lunes, febrero 23, 2009

¡La he liado parda!

Aunque tarde lo prometido es deuda...

Días atrás había comentado que hablaría sobre las extrañas circunstancias en las que se encuentra mi sobrino Adam, harto conocido (y admirado) en este blog. He de comentar que pese a lo cómico de algunas de las situaciones en las que nos encontramos en estos momentos con dicho personaje; también he de puntualizar que su forma de actuar (errónea en el 99%) también nos resulta preocupante. Es cierto que no nos extrañaba e absoluto que, tarde o temprano, el niño nos diese muestras preocupantes de comportamiento errático. Vamos a ver, el crío es humano no un estúpido robot como los que aparecen en Inteligencia Artificial de Steven Spielberg y es bien lógico percatarse que en cualquier momento de su ahora apacible vida los demonios que le atormentaron en el pasado pasen a pedirle cuentas.

La adolescencia esa fase de nuestra vida tan singular. Como un parque de atracciones sin colas y repleto de montañas rusas vertiginosas, peligrosas y llenas de emoción... El año pasado Adam aun era un niño. Se notaba porque, aparte de seguir siendo pequeño en tamaño (eso sí no en lo ancho) se podía manejar con bastante facilidad, mira por donde como uno de los estúpidos robots de Spielberg (bueno y Kubrick) Le decías: “Adam haz esto” y el niño obediente hasta la médula lo hacía, con ternura, inocencia y mucho afán de superación. Bueno, he de decir que ya había ciertas señales, signos de que algo no iba bien, tampoco me iban a traer al niño inmaculado, con el disco duro recién formateado. Dichos signos se encontraban en como tenía ordenada la habitación. A veces os aseguro que era para fotografiarla y ponerla en una exposición sobre los barrios más pobres de Bangladesh. Aquello no era desorden, era el caos en su más pura esencia. Sí, ya se que no todos los niños son ordenados (como los que aparecen en las series españolas de Emilio Aragon que hasta los objetos opacos sacan a relucir brillo) Los niños (y las niñas) en cierta edad se vuelven un poco vagos y un poco desordenados, supongo que es debido a que las neuronas de su cerebro están preparando la revolución y no están por sandeces de poner las cosas bien en su sitio. He de decir que en mi caso el desorden fue muchísimo menos pronunciado (gracias al TOC y sus condicionantes que me hacían tenerlo todo bien en su sitio y clasificado por formas, densidades y mas mandangas...)lo mío era desorden, pero un desorden organizado.

En el caso de Adam el paisaje de su habitación era como si los americanos (tan preocupados por la paz y las armas de destrucción masiva) hubiesen vuelto a lanzar una bomba nuclear, pero en vez de Hiroshima o Nagasaki fuera en el ala este de mi casa, concretamente en el centro de la habitación del niño. El paisaje era desolador. Lleno de escombros en forma de papeles, envoltorios de caramelos, magdalenas y porquerías que se puedan recubrir con celofán o variados; ropa limpia o sucia o medio limpia o medio sucia; juguetes parapeteados alrededor del colchón y objetos inanimados y sin definición alguna. Claro, uno entraba en la escena desoladora que era esa habitación (entre otras cosas porque mi despacho, donde escribo se encuentra allí) y se me caía el alma a los pies. Os aseguro que las broncas que le caían eran monumentales, al principio un tanto educativas tipo buen rollo, pero al ver que estas no daban resultado la cosa iba “in crescendo” exactamente igual y en sentido proporcional a la acumulación de mugre y la dejadez del lugar. Claro, uno cuando ve que por mucho que grita o dialoga la cosa sigue igual (ojo que el niño recogía, pero al día siguiente habían vuelto a bombardear de nuevo la habitación) ya no sabe que artimañas más utilizar por lo que recurre a ese terrible (pero bendito) aliado llamado castigo.

Castigar si, perfecto pero cómo...

