miércoles, agosto 29, 2007

El Gran Normando: ¿Quién es quién?

Si, reconozco que antes de ponerme a hablar de un viaje con tantos personajes antes he de presentarlos. Más aun cuando son tantos y tan variopintos. Podría presentarlos uno por uno pero mejor (no en todos los casos) hacerlo por grupos. Lo digo porque muchos de los que viajamos a Normandía formábamos pequeños grupos familiares todos relacionados entre sí. Por dónde empezar es algo difícil por no decir complicado. En un programa de televisión o película se haría por orden de importancia o, para ser más “políticamente correctos” en orden de inicial de su apellido. Como de muchos de ellos no me acuerdo del apellido y pienso que todos los que fuimos éramos importantes lo voy a hacer a voleo (si ya sé que no me vais a creer pero prefiero hacerlo así). Espero que, de esta forma, con un poco de explicación (la mía por supuesto aunque también pienso que la de la mayoría de los aquí representados) no os perdáis en los sucesivos post donde se haga referencia al viaje.

Alexa y David (alias los “cuñaos”)

Estos dos personajes han sido (sobre todo ella) la gran revelación del viaje. Me explico. Alexa era la primera vez que salía de España. No había miedo en ella. Era como una niña con zapatos nuevos. La llamamos “La Cuñá” porque está relacionada directamente con Miguel y un menda. David, su pareja es uno de los hermanos de Miguel (tiene otros, en total son cinco. Todo chicos) David está repetido, es decir tiene un clon (o si se prefiere él en sí mismo es un clon de su hermano gemelo que no vino al viaje porque no quería perderse las fiestas del pueblo…) Alexa desde que supo que Miguel y yo éramos pareja nos asigno el parentesco político de “cuñaos” y lo suelta a los cuatro vientos con un desparpajo que da gusto. Sobre todo delante de “la Suegra” la madre de Miguel que aun parece que esté en Babia respecto a nuestra relación de más de diez años... Bueno la cosa es que al final del viaje ambos acabaron convirtiéndose en “cuñaos” de todo el mundo. Esto es quizás es síntoma de hubo tan buen rollo que en el fondo, al final todo el grupo de viajeros nos convertimos en una gran familia. Se apuntaron a casi todas las excursiones planeadas en el viaje. Sólo se saltaron Paris porque el día anterior habían comido en el bosque una “guarrerida silvestre” y tenían las tripas un poco revueltas. De Alexa sorprendió su desparpajo. No tenía miedo de entablar una conversación con los oriundos de la zona sin tener ni puñetera idea de francés. Tanto se le daba meter una frase en castellano como inventarse una en la lengua de Napoleón y Josefina. También cantó en lengua gala con la ayuda de un Buhonero en Chartres. Se lo pasó todo el rato bomba y eso se le veía en el día a día. Con David fue un gustazo viajar porque y entre otras cosas podía relacionarse un poco más con su hermano (antes se veían de uvas a peras y no había mucho contacto constante). Aunque mucho más discreto que su “Partenaire” se le notaba que se lo estaba pasando muy bien.

Dioni

En una edición de Gran Hermano (Big Brother) Dioni hubiera llegado muy lejos sobre todo por su discreción (los ruidosos siempre somos los primeros en ser expulsados). La principal razón de su timidez era que apenas conocía a nadie. Dioni formaba parte del grupo de “los Cuñaos” Se apuntó al viaje muy temprano junto con ellos. Con el paso de los días fue dando muchas sorpresas. Ahora mismo me viene a la cabeza la noche antes de visitar Paris, nos reunimos con él, Dani, Esther y yo mismo alrededor de la mesa de la cocina para hablar de esoterismo y fenómenos paranormales (la casa y el entorno era perfectos para este tipo de charlas) él si viajó con nosotros a la “Ciudad de la Luces”, ascendió junto con Dani, Miguel, mis sobrinos y yo la primera y segunda planta de la “Torre Eiffel” y paseamos por el barrio de “Sant Germain Des Pres” donde nos invitó a un café en una de esas terracitas típicas de mesitas diminutas que sirven a quienes se sientan poder contemplar al resto de transeúntes. Dioni se desveló como un buen entendido en temas de la Segunda Guerra Mundial o el Wretsling que hizo que congeniase a la perfección con Jose, Pablo, David (el de Sevilla) o mi sobrino.

Jose, Sonia e Isaac

Todo un placer con viajar con ellos. Este año se incorporaba a las aventuras el pequeño Isaac que fue el más mimado de todo el viaje. Su lenguaje monosílabo se convirtió de coletilla para algunos de nosotros. No quería descansar. Tantas manos y tantas texturas nuevas por descubrir (el contacto con el césped y de la moqueta fue para él mayor de los placeres habido y por haber) Con Sonia y Jose compartimos charlas en el exterior de la casa entre pitillo y pitillo, abrazos y momentos de cocina. Con Jose nos fuimos una tarde Esther y yo a comprar al supermercado y a la panadería del pueblo (madre mía que “bagettes” de pizza hacían) Visitamos Paris con ellos pero no Disneyland. Descubrimos las Costa de Alabastro y lo jodido que era caminar por las piedras de la playa. Fuimos testigos del primer baño en el mar de Isaac y Jose pudo ver un poco de resto de la Segunda Guerra Mundial. La parada en Issoire fue obligada (y con mucho placer) porque dos años antes Jose había prometido tras prender una vela que si Sonia y él tubiesen un hijo nada más volver a España (despues de varios problemas de embarazo de Sonia) volverían con el niño para encender otra vela. La petición se cumplió y Jose cumplió su promesa.

Esther

Dentro del grupo de los “Singles” destaca Esther. Su relación con el resto de participantes fue excepcional. Miguel y yo la conocimos tiempo atrás gracias a Martín (que no vino al viaje porque se nos quedó cuidando al gato y a su novio Oscar adicto a jugar al Cocoricó) Esther no tardó en ganarse el afecto de todos los allí presentes sobre todo el de “la Cuñá", Mercedes pero sobre todo el de mi sobrina, a la que acicalaba y planchaba el pelo con gran devoción. Tuvo un pequeño bajón a mitad del viaje debido a un problema familiar grave. Con el mimo y el afecto de varios de los participantes se recuperó rápidamente y pudo disfrutar del viaje en todo momento. Su llegada a Paris fue algo accidentada debido a la rotura de una de sus sandalias veraniegas pero gracias a la inagotable ayuda de Mercedes (y de un menda, que mediante teléfono móvil, le indicó una calle donde vendían zapatos fashion a precios de risa) pudo resolver su extraña situación. Debido a eso se perdió el ascenso a la Torre Eifel (pero ya se sabe que en la vida no se puede tener todo a la vez…). Otro punto a destacar es su gran capacidad de dar mimitos a los allí presentes de los que destacan besitos, achuchones y todo tipo de abrazos. En Disneyland se adjudicó una diadema de Marie la gatita presumida de Los Aristogatos que no se quitaba ni para dormir. Se nos perdió en una ocasión en el parque cerca de la atracción de Indiana Jones, pero la recuperamos muy rápidamente dejando que una ristra de turistas se nos colasen en las eternas pero dinámicas colas. Otro de los momentos más interesantes fue una conversación trascendental con ella, Dani, Mercedes y yo en un bareto de Vuchy mientras íbamos a por viandas al supermercado. Otro momento destacado lo protagonizó junto a Dani y Juanjo cuando los tres tuvieron que compartir habitación en un Etap. Debido a su bronquitis y a que Dani roncaba cual serrucho industrial le obsequiaron a Juanjo (que también ronca como un reactor) con una serenata Dolby Sorrund Pro Logic en 5.1 que acabó con la paciencia del mismo teniendo que pasar este un par de horas sentado en la recepción del hotel haciéndole compañía a la recepcionista de guardia. Una confidencia: Su corazoncito latió con algo más intensidad por uno de los componentes del viaje jisjisjisjisjis.