No es fácil castigar, os lo aseguro. Uno se acuerda de los castigos que nuestros padres nos imponían en la infancia, que por cierto en mi caso eran más bien escasos, o de los que padres o familiares imponían a nuestros semejantes. Teníamos una vecina muy amiga de mi madre y muy pija la pobre que castigaba a sus hijos sin postre si se portaban mal. Una vez mi madre lo intentó con mi hermana y conmigo... nos importó un puto carajo ya que pasábamos de comer postre como de comer mierda... Otros vecinos castigaban a sus hijos en cuartos oscuros, sin ir a misa (pues vaya chorrada de castigo) sin ver la tele, sin comer caramelos, sin bajar a jugar a la calle y un millón y medio de variantes adaptadas a cualquier edad o ideología.

Ya os digo. Pese alguna ocasión tanto mi hermana como yo habíamos conocido los castigos y penalizaciones. Un día nos castigaron sin cine (sesión doble con El cielo puede esperar y El coloso en Llamas) porque a mi hermana y a una amiga les dio por saquear un estante de muñecas cutrongas de un supermercado situado a pocos metros de la frontera entre España y Francia... Aun no entiendo porque tuve yo que pagar por sus fechorías.

En el caso de Adam los castigos abarcan un abanico mucho más amplio de posibilidades. Claro no es lo mismo su época repleta de todo tipo de ociosidad que la nuestra donde los videojuegos o el DVD eran inventos del futuro desconocidos para nuestro vocabulario. Pero sucede una cosa, hay que tener en cuenta con la eliminación de privilegios, ya que acaba resultado que el castigador (que raro suena eso) acaba quedándose sin recursos. Ademas hay que tener en cuenta que un castigo tiene también su valor mercantil. Nos es lo mismo castigar sin videojuegos por una “falta” leve que por una mucho más aparatosa. Si es cierto que el objeto o privilegio en cuestión puede no variar, y si modificar el tiempo de carencia de uso de dicho privilegio. Es jodido, os lo aseguro. Hay que calibrar y no pasarse de la raya ya que por un lado para el educador es un buen elemento persuasivo y alejarlo demasiado de las posibilidades del niño lo convierte en algo inútil, algo que ya no merece la pena luchar.

Después de esta clase orientativa, que muchos d ellos que ya sois padres sabéis de antemano vamos a pasar a la realidad, a la madre del cordero; a en que grado de barbaridad puede llegar la mente de un niño con tal de armar una que ríete tu del poder destructivo de las termitas...

Como Jekyll y Hide...

Adam ha cambiado. Ahora es un niño extraño, con ciertas (buenas) habilidades que utiliza mal, una de ellas la capacidad por actuar, de desdoblarse y de ser otro personaje. Este don le ha valido muy buenas notas en teatro, pero sobre todo la admiración de gran parte del colegio y sobre todo de su profesora de artes escénicas que está con el niño igual que si hubiese encontrado uno de los tesoros más valiosos de Ali Baba... No queda bien decirlo pero aunque suene pedante he de asegurar que el niño tiene madera de actor, y de los buenos. Lo pudimos comprobar en una función del colegio que acabó aclamado por el publico que le brindaron cientos de miles de aplausos y vitoreos. Es más, la directora del centro escolar, que no saía de su asombro, le obligó a salir el ultimo a saludar para de esta forma llevarse la mejor parte de las ovaciones (luego le obligó a adelantarse a sus compañeros de reparto para dedicarle en exclusiva una admirable parrafada acerca de su capacidad y calidad interpretativa)

No voy a negar que me sentí muy admirado por su habilidad. Es más, me sentí igualmente contento de ver como el niño había encontrado una de sus vocaciones. Porque veréis, dibujar no se le da nada bien y la música (las clases de flauta) no acaban de hacerle mucha gracia (le gusta más escucharla y jugar con ella tocando la guitarra con Rock Band) Pero lo que está relacionado con el teatro y la farándula le apasiona.

El problema es que como sabe que es una herramienta que sabe manejar muy bien se piensa que puede utilizarla para salir airoso de sus perrerías y claro de la misma forma que un cuchillo puede cortar un filete también puede matar a una vaca (o a una persona)

¿A qué viene esto? Os preguntaréis... pues muy sencillo. A que Adam hizo uso indebido de sus habilidad para una maldad. Una maldad no de las terribles, sino de las que desde una perspectiva dan hasta gracia pero de las que luego uno acaba dándose cuenta de que si no se toman medidas pueden llevarle por muy mal camino.

Memento...

Memento es el titulo de una película que nunca he acabado de ver (ya que me produce somnolencia y desaparezco del plano terrenal para enfrentarme a otros retos más oníricos) La trama va de un tío que se tatúa frases en el cuerpo (y también se apunta cosas en Post Its) porque sufre de una extraña amnesia que le hace tener menos memoria que un puto pez. No puedo hablar mucho de la peli porque desconozco lo que sucede en la mitad de la misma (ya que me encuentro roncando) también me sucede con Casablanca pero eso no viene al cuento...

Bueno, a lo que iba... Resulta que un día mi sobrina me comenta que su hermano se ha pasado veinte pueblos con ella. No es inusual que lo haga ya que las peleas, insultos y los puñetazos y derivados entre ellos son pan nuestro de cada día... Una especie de versión 2.0 de la relación entre sus progenitores. Lo que había sucedió era que aquella mañana la niña fue a la cantina del colegio para comprarse un bocadillo y cuando fue a pagar le avisaron que había pendientes más bocadillos en su cuenta. La niña se extrañó. Pero fue rápidamente aclarada de que los ágapes no eran de ella sino de su hermano. Esa misma mañana Miguel le había dado a Laura veinte euros para que la cría se comprase unos elementos que le faltaban para su clase de electrónica, así que decidió pagar las deudas de su hermano y luego rendir cuentas con Miguel en el momento de que éste le diese la paga semanal (cinco euros) Claro la pobre a veces es demasiado ingenua. Sobre todo cuando se olvida de lo patrañero que puede llegar a ser su hermano. Pues bien, la encargada de la cantina le pasa la cuenta y Laura pensando que sólo tendría que pagar unos cuatro euros se queda de piedra cuando ve que la cuenta de su hermano asciende a ¡catorce! Ella paga, cabreada como una mona y sin dinero para comprarse su bocadillo ya que el resto lo necesita para los elementos de su clase. En el patio busca a su hermano y le canta las cuarenta. Adam, en vez de agradecérselo se burla de ella en su cara y la llama “Pringada”. Eso sí, el tío se esta jalando uno de los putos bocadillos que acaba de pagar ella...

Cuando llegan a casa la niña está llorando. El cabrito del niño la ha estado incordiando todo el camino por ser tan prima y pagarle los desayunos; ah, eso sí, antes de entrar en casa le amenaza con pegarle si me dice algo (a que cojones me suena eso...) Afortunadamente la niña no se deja intimidar, aparte de que cómo iba a rendir cuentas con Miguel si lo ocultaba... Tarde o temprano se pillaría al culpable. He de decir que mi cabreo fue monumental, es más el niño trató de chotearse también de mí cosa que evite con una buena dosis de mala leche. Mientras comíamos esa misma mañana me fije que el niño tenia algo escrito en la palma de la mano. No era la primera vez que lo veía. Sobre su piel, en bolígrafo de color azul, negro, verde y rojo he visto todo tipo de dibujitos que van desde penes, mujeres desnudas, frases soeces y una cruz esvástica tachada con una cruz... Mi sobrina se percata de lo que estoy viendo y le dice a su hermano que me lo enseñe. El niño no quiere, la insulta (le llama puta) a lo que yo le meto una colleja y le obligo a ver de que se trata. Me dice que son apuntes, yo le pregunto que si no tiene papel para apuntar cosas, él me conesta que en ese momento no. Claro, uno que no es tonto se da cuanta de que esos apuntes (como los del protagonista de Memento) tienen otra finalidad que la de adornar o servir de nota aclaratoria en caso de emergencia. Los textos hablan de dioses griegos y romanos y abarcan desde la punta de los dedos hasta la parte anversa del codo. Laura me dice que su hermano tiene esa tarde examen de sociales, precisamente de mitología griega y romana. El niño lo niega. Después de varios improperios por mi parte (he de añadir que siempre fui muy mal estudiante pero os aseguro que nunca hice chuletas) mandé al niño al baño a borrarse las puñeteras “ayudas”. También le advertí que al día siguiente iría al colegio a avisarles de que cada vez que hiciese un examen lo revisasen de arriba a abajo. La cara de mala hostia del niño era de película de terror.