Juanjo

Fue de los últimos en apuntarse al viaje. Con Juanjo ya habíamos viajado hacía dos años atrás a la Baja Normandía. Es amigo de Jose de toda la vida y de paso adoptado en amistad por Sonia y Miguel (bueno y por mi desde que lo conozco). Tiene un sentido del humor muy surrealista y un modo de ver la vida muy divertido. Le encanta polemizar y darle la vuelta a las conversaciones hasta llegar a lo más absurdo. Su estancia en la casa duró poco. Unos cinco días pero dejó no tardó en dejar huella en algunos de los allí presentes (féminas sobre todo) Tuvo un episodio divertido de camino a la casa junto con Jose y Sonia en un restaurante con una camarera muy chaovinista de aquellos tierra trágame que se convirtió más en una anécdota que en un suceso bochornoso. Amante de los buenos caldos se llevó del brazo a David (el de Sevilla) a una de las “perfomances” que hacían en Bourges y casi arrasan con una mesa de catados de vino de la zona. Hizo muy buenas migas con Mercedes y con mi sobrina a la que le gustaba chincharla para provocarle la risa. El día que se fue de la casa sucedió algo parecido en lo que sucede en Gran Hermano (Big Brother) se notaba mucho su ausencia. Él me confesó hace poco que estuvo en un tris de bajarse del avión y regresar (“Pero habría quedado muy cutre ¿no?” Me preguntó) Eso sí, hay que tener mucho cuidado con él a la hora de asignarle calificativos. Hace dos años Sonia lo llamó cuadriculado (cosa que le afectó durante todo el trayecto) Este año yo le llamé desequilibrado e inestable y también le afectó. Desde entonces procuraba salir torcido y extraño en todas las fotografías en las que aparecía.

Mercedes y María

A Mercedes la conocíamos del canal Cinefilos de IRC hispano (un canal de Chat) Se apuntó al viaje cuando la casa grande estaba ya a hasta los topes. Gracias a la sagacidad de Miguel encontramos la casa pequeña situada frente a la que ocupábamos nosotros. Allí se aposentó junto a Pablo, David y Juanjo (a la que se añadió María cuando Juanjo desocupó la casa) Gran conversadora y poseedora de un salero y una gracia sin parangón se encargó, junto a un servidor, de la cocina de la casa. De risa contagiosa y ganas de juerga nos pegábamos unos bailes flamencos en la cocina al ritmo del Achilipú que provocaba las carcajadas incontrolables del personal (sobre todo de mi sobrina) Hubo algo de “feeling” con Juanjo (lástima que su estancia no diese más juego, pero que se le va a hacer…) Como María, su hija, se le hizo muy mayor de golpe y porrazo y prefería desperdigarse con el resto de habitantes de la casa, sobre todo con Pablo (que la bautizó como su hermana pequeña), adoptó automáticamente a mi sobrina llenándose ambas de los mimos y abrazos que tanto les hacían falta. Tuvo también muy buen rollo con Dani, al que calificó como caballero después de un dramático incidente con una camarera del Búfalo Grill de Issoire, ya de regreso a España. Con Dani compartió la experiencia de una cata de vino y salchichón de esas que dejan huella. Durante el viaje tuvo que “sufrir” las meteduras de pata de David (el sevillano, amigo de ella de toda la vida, por cierto) y Pablo tras perderse o confundirse de salidas en el noventa por ciento de todos los trayectos (curiosamente para el único que no sufrieron perdida fue para ir a Disneyland jisjisjisijisjis) En una de las ocasiones fue “extraviada” junto con María en una gasolinera de autopista por estos dos personajes que provocó las risas y la solidaridad hacia ella de todos los allí presentes. No os podéis imaginar la de filigranas que tuvieron que hacer para poder rescatarlas...

Dani

A este personaje lo conozco desde los albores de los tiempos. Trabajamos juntos en televisión años atrás. Ambos poseemos un sentido del humor muy parecido. Era el más veterano de los allí presentes. Lo tenia de copiloto en nuestro coche y se ganó el afecto de forma inmediata de mis sobrinos porque les trasmitía mucha calma y sobre todo porque tenía una psicología especial para poder explicarles las cosas y sucesos que iban viendo y viviendo por el camino. El día que llegábamos de Disneyland se nos atravesó un conejo en la autopista. El coche lo golpeó fatalmente a los que estábamos medio adormecidos. Este episodio lo unió más a mi sobrina que no dejaba de recriminarle (de forma jocosa) su asesinato conejil. Al llegar a Issoire ambos le pusieron una vela al conejillo para que su alma descansase en paz. En la casa compartió habitación (de tamaño descomunal) con Miguel y conmigo. Al pobre le entraba la luz de la claraboya en todo la cocorota por lo que tenía que dormir con la almohada en la cabeza o tapándose en plan momia. Se llevó a la casa su clarinete con el que practicaba cuando no estaba cansado. Días antes del viaje me comentó que estaba buscando un piano electrónico para practicar, pero que no había dado con uno que le satisficiera. Curiosamente en un mercadillo en Fecamp le encontré (sin buscarlo y sin que se diese cuenta) uno por siete míseros euros, tal hazaña se convirtió en una de las anécdotas más divertidas del trayecto.

David y Pablo

Tanto monta, monta tanto… Estos dos personajes pusieron la nota cómica al viaje. Entre que se perdían continuamente (aparte de olvidarse de Mercedes y Maria en la gasolinera) se desviaron hacia el Mont Sant Michel el día que no tocaba visitarlo. Grababan videos indescriptibles sobre toneladas de absurdeces y aun y así dieron mucho juego a la velada. Pablo le cogió tanto cariño a María que parecía si hermano siamés. Con ambos nos pegamos unas partiditas de Bonhanza (un juego de cartas que va sobre plantar judías), El Matamoscas, That´s life y Savoteur que quitaban el hipo. David (se le bautizó el sevillano para no confundirlo con el hermano de Miguel) no soltó el volante del coche en todo momento, pero se lo pasó en grande en la casa. Le regaló a mi sobrino una navaja suiza y compartió momentos de mucho cachondeo con el resto de contertulios. Para él, al igual que Alexa y mis sobrinos era la primera vez que salía de España.

Laura y Adam

A estos dos personajillos ya los conocéis de sobra. Fue un milagro que pudieran venir al final con nosotros y todo un regalo del cielo que pudieran disfrutarlo. Se lo pasaron en grande. Estaban muy excitados con todo lo que veían. Por ejemplo, Paris produjo un efecto alucinógeno tipo “tripi” a mi sobrina que no paraba de agitarse y canturrear en todo momento de felicidad. En Disneyland me pidió quedarse a vivir allí (sobre todo después de visitar la friki atracción "It´s a Small World") Con Laura viví una reconciliación (aparentemente absoluta) en el primer piso de la Torre Eifel Ambos compartimos un secreto muy divertido que creo le hizo ganar mi confianza perdida gracias a los "sabios" consejos de su padre y tías. Adam disfrutó de todo como su hermana, sobre todo al descubrir el misterio de las mareas y los “tesoros” que dejaban al descubierto. Ambos se ganaron el afecto del resto de habitantes de la casa. Creo que fueron (junto con Isaac) los que más mimos se llevaron de todos. Hubo momentos muy tiernos y bonitos en el coche con ambos durmiendo apoyando su cabeza sobre mis hombros. O cuando me agarraban del brazo y se lo colocaban alrededor de su cuello. Les di mucha libertad de movimiento y eso les gustó sobre todo la noche que se quedaron jugando a los bolos con David, Pablo, María y Esther mientras el resto nos fuimos a dormir al hotel. La casa se convirtió en un lugar muy agradable y seguro lleno de rincones misteriosos y divertidos. Laura disfrutó de lo lindo jugando y cuidando a Isaac. Adam nos demostró ser un gran fotógrafo además de jugador de billar. Para ellos no existía día de regreso. Incluso cuando estaban aquí el viaje aun no había terminado.

Miguel y Richard

Y que puedo decir de nosotros... Miguel sufrió un poco en el viaje para que todos saliera según lo previsto. Le faltó divertirse un poco más al principio. “La Cuñá” se encargó de calmarlo un poco y que se dejase llevar por la espontaneidad. Gracias él descubrimos Bourges. Las meteduras de pata de David y Pablo aunque le producían risa también, le desquiciaban un poco, más aun después de haberse currado los mapas del trayecto con minuciosidad. Yo disfruté también mucho del viaje. Sobre todo por tener allí a mis sobrinos y mostrarles un pedacito de Europa. Eurodisney fue todo un tratamiento de electroshock donde todos los que allí acudimos sacamos al exterior al niño que tenemos dentro y no nos importó mojarnos en absoluto. Gritamos y nos divertimos de lo lindo. Por lo menos pude cumplir uno de los sueños de mi infancia y más aun acompañado de los críos. Eso sí, sólo Esther y yo lloramos a moco tendido tras visionar en un cine de diseño muy Disney los mejores momentos de todas las películas animadas del genio de la animación. Esther comenzó a llorar con la escena de la muerte de la madre de Bambi, yo con una escena de Blancanieves ya que me recordó mucho a mi hermana porque se trata de una de sus películas favoritas. También se me escaparon las lagrimas cuando los monos de Tarzán sacaron a mis sobrinos al escenario a que participasen del espectáculo. Y una vez en lloré en el coche, en silencio, sentado en la parte trasera mientras contemplanba a mi sobrina dormir sin que ella se diese cuenta. Había tenido una trifulca con ella el día anterior y, pese a que ella tenía toda la razón utilizó a su padre como arma contra mi. Yo, embriagado por mis emociones no hice más que atacarle verbalmente y de forma muy drastica (Dani ayudó mucho ese día actuando de intermediario) En el coche sonaba "Nothing Else Matters" de Paul Hartnoll integrante de Orbital (picad en enlace de abajo para poder escucharlo), un conmovedor tema que mi cerebro también adoptó para asociarlo con Amsterdam, más aun con la tragédia vivida por Anna Frank y su familia.