He de decir que esos hechos no fueron el principio de todo, ya tiempo atrás Adam venía haciendo verdaderas barbaridades, una de ellas tenía como protagonistas a los pobres gatos. Pero dejadme que acabe de contar esta batallita, que tiene miga la cosa.

Aquella misma noche después de cenar y hacerlos pasar por la ducha (y llevarse Adam la pertinente bronca de Miguel, que le castigó sin paga) Laura me dijo que en clase de repaso, donde se quedan tras acabar las clases de la tarde, Adam se había pasado todo el rato dando por saco con el teléfonito movil que le había regalado su padre (y que sorpendentemente aun había perdido pero que luego me enteré que se lo había requisado el subdirector del colegio por 15 dias...) y que al día siguiente tenía un examen muy importante de matemáticas del cual no había estudiado una puta mierda. El niño se cabreó de nuevo alegando que si había estudiado. Yo lo de si lo había o no estudiado lo dejé en suspenso...

A la mañana siguiente, después de hacer una gestiones me acerqué al colegio para advertirle de las patrañas de mi sobrino. Me recibió la directora y le cometé lo de las chuletas (ella me enseñó el examen del niño que había suspendido con un 2 pelado ya que el profesor les había puesto imágenes de estatuas de dioses en vez de texto) y también le comenté lo sucedido con la cantina. Ella me confirmó que ya pondría cartas en el asunto y que evitaría que Adam copiase en clase o que endiñase más bocadillos a cuanta de su hermana.

Pues bien, llego a casa, escribo un poco y de repente me suena el teléfono. Es la directora. Esta afectada. Me tranquiliza (sin saber yo lo que sucede) y me dice que el niño aparentemente esta bien salvo porque en el patio han estado jugando a perder la respiración y Adam tras una segunda intentona había perdido el conocimiento y se había desplomado en el patio. Yo comienzo a preocuparme (y a cagarme en sus muertos, los del niño claro está, que por cierto son el cincuenta por ciento los míos propios...) Silvia me dice que Adam está con ella, en el despacho, muy pálido pero que no recuerda nada, pero cuando dice nada, es absolutamente nada vamos !del golpe o de la experiencia se ha quedado amnesico! Yo en vez de desesperarme no hago más que reír. Silvia se queda un poco parada. Yo le digo que el niño tenia examen de matemáticas y que no había estudiado, ella me asegura que tal como ve al niño no parece cuento. Es más me dice que el niño no reconoce a nadie, ni a su hermana, dice que él no tiene ni tío ni hermana ni nada que se parezca; asegura que vive con su padre y su madre y que esa mañana ha desayunado magdalenas... Yo me preocupo y me voy a corriendo al colegio. A mitad de camino me cruzo con Paloma (la abogada de mi hermana) y le cuento lo sucedido. Me dice que me lleve al niño al hospital y que ya le contaré más tarde.

Cuando llego al colegio entro al despacho y me encuentro a mi sobrino sentado donde yo había estado sentado una hora antes. El niño me mira de forma extraña, está pálido y tiene los ojos vidriosos, medio entornados. Cuando me ve me pregunta con voz cascada que quién soy... Yo en ese momento no se si reírme, soltarle un sopapo o creérmelo. He de decir que me cuesta darme cuenta si me está engañando. Me siento a su lado, Silvia está callada, yo también. Adam me mira como perdido. Me olvido del niño y le digo a Silvia que llame a Laura. Ella la llama. Silvia me vuelve a comentar que está preocupada. Ha llamado a la mutua del colegio y le han dicho que si la cosa se pone mal que llevemos al niño rápidamente de urgencias. Le comentan que no es normal un caso de amnesia por una practica como la que ha hecho el niño en el patio. Si es posible que del shock por la perdida de conocimiento esté desorientado, pero no amnésico y de forma tan acentuada.

Llega Laura, el niño se la mira y pregunta que quién es esa, la niña flipa de colorines. Nos dice que es raro que no no la reconozca ya que en el patio, antes de subir a clase le ha llamado por su nombre para decirle que se había desmayado. Silvia y yo nos miramos de reojo y miramos al niño. Este esta como desconcertado. Realmente parece enfermo. Tiene mala cara y una expresión de perdido que da miedo.

Le hacemos preguntas. El niño no sabe ni donde tiene la oreja. Llama a sus compañeros por otro nombre, no conoce a nadie, ni al subdirector del colegio ni a su profesora de teatro. El asegura que no vive conmigo, que no sabe quien puñetas soy. Yo ando por recordádselo de un bofetón, pero dudo si en realidad está afectado. Comentamos lo del examen. Silvia me comenta también que una semana atrás a un compañero de curso de Adam le sucedió algo parecido después de recibir un buen pelotazo en la cabeza. Por un lado la mía está recopilando información, mi cerebro se encuentra entretenido atando cabos sobre toso para quitarle credibilidad al tema del ataque de amnesia. Por otro trato de imaginarme la situación de llevarme al niño al médico con semejante panorama a cuestas de hacerle pruebas y valorar si su cabeza ha sufrido daños y si estos son a largo o corto plazo.

Silvia y su marido (el subdirector, que no se cree nada el ataque) me aconsejan llevarme al niño a casa, a ver si se recupera durmiendo un poco o comiendo algo y luego llevarlo a la mutua del colegio. Silvia esta muy preocupada. Lo mismo que el resto de profesores (incluida la profesora de teatro)

Me llevo al niño a casa. De camino Laura y yo dejamos que vaya delante para ver si nos da muestras de que está fingiendo. Justo cuando llega a la altura del desvío para casa Adam da indicios de tomar el camino correcto. De repente se para y nos pregunta si vamos bien para nuestro destino. Yo le digo que no. Que se equivoca y me lo llevo a dar una vuelta por el barrio. A todo esto el porcentaje de duda ha disminuido respecto al de la lógica. En todo caso no dejo de sentirme mal por ser tan cruel con él en el caso de que si se encontrase amnésico.

Llegamos a casa. Él sigue igual, es más no reconoce nada, sigue opinando que no tiene hermana ni tio. Cuando entra en su habitación me dice: ¡Menuda habitación más sucia y guarra! Yo le contesto que sí, que ahí duerme un marrano.

Me voy a la cocina. El niño se queda en el comedor. Llama su madre. Él se pone y le dice que quién es ella. Mi hermana se pone nerviosa. Laura le explica que su hermano tiene amnesia. Mi hermana se pone de los nervios. El niño se percata de ello, se pone y dice que si la reconoce. Abro la nevera y veo la solución a su “supuesta” pantomima. Tiene forma de queso, producto al que el niño odia con avaricia. Le llevo un trozo. Le digo que se lo coma. El niño lo toma y comienza a comérselo. He de decir que casi me convence en ese momento. Luego veo que su cara cambia. Le está entrando ascos. Me dice que no quiere. Le digo que por qué, si le encanta el queso... Me dice que no le apetece. Me vuelvo a la cocina. Pasa medio minuto y de repente Laura me llama y me dice que su hermano le ha confesado desde el sofá que se lo había inventado todo ¡para no hacer el puto examen de matemáticas! Me cabreo como un mono, aunque en el fondo me parto de risa. Decididamente el niño tiene madera de actor y se ha quedado con todo el personal. Mosqueado le apunto que en cuanto vuelva al cole le pida perdón a todos, es especial a Silvia, su marido y a la profesora de teatro. Me entero que cuando llega al cole no se atreve a abrir la boca y le pide a su hermana que interceda por él. Ella, se lo comenta a la directora y acepta las disculpas, eso si ya hablarán más adelante; con quien si tiene una charla, en realidad dos durante dos días es con el subdirector, que tiene una mala baba impresionante. La profesora de teatro está enfadada un poco con él, sobre todo por haber utilizado su talento de forma negativa. También habla con él su padre. Esa misma tarde. Le echa una buena bronca. A Miguel le toca por la noche. El resultado de tal fechoría: no hay videojuegos por tiempo indefinido, no hay paga en la misma condición y otros castigos más que se añaden cuando descubrimos la traca final. Laura revisando la carpeta de su hermano encuentra un puñado de exámenes suspendidos ¡con mi firma falsificada!

No se vayan todavía aun hay más...