martes, agosto 28, 2007

sábado, agosto 25, 2007

El Gran Normando

Estoy muy vago. Lo sé, os prometí hablar de cosas que me han sucedido semanas atrás y no lo he hecho. Me merezco cien mil latigazos y alguno más de extra. En este mes de agosto que aun le quedan algunos días de vida han sucedido muuuchisimas cosas. Ha habido dos viajes, uno corto con rumbo a Amsterdam y otro más largo relacionado con las vacaciones en las que incluía la posibilidad de llevar con nosotros a mis sobrinos. Y así ha sido. Pese a las reticencias de mi cuñado y de algunos traspiés intencionados por su parte conseguimos llevárnoslos. El resultado ha sido muy satisfactorio, aun y así de haber tenido un día duro en medio de nuestra aventura normanda con enfrentamiento con mi sobrina y en el que yo tuve muy poco tacto. A veces no tengo la razón y en este caso actué de forma precipitada. Pero no quiero adelantar acontecimientos. Eso sí, estoy cansado (esa es una de las razones por las que estos días no escribo nada). Viajar es un placer que agota. En todos los sentidos incluso en el aspecto monetario. Señoras y señores estoy arruinado. Pero con un agujero negro en el bolsillo (y cuenta corriente) que cabe la totalidad de la Vía Láctea y si se precia varias un par de constelaciones y una docena de nebulosas. Pero ¿sabéis qué? me importa un pimiento. He conseguido uno de mis principales propósitos y punto y pelota. Dejadme que me salte las reglas cronológicas y permitidme que hable del tema Amsterdam en otro momento. Ojo, no quiero quitarle importancia a lo sucedido en la ciudad de los diques y los Cofee Shops. Sobre Amsterdam hay muchas cosas que contar, pequeños y grandes detalles. Sobre todo cuando visitas una ciudad (muy bien acompañado por cierto) que no conoces y en dos momentos antagónicos de su vida cotidiana. A modo de anticipo os comento que Amsterdam también tiene su música y yo curiosamente la descubrí frente al museo memorial dedicado a Anna Frank. Pero esa es otra historia que me reservo para escribirla con mucha más minuciosidad y detalle un día de estos (y que por cierto empalmaré con las últimas 24 horas del viaje a Londres ya que algún personaje de aquella ocasión aparecen también en tierras Holandesas)

Sobre el viaje a Normandía, del que hemos llegado agotados y arruinados (pero muy satisfechos) Hay mucho que hablar, narrar, explicar y analizar. Han sido diez días de viaje. 17 personas (bebé y sobrinos incluidos) Han sucedido muchas cosas. Muchos descubrimientos, reconciliaciones, rencillas y algo de tensión. A veces (y no soy al único que le sucedía) parecía como si estuviésemos en una edición extraña de Gran Hermano (Big Brother en otros lares) donde además de adultos también estuviese permitido participar a menores. Lástima que la moral no permita este tipo de concursos de tele realidad porque en serio que da mucho juego en una convivencia multitudinaria con situaciones de todo tipo y muchas de ellas seguro del gusto (o disgusto) de la audiencia. La reacción de los participantes del Gran Normando al llegar a la casa era igual o mucho mayor que la de los participantes de este polémico show. La única salvedad es que aquí nadie venía a ganar un concurso sino a pasar unas vacaciones. Una especie de mal de Stendhal sobrevino a todos los allí presentes. La casa no era un palacio, era una maravilla nada más. Para qué queríamos un palacio. Ojo, que nuestro vecino, dueño de todo lo que contemplábamos si vivía en uno, modesto pero majestuoso al lado de la casa que habitábamos. La señora que nos recibió nos comentó que era un Conde (en Francia aun hay de eso) al que nunca vimos pero si presentimos a través de las luces de las habitaciones del palacio situado junto la casa. Hablando de la casa. Era enorme. Amplia, equipada y con unas habitaciones exquisitamente decoradas, algunas de ellas superando en tamaño a cualquiera de las viviendas de nuestra ciudad. Un lujazo. Frente a la casa se encontraba la casa número 2, es decir la casa que habitaron los rezagados que se apuntaron a última hora al viaje y que por cuestiones de espacio no pudieron habitar la casa grande. Si la casa grande estaba decorada a modo rustico la pequeña tenía motivos arabescos por todos lados. Ambas compartían un jardín con césped y árboles frutales. Dicho jardín era grande, inmenso, casi del tamaño de un campo de futbol. Disponía de pista de tenis con una mini cancha de baloncesto incluida. Tras unos setos y una espesa arboleda quedaban los jardines del Conde que eran superiores en tamaño y en fastuosidad y que se nos aconsejó no visitar debido a estar habitados por perros hambrientos de inquilinos chismosos. En medio de nuestro jardín había un par de estatuas de una pareja tumbada sobre la hierba contemplándose de manera lánguida. Hay que decir que no llegamos de un tirón a nuestro destino. Ni mucho menos. Anteriormente habíamos hecho noche en casa de los padres de Miguel en Gelida (los niños descubrieron la piscina y las rosquillas caseras de la madre de Miguel) y al día siguiente (tras un reencuentro con todo el grupo de viajeros en el área de servicio del Montseny) habíamos hecho noche en mitad de Francia. Concretamente en Bourges un lugar que hubiera pasado desapercibido de no haberlo visitado por la noche cuando y como por arte de magia nos embriagó a todos con un delicado espectáculo de luces música sacra y dioramas proyectados sobre las paredes de los edificios más emblemáticos. Muchos de nosotros quedamos prendados por su belleza (otra vez el mal de Stendhal) aunque hay quien se resistió (de manera algo chauvinista) defendiendo a capia y espada las bellezas esparcidas por nuestra península ibérica, cosa que nadie discutió, aunque si había que reconocer que había algo bonito fuera de la pies de toro porqué no reconocerlo. En Bourges cenamos en una crepería bretona, regentada por un camarero tan andrógino que se hubiera hecho de oro luciendo palmito en la época de la música Glam. Fue allí donde comencé a darles cierta libertad de movimiento a mis sobrinos, después de que su padre insistiera que los tuviese controlados las 24 horas. Dejé que la niña se sentase en otra mesa junto con Pablo, María y Mercedes, su madre. Con ambas compartía habitación en el ETAP (hotel de carretera donde descansamos esa noche) La niña agradeció en silencio ese gesto. Mi sobrino se sentó con Miguel, Dani, David, Juanjo y yo mismo en otra mesa. El resto de viajeros ocupó varios puestos estratégicos del restaurante. Todos cenamos de maravilla. Los niños disfrutaron de las crepes y de la Coca Cola Bretona. Nosotros de la sidra, las ensaladas y las Galettes que nos jalamos de un tirón. Como nos sirvieron primero nuestro reducido grupo de mesa nos fuimos a pasear por la ciudad descubriendo toda una maravilla (como ya he comentado unas líneas más arriba). Del paseo me gustó mucho compartir los hallazgos audiovisuales y arquitectónicos con mi sobrino, pese a que el niño estaba cansado y tenía la vejiga a punto de reventar debido al consumo excesivo de bebida gaseosa. Juanjo lo solucionó muy rápido acompañándolo a un bar para que pudiese descargar y proseguir la aventura. Nos reunimos con el resto de viajeros pasados varios minutos más tarde. Ellos habían visto la mitad del recorrido perdiéndose algunas joyas como un patio de estilo gótico con unas arcadas conde gracias a la magia audiovisual aparecían imágenes de frescos con motivos de ángeles y arcángeles librando una batalla con demonios que aparecieron a modo de alfombra escarlata sobre el suelo enladrillado de la plaza. Llegamos al Hotel exhaustos. Mi sobrino estaba radiante de felicidad. Estaba descubriendo un mundo fuera de las fronteras de la ignorancia de su padre y sus tías un lugar sin paredes de yeso y televisión, fuera de gritos, desprecios e insultos. Se durmió de un tirón más feliz que una perdiz.

Continuará…


martes, agosto 07, 2007

No me he olvidado...