... como pregonaba Super Ratón. Lo mejor (en este caso lo pero de todo) está aun por llegar. No hay nada que supere ni la falsificadas, ni a loa ataques de amnesia, ni a la mugre que se apodera de su habitación; ni siquiera los golpes ni insultos que “regala” a su hermana como lo que le hace Adam a los pobres gatos.

De los tres que tenemos sólo dos reciben de sus “cuidados”. Sólo Ñiñi (My Lady como nombre alternativo) se libra de sus impulsos. Supongo que debido a que la gata sabe defenderse y ya he ha dado en varias intentonas su merecido. ¿Y qué les hace esta clase de psicópata que viven en casa? Pues arrancarles las uñas de las patas a mordiscos. Los pobre mininos, confiados que son se van con él, incluso los secuestra escondiéndolos a un costado de su barrigota y los mete en su habitación para torturarlos. Nosotros nos damos cuenta ya tarde cuando los escuchamos gritar de dolor o cuando se cansa y los suelta y nos damos cuenta que que la pata tiene babas y sangre. Los cabreos en casa son de órdago, descomunales. Personalmente me indigna y me cabrea sobremanera. A veces él se rebota contra nosotros y niega toda evidencia o nos desafía (en ocasiones actúa ante mi igual que su jodido padre con las misma risotadas bobaliconas, los mismos dejes y las mismas estupideces) Vamos que si lo imita lo hace de puta madre. Si no me temo que tengo un clon del hijoputa en mi propia casa.

Después de pensarlo seriamente hemos decidido llevarlo a psicólogo. No sólo a él, también su hermana y de paso yo. Sí, lo reconozco estoy deprimido, me ha costado y tras asumirlo he decidido visitar a un especialista.

Acabo de venir de mi primera visita.

Eso es algo que contaré en otro post. Y os prometo que lo veréis publicado mañana mismo. Sin falta.

martes, febrero 03, 2009

64

Mi hermana nació en 1964 y curiosamente lo que ha quedado por pagar de su divorcio ha sido 64 euros. No se si tiene que ver con las coincidencias o no pero me resulta de por si llamativo, por no decir significativo. Un año hemos tardado. Un año largo eso sí, menos agresivo que el anterior, lleno de sobresaltos y muy malos momentos.

Yo siempre he visto las deudas, mejor dicho visualizado como cadenas atadas a los pies de una persona que bucea buscando la superficie y que mes a mes, como por obra y magia del oxido del agua se van desprendiendo hasta permitirnos alcanzar la ansiada bocanada de oxigeno para seguir viviendo.

Este divorcio no ha sido exclusivo de ella. Lo hemos pagado un poco entre todos los que estamos a su alrededor. Ella ha puesto una parte, la que le permite su escasa pensión. Miguel ha contribuido un par o tres de meses, yo he pagado una parte algo más grande del pastel, incluida la liquidación de un plan de pensiones que quizás un día de estos tenga que volver a reiniciar... quien sabe. Ante todo no ha mayor merito para el que haya pagado más, ni menor para el que lo haya hecho menos. Siempre he pensado que este sacrificio, este esfuerzo como se le quiera llamar era algo karmático. Deudas de un pasado lejano quizás pertenecientes en otra época o lugar...

Curiosamente ya se me había advertido de ello diecinueve años antes, mucho antes de que mi hermana pasase por el altar. Alguien a la que tengo un gran respeto y admiración me dijo por auel entonces: “Sobre los 40 años tienes un divorcio muy doloroso que está marcado en tu destino y cambiará tu vida”. He de decir que en esa ocasión ni me creí ni descreí sus palabras, entre otras cosas porque aun faltaban años para que se produjera y obsesionarse con el futuro (supuesto) no era nada sano. Ahora cuando se ha cumplido la profecía tomo aquellas palabras prestadas y las certifico y si hace falta las sello marcadas en lacre rojo escarlata (esa colorida palabra que siempre me ha producirme una extraña fobia)

Es curioso que todo lo que fue su matrimonio, lo que significó ante la ley y ante la iglesia es ahora una simple factura donde se anuncia una ruptura.

martes, enero 27, 2009

Agarrarse a la vida y sobre todo ¡vivirla!