...de vosotros. Es que la semana pasada ha sido muy pero que muy ajetreada. Entre otras cosas ha habido un interesante pero laboral viaje a Amsterdam con reencuentros agradables incluidos. También ha habido algo de trabajo acumulado para las revistas. Prometo mañana contar cosillas. Entre otras que los niños han estado en casa este domingo pasado. Al parecer vienen al viaje aunque yo, hasta que no haya cruzado la junquera con ellos y dentro del coche, no me lo creeré.

viernes, julio 27, 2007

Frase de la semana

Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda.
Samuel Langhorne Clemens Mark Twain.


jueves, julio 26, 2007

Y tras firmar la paz...

Primer día de tregua

A ver… como comienzo… Después del encuentro con el capullo y tras dar su conformidad respecto al tema del viaje de los niños se creó un clima general mucho más distendido como de extraña tregua navideña entre dos naciones que se han declarado la guerra. Todo iba mucho más rápido y mucho más seguro. El lunes, por ejemplo llevé a mis sobrinos a la comisaría del distrito para comenzar con el papeleo para conseguir el DNI y el pasaporte. Hicimos madrugón en casa para yo ir lo más temprano posible a buscar a mi hermana la hospital, recoger la medicación en sus correspondientes dosis, volver a casa y esperar a que el educador del EAIA nos trajese a los niños. No hubo ni un problema al respecto. Llegamos, aparcamos y les hicimos las fotos. La comisaría era pequeña e iban bastante rápido. El problema fue la burocracia. Si mi sobrina se hacía el pasaporte éste sólo tendría vigencia para nueve meses ya que la niña no tenía aun DNI. La funcionaria nos sugirió que, por lo menos le hiciésemos también el DNI y así la niña ganaría cinco años de vigencia de ambos documentos. Mi sobrino podría esperar aun tres años más para el documento nacional de identidad aunque podría disfrutar de tres años de pasaporte al tener sólo once años. Como sólo teníamos un papel para hacer el DNI y nos faltaba un papel para la fila del pasaporte (y ya no repartían porque se había acabado) no pudimos hacerles el documento. Es más, tampoco el DNI ya que en la partida de nacimiento de mi sobrina faltaba un sello especifico para que el tramite pudiera llevarse a cabo. Mi hermana aguantó muy bien la cola, con muchísima paciencia. La sentamos en un poyete y ni se quejó. La niña fue la única que despotricaba de hacer cola, tirándose al suelo y chinchando a su hermano que se comportó excepcionalmente. Claro también había que comprender que ese día a ella le tocaba piscina. Dejé a los niños en el centro cívico donde realizan tareas extraescolares y llevé a mi hermana de regreso al hospital. Yo me fui pitando al registro civil en busca del sello que faltaba en la partida de nacimiento de mi sobrina para proceder con las gestiones del DNI. No había parking cerca del edificio así que me tuve que ir al aparcamiento del Maremagnum y pasear bajo el abrasador sol durante un rato. Menos mal que me encontré un puesto de helados por el camino y me zampé una bola de helado de plátano con trocitos de chocolate y nueces que me supo a poco. Pese al calor el día era excelente. Había muchos turistas y eso de pasear por el puerto como que se agradece. Hasta daba ganas de meterse en el agua y eso que esta estaba de un color verde ambarino con motitas de grasa de motor de fueraborda… Hice cola en el registro civil aunque menos mal que iban bastante rápido. Me tocó mi turno. Pedí la dichosa partida de nacimiento con el dichoso sello, me dijeron que hasta el viernes no lo tendría. Yo puse cara de haberme bebido por lo menos cinco litros de vinagre. Se me ocurrió la genial (y a la vez estúpida idea) de que me sellasen la partida que yo tenía en mano. Así lo hicieron. Aproveché para pedir las partidas de nacimiento de mi hermana y mía (estas si estarían el viernes) para el tema del los trámites de divorcio y guardia y custodia y me fui más contento que una pascuas sin darme cuenta que había cometido un error.

Me fui a comer al Guarri Burger de la playa de la Icaria y me dirigí a casa. Por el camino me dio por mirar el documento de nuevo. Si hubiese estado protagonizando una película se habría producido un efecto de zoom extraño entre el fondo y mi rostro (Una escena parecida aparece en Tiburón de Spielberg cuando el jefe Broddy, se encuentra en la playa y se produce de sopetón un ataque a los bañistas) el efecto vendría acompañado por un sonido estruendoso producido por unos cuantos violines e instrumentos de percusión. El sello del DNI ¡anulaba el papel para cualquiera otra tramitación! Como ya eran más de las 14:00 no podía volver a Registro civil y reclamar un nuevo documento (esta vez sin sello) para tramitar el pasaporte. He de decir a todo esto que el DNI tarda alrededor de un mes en gestionarlo y el pasaporte sólo dos días por lo que nos urgía conseguir con prioridad el segundo documento. Habría que volver a intentarlo de nuevo. Por la tarde me llamó mi hermana. Tenía que ponerme en contacto con el capullo para solicitarle de nuevo que los niños nos acompañasen. Llamarlo no me hacía mucha gracia. Eso de volver a tener que dirigirle la palabra y de tratar de guardar la compostura para evitar nuevos conflictos después de todo lo sucedido resulta harto complicado. Había que tener mucho estómago y sangre fría para hacerlo. Cosa que me he descubierto capaz de realizar. Dicen que uno nunca llega a conocerse lo suficiente…

Llamé a su teléfono móvil y no contestaba. Llamé a mi sobrina y no contestaba. Llamé a mi hermana y me dijo que llamase a su casa. Llamé y se puso mi sobrina. Me dijo que su padre no estaba, que había salido un momento. Le comenté si le había dicho algo sobre el tema de los papeles. Me dijo que poca cosa. Esperé. Llamé mas tarde y se puso mi sobrino. Me dijo que el capullo había tenido un accidente. Al parecer se había clavado una astilla en un ojo y estaba de urgencias en el hospital. Le pregunté si estaba solos y me dijo que sí, aunque un segundo más tarde rectificó y me dijo que estaba con su tía (al parecer la sargento de hierro). Ahora lo pongo en duda. A eso de las 22:00 horas llama mi hermana y me dice que llame a mi cuñado al móvil. Llamó. Se pone y le comento lo sucedido en el día de hoy y que tendremos que llevarnos los niños de nuevo a hacer los papeles. Él habla en un tono frio pero por lo menos se puede dialogar. Me comenta que mejor el miércoles ya que ha de avisar al centro cívico con anticipación. Accedo, de esta forma me permite a mi volver al día siguiente y conseguir de nuevo la partida de nacimiento sin sello para DNI.

Segundo día de tregua:

Al día siguiente nos levantamos un poco más tarde. Llevé a Miguel al trabajo y me fui de nuevo al puerto, a la plaza de Medinaceli para buscar el papel. Hice cola de nuevo. Cuando me toca el turno les pido de nuevo el papel, comentándoles lo sucedido. Me dicen que el documento lo tendré disponible para el lunes. Les digo que es urgente y el tipo del mostrador me sugiere que lo comente con la supervisora en la zona de recogidas de documentos. No sabría explicar bien el cómo pero cuando el hombre me lo está comentando me pone una cara de esas entre compasión y que la fuerza te acompañe. No le hago mucho caso. No será para tanto… Llego a donde me dice y veo una señora muy amable atendiendo a los que hacen cola. Pienso “Mira que maja es”. Yo más feliz que una perdiz. “Esto es pan comido, sólo has de ponerle una buena sonrisa y ser muy amable con ella”. Me toca después de aguantar a un niñato pesado que no se enteraba de nada y que le preguntaba todo cincuenta veces y un abuelete que puso la directa y comenzó a contarle su vida a la pobre mujer. ¿Qué clase de karma tengo yo con las filas de gente que siempre me tocan la de los plastas? Me toca. Sólo me dio tiempo de decir “Buenos días , mire… tengo…” Me dice “Huy, esto has de comentárselo a la supervisora (me lo dice con una cara de “Te vas a enterar tu lo que vale un peine”) Me señala una puerta y me dirijo a ella. En eso se me adelantan una chica muy eslava y un par de Juanis tan ordinarias como dos picaportes modernistas esculpidos en mierda. Avanzamos por un pasillo llenos de estanterías con tomos de aspecto antiguo ordenados por años y por meses. Al fondo del mismo había una mesa y allí se encontraba la supervisora. Entonces comprendí todo. La mujer era áspera tanto en trato como en aspecto. Vamos una mujer a la antigua usanza. Era como si la muerte se hubiese olvidado de ella y se hubiese perdido entre tanto laberinto de tomos el día que vino a buscarla como unos ciento cincuenta años atrás. Nada más vernos nos dijo de mala gana “¿Van todos ustedes juntos?” Nosotros contestamos no (con las dos Juanis haciendo de coro a lo Dreamgrils) “Entonces salgan fuera, esperen su turno y no se me queden en los pasillos” solo le faltaba soltar un “cojones” como nota final. Salimos fuera. Las Juanis y yo. En la puerta del pasillo se nos unió otra señora. La Juanis (con su pelos teñido de un rubio imposible) parloteaban sin parar todo tipo de ordinarieces sobre no se qué tío que se habían encontrado en una fiesta y que había llamado “Hijaputa” a una de ellas (con la cara llena de granos de todos los colores conocidos y por conocer) Al verlas me dio un mal fario. Me recordaban a las hermanas de mi cuñado salvo que ellas son todas con el pelo muy negro y mucho más largo. Tuve malas vibraciones con una de ellas. Son cosas que a veces me suceden son ciertas personas. Hay quien desprende maldad por los poros con tanta intensidad que un ambientador mata olores en un baño cargado de peos. Salió la Eslava (algo descompuesta) y entraron las Juanis. No tardaron en salir. Sacando sapos y culebras de sus dulces bocas. La supervisora iba detrás de ellas tratando de decirles algo. Ellas se cagaron en su madre, su abuela y en todas sus antepasadas incluidas las que no habían llegado a ser humanoides. “Buena me espera” pienso. Llego a la mesa. La mujer está sentada de nuevo tras su mostrador. Impertérrita. Por un momento pienso “Segur que acaba de hacer una muesca más sobre la madera debajo de su mesa. Y peor aún. seguro hay una muesca nueva con mi nombre esperando ser marcada.” Le explico mi caso. Le comento que necesito el documento lo antes posible ya que nos vamos de viajes muy pronto y bla bla bla. La mujer me mira. Me dice “No he comprendido nada de los que has dicho” Se hace un segundo tenso. Se lo repito. La mujer se mira el papel y me dique que lo que le estoy enseñando es una fotocopia. Yo le comento que es la fotocopia de la partida de nacimiento de mi sobrina, que el original está en casa y que le he traído la copia para que vean que hay un sello que no necesito. Empiezo a sudar. Me mira detrás de sus gafas y me dice “Huuuuy, pues esto va a tardar unos días” Yo le comento que es muy urgente ya que tengo que ir al día siguiente a comisaría a hacer los papeles. Estoy tentado en contarle toda mi vida durante los últimos siete meses pero me callo. Entonces, y sin saber muy bien la razón me dice con mal genio “Mire salga usted por este pasillo de la izquierda y espérese media hora fuera sin que le vean los demás de la cola.” Luego logro entender algo que me darían el papel y luego añadió algo más (supongo que una maldición en una lengua antigua) que no logré descifrar. Me guió a la salida una oronda chica con la misma gracia en el cuerpo que la supervisora (ya se sabe que Dios los cría y ellos se juntan…)Esperé fuera. Un ratito. Estaba yo sentado en una banqueta cuando aparece la gordita y me entrega un papel sin detenerse y como haciéndome un guiño con los ojos. Por un momento me pareció estar interpretando una escena crucial en una peli de espías donde un contacto me entrega un documento secreto. Era la partida de nacimiento de mi sobrina sin sello. ¡Lo había conseguido! Salí a la calle. No me importaba el aberrante calor que reinaba por doquier en absoluto. Tenía lo que quería y eso era lo más importante en ese momento en toda mi vida. Llegué a casa, comí, me fui a buscar a Miguel y a Eva y después de hacer la reserva de los hoteles del camino de ida y el de vuelta del viaje a Normandía nos fuimos a la piscina terapéutica para relajarnos un buen rato.

Por la noche me llamó mi hermana. El capullo le había llamado. Mañana los niños vendrían a primera hora de la mañana para hacerse de nuevo los documentos. Todo perfecto. O eso pensaba yo.

Tercer día de tregua.

El tercer día sucedió en un principio como el primer día. Nos levantamos temprano, llevé a Miguel al trabajo (tenía un lectura de tesis de un alumno y después de eso comenzarían por fin sus vacaciones) fui a buscar a mi hermana y la medicación correspondiente, llegamos a casa y recogimos a los niños de la mano del educador. Bajamos a la comisaría. Después de aparcar nos encontramos el primer problema: Ya no habían números para el puñetero pasaporte. Agarré a mi hermana y a los niños y fuimos corriendo a otra comisaría. Esta se encuentra en la calle Balmes y tiene fama de colas kilométricas. Por suerte no había mucha. Conseguimos numero para pasaporte y DNI. Después de una espera en la que entretuve a los niños hablándoles del viaje de lo bien que lo íbamos a pasar y de las ganas que teníamos de ir juntos (mi sobrino está obsesionado con la torre Eiffel y se di hay Donuts y pan en Francia) nos toco turno de pasaporte. La señora que nos atendió nos dijo muy amablemente que le hiciésemos primero el DNI a mi sobrina ya que con el resguardo del mismo podría conservarlo cinco años (cosa que ya sabíamos). Nos dijo que en cuanto tuviésemos el resguardo no hiciésemos cola y que ella misma nos lo arreglaría para ambos niños. Bajamos al piso de abajo y en un ratito bien corto nos hicieron el DNI de la niña. Subimos con el resguardo pero la señora no estaba. Nos atendió otra compañera suya. Esta vez apareció otro problema: Para el pasaporte de la niña no había problema pero sí para el pasaporte del niño. Necesitaban el DNI de mi hermana. Le expliqué que mi hermana no tenía DNI al ser ciudadana británica. La mujer me comentó que el pasaporte no le servía por que el ordenador no lo reconocía como documento necesario para esa opción. La solución: Hacerle el DNI a mi sobrino. El problema: No tenia partida de nacimiento sellada. Le hicimos el pasaporte a la niña. Se nos ocurrió que podíamos ir corriendo a Sant Cugat del Vallés donde está registrado el niño y conseguir el papel sin hacer cola. Ya lo había hecho antes y lo entregaban de inmediato. Como la comisaría cerraban hasta las ocho pues no habría problema de hacerlo ya de una vez y por todas en un solo día. Mi hermana, en el coche me comentó que mi cuñado estaba en casa de baja por el tema de la herida del ojo. Le dije que le llamase para decirle que nos demorábamos. Un nuevo problema se nos avecinó de sopetón: la niña comenzó a liarla. En principio quería ir al centro cívico ya dijo que su padre había pagado la comida de ese día. Luego añadió que por la tarde tenían que ir ella y su hermano a casa de un amiguito para jugar y tercero que su padre no estaba en casa, que se había ido a trabajar y que no le llamásemos porque no lo encontraríamos. Mi hermana hizo caso omiso a la niña y llamó primero a casa. Allí no había nadie. Llamó al móvil de mi cuñado. Tampoco contestaba nadie. Al final optamos por dejar a los niños en el centro cívico para comer y a esos de las 16:00 recogeríamos al niño para ir a la comisaría a hacerle de nuevo los papeles (DNI incluido)La niña se iría a casa del amiguito de marras (anda que no dio la murga la puñetera niña con el tema). Tras dejar a los niños y darle la medicación a mi hermana nos fuimos a Sant Cugat en busca del sello de marras. Afortunadamente todo fue muy rápido y muy sencillo. Llevé a mi hermana a mi casa, compramos cosas para ella en el supermercado y comimos rápido (ella un potito de ternera y yo un gazpacho de tetra brick) Incluso nos dio tiempo de ver unos Highlights de la serie Fama que tengo en DVD y que le encantaba a mi hermana. Cantamos a dúo alguna canción. Se le veía muy feliz. Por un lado percibí que se sentía útil frente a sus hijos. Ella firmaba los papeles de su documentación y no la trataban como una enferma sino como a una madre. Por otro lado salía a pasear y también estrenaba la ropa (una camiseta tipo fantasía y unos pantalones tipo pirata) que le había regalado Emma, la hija de María. Recogimos al niño a la hora prevista y nos fuimos raudos a la comisaría. Pese a la espera todo fue muy bien y rápido. Incluso, como anécdota nos encontramos en la fila con Silvia, la directora del colegio de los niños, que nos dio la enhorabuena por conseguir que viajasen con nosotros y le pidió a Adam que se lo pasase lo mejor posible. Al parecer ella también iba a hacerle el pasaporte a sus hijos. Salimos a eso de las 18:00. Yo estaba agotado. Mi hermana también. Pero reconozco que se había comportado igual de bien teniendo paciencia y aplomo para soportar las largas colas de gente que no paraban de hablar y revolotear como extrañas polillas ante una invisible bombilla. Lo mejor de todo era que habíamos resuelto el tema de la documentación.

Se rompe la tregua

Tenía tres objetivos esa misma tarde y muy poco tiempo. El primero de ellos era dejar al niño en su casa. Esa misma mañana la niña había insistido en que su padre no quería que yo supiera donde ellos viven (cosa absurda porque tengo su dirección completa, numero de piso incluido.) El niño me dijo que pasásemos antes por el parque por si su hermana ya había vuelto de casa del amiguito y lo estuviera esperando allí. Pasamos y la niña no estaba. El niño me guió hasta la casa y en un momento dado me dijo “Mira, mi padre y mi hermana” . Yo bajé la calle haciendo sonar el claxon entre otras cosas para que no viesen y para comunicarle al capullo que ya teníamos los resguardos para recoger la documentación. Al haber estos días un buen clima (nada de ser amiguitos ni echarnos abrazos efusivos pero si cierto pero frio entendimiento no le eché importancia al asunto, incluso estuve tentado en entregarle la fotocopia del pasaporte de mi hermana al permitir un poco de paz entre tanta desolación) Que idiota puede ser uno en esos momentos. Si, puedo dar fe del dicho “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Merezco el premio “Tonto del año” o “Pardillo 2007”. Paro el coche y le comento aliviado a mi cuñado: “Ya tenemos los papeles de los niños”. Cuando el abrió su boca me acordé de las dos Juanis del día anterior en el edificio del registro civil. Comenzó a increparnos a grito pelado. “Sois unos cabrones” “Habéis abusado de mi confianza”“Me habéis engañado” “Acabo de denunciarte al EAIA (como si el EIA fuese la policía), a los Mossos d´ Escuadra y a la policía nacional “ (todo esto lo decía a grito pelado y arrastrando las vocales exageradamente. Mi sobrina estaba a su lado aterrorizada, El niño estaba en el coche aun peor que la niña (agarrando la camiseta que le había regalado miguel para su cumpleaños con desespero), mi hermana se había quedado petrificada mirando al infinito, empequeñeciéndose por momentos como tratando de desaparecer. Su mente había regresado de golpe a sus peores días cuando él la inflaba a palizas delante de sus hijos. Mientras el capullo me gritaba, insultaba y decía sandeces yo detuve la escena por un momento y propuse varias opciones para solventar la situación. Teníamos la primera que era bajarse del coche y discutir con él con riesgo a enganchada en mitad de la calle como si de dos barriobajeros se tratase. La descarté. Entre otras cosas porque la calle hacía mucha pendiente, tenía coches atrás pitando y no tenía ganas de meterme en problemas (aparte del cansancio acumulado). La segunda opción era más bestia. Sólo tendría que apartar el pie del freno y atropellar a ese malnacido para que por lo menos a esos niños y a su madre se le acabasen los problemas (aparte de hacerlo callar porque nada más oír sus rebuznos incongruentes me estaban dando ganas de vomitar el gazpacho que me había comido) La descarte por que dos días atrás acabamos de lavar el coche y limpiarlo de nuevo me daba mucha pereza. Tenía que llevar el coche al taller esa misma tarde y no quería pagar una reparación tan costosa, sobre todo para arrancar los trozos más difíciles del imbécil del capó y por debajo de las ruedas. Tampoco me apetecía irme a chirona por este personajillo. Por robar un banco e irme a el Caribe igual si pero por este agarrafarolas de tres al cuarto no valía la pena. La opción que me quedaba era dialogar (no sé por qué pero siempre caigo en la misma opción, hasta cuando comencé a enterarme de los maltratos que sufría mi hermana) Además cuando uno se encuentra en este tipo de situaciones siempre le pasa por la cabeza las noticias sangrientas de la televisión con cientos de maridos acuchillando a sus mujeres, hijos o familiares en un arrebato de ira. “Tienes que ser prudente” me dijo mi vocecilla interior, una voz familiar que luego reconocí como la de mi madre. “Estas sólo antes ese energúmeno, esta tu hermana aterrorizada y también los dos niños. Mantén la calma” (a lo que yo añadí “Usa la fuerza Luke” como nota cómica) Así que traté de explicarle con mucha tranquilidad los pormenores del día. A cada palabra que yo decía el soltaba el odioso y recurrente (“Mentiraaaaaaa”) que ya utilizó el día que se llevó a los niños de mi casa. Sentí una especie de siniestro “Dejavu” Se me había concedido una segunda oportunidad para joder de nuevo la cosa o arreglarla definitivamente. El imbécil volvió a insistirme que me había denunciado y que la policía me había llamado a mi teléfono móvil , a lo que yo le dije que no había recibido ninguna llamada de ningún cuerpo de la ley. Él me contestó inclinándose hacia delante y lleno de ira con una nuevo torrente de “Mentiraaaa”. Luego, cuando se le gastó la palabra dijo con nauseabunda prepotencia “ He decidido que estos dos no vayan de viaje” Los niños miraron a su padre con una mezcla de perplejidad, terror y odio, sobre todo el niño. Mi cuñado lo mira y dice “¡Y tu hoy estás castigado!” El niño me miro con lagrimas en los ojos. Con esa mirada me lo dijo todo. “Estaba desconcertado tratando de averiguar porque motivo su padre le castigaba si él había ido con su madre y su tío a hacerse los documentos. El imbécil nos dijo que había estado en casa todo el día porque estaba de baja y que allí no le había llamado nadie. Traté de que mi hermana sacase el móvil del bolso pero no hubo forma. Temblaba y se aferraba a él como si fuese un curioso salvavidas. Le comenté que le habíamos llamado y él volvió a soltar la palabra “Mentira” hasta que la lengua se le puso como una morcilla. Sacó su teléfono y alzanbdolo9 en el aire para que toda la calle lo viera grito que en su teléfono no había reflejada ninguna llamada de mi hermana. Me dijo que había ido a buscar a sus hijos al colegio a las 16:30 (cuando estos salen a las 16:00) y que allí no había nadie. Le comenté con más paciencia que Job que su hija se había ido a casa de un amiguito y que nosotros estábamos en la comisaría haciendo gestiones y volvió a taladrarme con la palabra “Mentira” otra vez más. He de deciros que se me estaba acabando la paciencia y más después de que ese pedazo de mamarracho con pies volviese a utilizar la misma artimaña que utilizó el 30 de Diciembre del 2006. Me di cuenta de que yo también era un imbécil, cómo podía había podido volver a confiar y caer de nuevo en la misma trampa. Merecía la humillación por ser demasiado ingenuo, y más con este tipejo en cuestión. Traté de que mi sobrina le explicase a su padre que le habíamos llamado. La niña no dijo nada. Permanecía callada como si aquello fuese algo peligroso y a la vez extrañamente divertido. Me quedé pasmado. Ya durante el día me había demostrado su grado de inmadurez haciendo cucamonadas en el suelo de la comisaria como si fuese un bebe o una niña chica. Mi sobrino me había comentado en el coche lo inmadura que era y sobre todo lo infantil de su comportamiento. Ahora de poca ayuda servía. Cuando más la miraba más sensación me daba que se estaba divirtiendo viendo como su padre y su tío se peleaban en mitad de la calle. Mi cuñado se fue calle abajo, le dijo a los niños que iban a denunciarme (¿otra vez?) de nuevo. Baje un poco más con el coche. En mi mente tenía dos cosas: Lo tanto que había costado hacer que el capullo cediera para que esos niños vinieran de viaje con nosotros a Normandía y la seguridad de esos dos niños (a pesar de la aptitud extraña de la niña). Me puse a su lado y recibí una sala de insultos. Así que como me estaba calentando y llegando a un extremo de ira descontrolada pisé el acelerador y me fui a llevar a mi hermana al hospital. Por el camino llamé a Miguel para que avisase al EAIA y llamé a Paloma. Miguel no sabía que había sucedido y yo con los nervios y la rabia no podía explicárselo con claridad. Le hablé en telegrama, haciéndole hincapié en los detalles más sórdidos del enfrentamiento. Miguel me dijo que llamaba inmediatamente al EAIA. Llamé a Paloma pero me salió el contestador. Le dejé el mensaje con la voz rota y en tono rabioso. Por el camino mi hermana me miraba de reojo. Seguía aterrorizada. Yo le comenté con un tono algo elevado que cómo se había enamorado de semejante ser, y también añadí ciento y un más comentarios que luego me arrepentí. Me daba mucha rabia que el tipo entre hacerme cabrear había conseguido solventarle el problema de conseguir la documentación oficial de sus hijos sin él pagar un duro (lo pagamos todo entre Miguel y yo) y sin mover un solo dedo. Le había salido redonda la jugada. Él tocándose los huevos en casa, emborrachándose o jugando al teto con su nueva novia y el gilipollas de su cuñado pateándose la ciudad y las comisarías para ahorrarle el trabajo. Aunque no salió del todo ganador. Los documentos los tengo yo en mi poder, lo mismo que la fotocopia del pasaporte de mi hermana que le iba a entregar en muestra de buen rollo. Ahora el tonto era de nuevo él. Dejé a mi hermana en el hospital y conseguí encontrar a María que estaba en la parada del bus. Hable con ella un rato. Necesitaba hablar y desahogarme . Le agradezco su paciencia y sus consejos durante esos momentos. De vuelta a casa Miguel me informa que están llamando al teléfono de casa y cuelgan. Dice que se ha cansado de descolgar y que así ha dejado el teléfono. Yo le he pedido a mi hermana su móvil entre otras cosas para controlar las llamadas que hizo a mi cuñado(en caso de que supuestamente se presentase la policía, cosa que a estas horas aun espero) y porque quiero evitar que le llame para atemorizarla como suele hacer en estos casos. Lo tengo enchufado en mi habitación esperando que el imbécil la llame. Supongo que ayer no fue mi cuñado a ninguna comisaría. Por lo menos se que al EAIA no llamó ya que por culpa del apagón que sufrió Barcelona se habían quedado sin teléfono (Tanto Miguel como yo mismo intentamos ponernos en contacto con ellos pero no hubo forma así que pillamos “su” mentira con una facilidad apabullante) Como que tampoco fue a buscar a sus hijos. Me da que acabó en el bar de la esquina alimentando a los niños con bocadillos como hace ya desde que se los quedó y inflándose a cervezas hasta que se le nuble la vista. Por la noche hablé con Sonia y Amparo sobre el tema, también con kmalaksoy ( jejeje) Por lo menos hemos coincidido todos en lo hijoputa y desgraciado que es el tipejo. Esta mañana he conseguido ponerme en contacto con el EAIA, la supervisora no estaba. Pero le he dejado el mensaje en secretaría. Espero que me llame durante el día. Le he dicho que es muy grave e importante. Ayer también hablé con Paloma. Me dijo que no nos podía denunciar porque entre otras cosas él sabía que hoy estábamos resolviendo el tema de los documentos y el niño estaba con su madre. Además incidió en que si tan preocupado estaba por el paradero de sus hijos ¿porqué no nos llamó directamente a nosotros?

martes, julio 24, 2007

Estamos

Pues eso que he estado dos dias sin ADSL. Tengo cosas que contar. En estos dias lo pondré al día. Sorry por la tardanza.

jueves, julio 19, 2007

Resumen del día de hoy

1. Nos hemos reunido con el capullo.

2. Hemos sobrevivido.

3. Ha soltado tantas tonterías que escandalizarían al propio Forest Gump

4. Mi hermana ha estado medio sedada con Diocepam, pero ha podido hablar algo.

5. Mi cuñado se ha “enterado” que hay divorcio a la vista.

6. Se ha hecho un poco la víctima al respecto. Parece ser que pretendía hacernos creer que iba a retomar la relación con mi hermana.

7. Hemos hablado civilizadamente, bueno en según qué ocasiones se ha subido el tono de voz (sólo un poco) y la responsable de EAIA y Miguel han suavizado la situación.

8. Hemos llevado el permiso de viaje conforme nos llevamos a los niños y solicitamos su permiso y el de mi hermana.

9. Se lo ha mirado

10. Ha tratado de buscar mil y un excusas.

11. Una de ellas era que él no veía correcto que mi hermana viajase ( cuando era una de sus exigencias).

12. La del EAIA le ha dicho que ella lo veía conforme y que no le sacara tantas puntas a la cosa.

13. Le ha preguntado si quería que sus hijos fueran de viaje.

14. El ha dicho que si.

15. Los niños han dicho que si.

16. El ha pedido una lista detallada de lo que vamos a hacer en el viaje (porque según dice está seguro que íbamos a dejar a sus hijos encerrados en la casa y nos íbamos a ir de cancaneo.

17. Nos ha pedido un listado de la clase de gente que va a viajar con nosotros.

18. Ha afirmado que él ya sabe qué tipo de gente va a venir con nosotros.

19. Ha tenido que explicarnos a que se refería con el comentario (todos lo imaginamos)

20. La del EAIA le ha dicho que si no conoce a la gente que más da el nombre de las personas que viajan.

21. Los niños han dicho que conocían por los menos a 12 de las 16 personas que nos acompañan.

22. Mi cuñado ha buscado más excusas. Ha pedido el plan de viaje. Al detalle.

23. Miguel se lo ha dado escrito en un papel que le ha dado el EAIA.

24. El no quería ese papel, quería en el que hemos traído y que ha redactado paloma esta tarde conmigo en su despacho.

25. La del EAIA le ha convencido que daba igual el papel.

26. Se lo ha leído como haciendo una autopsia a una rana. Buscando defectos o deformaciones congénitas.

27. Mi sobrino ha levantado la mano y ha pedido hablar.

28. Ha dicho que en casa Miguel le enseño las fotos de la casa y el mapa de viaje.

29. Miguel mi hermana y yo hemos firmado el papel con el permiso y nuestro compromiso de hacernos responsables de los niños.

30. El se lo ha mirado de nuevo.

31. Ha firmado. LOS NIÑOS VIENEN DE VIAJE.

miércoles, julio 18, 2007

Cosas que quedan por decir con sólo mirarle a los ojos.

Es cierto que le cuerpo habla. Os lo puedo asegurar. No soy un experto en ello pero si en mi juventud aprendí a leer las expresiones y el movimiento de las personas que me rodeaban. Aunque alguno os cueste creerlo es una herramienta muy útil, sobre todo cuando te enfrentas por primera vez a una persona que no conoces o cuando tratas de averiguar qué se esconde tras la sonrisa Profident de fulanito. En otro caso el lenguaje corporal ,sobre todo el que se expresa a través de la mirada, es muy útil cuando la otra persona no puede comunicarse contigo con herramientas tan habituales como el sonido de la voz. También es cierto que cuando más cercano estés a tu interlocutor (y me refiero a cercano no a distancia sino a compenetración) más fácil es averiguar lo que quiere o esconde en su interior. Como ya sabéis todos los que leéis este blog mi hermana en un 80% de su vida diaria no puede hablar correctamente. Sólo le es posible expresarse en determinadas horas del día y en ocasiones muy concretas. El resto del día se expresa con gestos y con gimoteos ininteligibles en la inmensa mayoría de los casos. En situaciones normales se haría uso de una libreta y un bolígrafo, en el caso de mi hermana fue posible durante un tiempo, ahora, en la actualidad su escritura se ha convertido en un garabato surrealista mucho más cercano a un dibujo mal hecho que a una letra o una frase construida. Sus manos no dominan el bolígrafo o el lápiz como lo hacían antaño. No son más que garras torpes que no le ofrecen ninguna seguridad como para agarrar algo tan sencillo como un tubito con grafito o tinta. Ayer no pude ir a verla. Tenía asuntos que resolver con mi gestor y me fue imposible. Eso si la llamé por teléfono. Pude entender algo de lo que decía pero por el tono de voz noté que algo no funcionaba del todo bien. Esta tarde he ido a verla. La he encontrado medio inclinada, con los brazos colgando hacia los lados y las piernas combadas en un ángulo casi imposible. Por un momento me ha recordado a un títere al que han cortado las cuerdas y hubieran arrojado con furia sobre la butaca. No tenia buena cara. Estaba desencajada, con una expresión de espanto plasmada en sus ojos abiertos como platos. Me he acercado a ella, Me ha agarrado de las manos. Estaba completamente sudada. Le he ayudado a ponerse bien. Pese a ser un saco que huesos me ha costado bastante levantarla. Ella no hacía más que agarrarme torpemente. Entonces me he dado cuenta que quería decirme algo. La he tranquilizado. Le he dado un beso y le he preguntado qué le pasaba. Ella no me ha contestado. Sus ojos sí. Estaba aterrada. Como cuando comenzó a comentarme por primera vez el tema de los maltratos. En eso ha llegado María. Me ha comentado que ayer mi hermana lo pasó muy mal. Sobre todo después de sufrir la espera inútil de sus hijos durante el fin de semana y después de tener que averiguar por ella misma, al día siguiente, la excusa fatua que le dieron los niños cuando les llamó a casa: El coche se había averiado, como había sucedido hacía dos fines de semana de forma misteriosa y sobre todo después de ir a la playa… María me dijo que ayer por la tarde mi hermana había comenzado a sufrir vómitos y desvanecimientos. Apenas comió nada y las convulsiones llegaron con bastante intensidad. Sufría un violento ataque de ansiedad. María se ha puesto a llorar. Siente mucha pena por la situación de mi hermana. En cinco meses que la conoce se ha volcado al cien por cien en ella cuidándola como si fuese su propia madre. Ha vivido las injusticias que mi cuñado y su familia han interpuesto sobre ella. El desplante de los niños cuando estaban en la etapa de mayor odio hacia su madre. Las amenazas de mi cuñado telefónicas… Todo. En un momento de la conversación me ha dicho: “Richard pido que el día que mi madre se muera y dejemos este Hospital la persona que venga junto a tu hermana la cuide y la quiera como la he cuidado y la he querido yo.” Yo también lo he pedido. Y le he dado las gracias por lo que está haciendo por ella. Hemos hablado de la familia, la cercana y de lo poco que ayudan en estos momentos. Ella con su hermana, yo con el resto de familiares. Son estos momentos en los que realmente te das cuenta de quienes te apoyan de verdad y que en el fondo no estás del todo sólo ante el problema. La vida es así. Sólo aquellos que han vivido una situación semejante se dan cuenta de ello. Mi hermana no ha podido más y se ha quedado plegada sobre sí misma. La columna no podía sujetarla. La hemos ayudado a ponerla mejor. Nos ha pedido acompañarla al baño. La hemos llevado. En un momento dado ha perdido el equilibrio y ha quedado medio inclinada sobre la taza del wáter. Su cara estaba pegada a las losetas y nos pedía ayuda. La hemos ayudado de nuevo y la hemos dejado que hiciera sus necesidades para luego sentarla en otra butaca junto a la puerta. Yo le he comentado a María que mi hermana estaba ocultando algo, sus ojos, a pesar de que ella hacía esfuerzos por esconder la verdad, la estaba traicionando. María me ha dicho que desde ayer se había dado cuenta de ello. Le hemos preguntado. Se ha hecho un silencio. Le hemos dicho que hablase que no temiera nada. Como ha podido se ha puesto en pie. Se ha agarrado a la baranda de la cama y con una voz muy lívida nos ha dicho: “Tengo mucho miedo”. Me he acercado a ella. Le he preguntado por qué… “Él me amenazo el otro día por teléfono con que iba a matar a los niños si no le entregaba la fotocopia de mi pasaporte”. Se ha vuelto a hacer otro silencio. La ira, la rabia toda esa energía malsana se ha presentado ante mí como uno de esos toros de San Fermín que sueltan por las calles de Pamplona. María se ha quedado pálida. Yo he tratado de dominarme. “¿Cuándo fue? “ le hemos preguntado. Ella comenta que empezó a hacerlo el día que los niños estuvieron en mi casa, si, el día que le trajo el petate con lo que quedaba de ella en su vida, el día que él la esperó abajo para presentarle a su novia. Pero no había sido la única. Nos ha dicho que tampoco deja que sus hijos la llamen y que ella llame por teléfono a casa o a los niños (al teléfono móvil que ella y yo le regalamos a la niña y que su padre y sus tías utilizan con deleite, sobre todo cuando hay saldo pagado por nosotros). Me ha dicho que su hija no le contesta al teléfono cuando la llama. Lo he comprobado. He llamado una vez a mi sobrina desde el teléfono de mi hermana. Ha dado señal y después de un rato ha aparecido el buzón de voz. He esperado un par de minutos y he vuelto a llamar. Esta vez se ha puesto la niña. Le he saludado y le he pasado el teléfono a su madre. Ella estaba tan bloqueada que no ha podido decir nada, solo un murmullo temeroso. La niña le ha dicho hola. Luego me he puesto yo y le he dicho a la niña que su madre la quería saludar y me he despedido de ella. He colgado. Hemos intentado llamar al EAIA y (como siempre) no contestan. Este jueves teníamos una cita con ellos y con mi cuñado para discutir el tema del viaje de los niños. Yo cada vez me estoy planteando como llevarlo a cabo. He de hablar con el EAIA para que por lo menos me ofrezcan seguridad (cosa que veo una inutilidad después de ver cómo se comportan con nosotros) No las tengo todas con esa reunión. Más aun después del rebrote de las amenazas de muerte. Miedo no tengo pero si prudencia sobre todo porque mi hermana viene a la cita. Sigo queriendo luchar por mis sobrinos y por que vengan de viaje con nosotros. Creo que merecen esta oportunidad y vivir esta experiencia. Sobre todo después de que ellos me informasen de que querían venir con nosotros.

Esta noche me ha llamado mi hermana. Al parecer el capullo le había llamado de nuevo. Hecho una fiera. Le ha increpado diciéndole “¿Quién te crees que eres llamando a los niños por teléfono cuando yo no estoy en casa?” Ella le ha contestado “Soy su madre”. Él le ha prohibido de nuevo que les llamase (sobre todo al móvil que le regalamos) Ella se ha armado de valor y le ha dicho “El jueves nos vemos las caras”. Él se ha quedado un poco confuso y le ha dicho “De acuerdo” y le ha colgado. De momento eso es lo que me ha dicho ella de buenas a primeras. No sé si hay más amenazas de por medio. Mañana he de llamar al EAIA, ella también. Me he citado con Paloma a las 12:00 para hablar del tema y comenzar el proceso de divorcio. He de ir a colegio para ir a buscar el informe sobre los niños. Un informe que está tardando cinco meses en llegar a nuestras manos después de darnos largas una y otra vez. Algo inaudito. Yo me encuentro cansado, frustrado, cabreado, trato de canalizar la ira y la rabia, transmutarla en otro tipo de sentimiento mucho más positivo, que me de fuerzas. Pero una cosa si tengo segura de todo esto. No pienso rendirme. Nunca. Pienso luchar hasta el final a lo Scarlett O´hara en Lo que el Viento se Llevó. Me he planteado que si me tengo que dejar la vida en ello lo haré y lo haré encantado mientras sirva para ayudar a sacar a esos niños del yugo de esa familia y ver a mi hermana feliz lo que le quede de vida.

lunes, julio 16, 2007

R.E.S.P.E.T.O

Aviso a los señores de Recursos Humanos o quien quiera que le concierna: Ya no se molesten en visitar más mi blog con tanta insistencia. Desde el viernes ya no trabajo para su empresa. Ya sé que este blog es un lugar público, libre. Un lugar para que pueda entrar cualquiera, leer y opinar. Normalmente quienes entran suelen ser personas interesadas o preocupadas o identificadas con el drama que está viviendo mi hermana. Muy pocos de ellos entran por error, casualidad o buscando vete a saber tu el qué ni con qué intención. Ignoro en cuál de estas categorías se encuentran ustedes. Espero y deseo que sea en el terreno de lo solidario. Entre otras cosas porque es de humanos (y me consta que ustedes lo son) sentir solidaridad hacia un drama como el que aquí se muestra a diario. Por ello les pido, por favor, un poco de dignidad y de respeto. Por lo menos por la problemática de mi hermana. Ignoro si se han preocupado en leerse los contenidos de alguno de los post. Supongo que sí, sobre todo después de observar las numerosas ocasiones que suelen entrar (¿Qué cómo lo sé? verán, sin moverse de este blog, si pulsan el botoncito diminuto, cuadrado, gris, con una rayita roja en el centro. Sí, ese que se encuentra en la parte inferior de la columna de texto de la derecha, descubrirán a que me refiero.) Insisto, aquí no van a encontrar nada de su interés y dudo que lo encuentren jamás a no ser que traten de seguir día a día las desventuras y malos momentos que está sufriendo mi hermana con su terrible enfermedad y con la lucha por conseguir sacar a sus hijos de las garras del maltratador de su marido. Una situación difícil y que no se la deseo a nadie. Se lo aseguro. Vuelvo a pedir desde aquí un mínimo de respeto, ya que este blog no es en parte mío, sino también de mi hermana y de aquellos por los que ella lucha. No sé (y corríjanme si me equivoco) si este es el motivo de sus visitas. No sé porqué pero me da que sus intenciones no son las mismas que las de las decenas de lectores que visitan este blog a diario. Fíjense bien ya que aquí se están mostrando una serie de problemas muy graves y ajenos a su empresa y con una carga emocional muy dolorosa. En todo caso, si por algún motivo se sienten solidarizados con lo que aquí se muestra les pido perdón y sean ustedes bienvenidos. Con hacérmelo saber de alguna forma retiraré gustoso esta queja. En caso contrario, les pido absténganse en buscar otro tipo de información. Aquí no la van a encontrar. No se lo pido yo. Se lo pide mi hermana aquejada de Parkinson en fase avanzada.