El domingo me pasé toda la tarde metido en un avión que se había estrellado en los Andes en 1972. Sí, supongo que a muchos de vosotros os suena la historia. Un hecho sucedido a un equipo de rugby de una escuela católica de Uruguay y que marcó no sólo a aquellos que sobrevivieron, sino también a los que, como espectadores, admiramos, repudiamos, reflexionamos o nos escandalizamos (que no es mi caso) de lo que tuvieron que vivir durante 72 días sobreviviendo en las montañas en una condiciones extremas.


Por cierto ¿por qué la gente es siempre tan morbosa y le da 5647856 vueltas al tema de la antropofagia en este caso y no precisamente al tema de “saborear” otra cosa que no sea las ganas de vivir? He de reconocer que su experiencia, lo que vivieron esa gente, los horrores, el sufrimiento etc.. siempre me había causado un cierto destemple. Los putos tabúes… Cuando aconteció el accidente yo contaba solo con 5 años pero en mi casa se comentaba bastante el caso, es más el libro sobre sus experiencias revoloteó por casa y muy de vez en cuando pasaba por mis manos (ya de más mayor) para mirar las fotografías en blanco y negro de los supervivientes o de los fallecidos. Es curioso porque a mí siempre me han gustado las películas de desastres, no por lo trágico que resulte que un tifón arranque a una persona del suelo y la mande a la Conchinchina hecha pedazos, o que una mole de hormigón acabe más chamuscada que la punta de una cerilla… para mi es más importante el hecho de poder salir indemne (físicamente) del acontecimiento y lo que sucede después, como cambia tu vida, tu entorno, como ves las cosas...

Si, reconozco que al principio cuando leía el libro ¡Viven! trataba de buscar aquellas partes más truculentas de la historia, lo que tiene ser un preadolescente con ganas (curiosidad morbosa)de leer cosas poco comunes (y además verídicas) Pero aquella gente no era ni Paul Newman, ni William Holden, ni Charlton Heston, ni Shilley Winters o siquiera Fay Dunaway. Eran personas como cualquier otras (incluso como la de los personajes arriba mencionado) salvo que a ello nadie les gritaba acción o corten y después se iban del plató a sus propias casas. Quizás lo que más me llamaba la atención (y por ello sentía cierta fascinación hacia ellos) era porque su “película” lo que habían vivido era real, lo más real y cruel a lo que se puede enfrentar un ser humano.

Todas las tragedias son duras experiencias. No creo que haya un baremo para medir si este o el otro lo pasó más fatal… Todo acontecimiento excepcional, sea bueno o malo, marca. Lo mismo si te toca una quiniela millonaria (o lotería) como si caes en medio de la nada y has de sobrevivir con los mínimos y tomando decisiones que pueden producir heridas profundas en la sociedad.

A todo esto, no sólo vi la película ¡Viven¡ (la versión e Frank Marshall), sino que también la complementé con un impresionante documental llamado “Naúfragos Vengo de un avión que cayó en las montañas.” De Gonzalo Arijón Muy interesante y completo sobre el testimonio real 30 años después de una parte de los supervivientes. Reconozco que siento fascinación (y bastante angustia) con esta historia. Sus testimonios, lo que narran sobre esos días en las montañas y como sobreviven a todo tipo de calamidades, da una pequeña gran lección de lo que el ser humano es capaz por sobrevivir, por agarrarse a la vida, pese a que algunos de ellos rozan la muerte y dejan casi seducirse por su abrazo. La vida, el amor hacia los suyos, o el huir de ese aislamiento hace que nos demos cuenta de nuestras capacidades. Aunque estemos bajo mínimos y completamente desmoralizados. Vivir la experiencia (nuestra o ajena) y sobrevivir a ella, o por lo menos aprender a hacerlo. Esa es la verdadera esencia de una tragedia.

Como en una montaña rusa... (o la ley de la balanza)

Estoy de un vago que a veces me doy asco a mí mismo... No so creais que incluso me he llegado a preguntar si sufro algún trastorno de bipolaridad porque paso del “hiper ajetreo” a deambular como un zombi por la casa tocándome las narices todo el día. Supongo (espero) que lo mio no debe ser bipolaridad. Los bipolares no son conscientes de su trastorno, lo sufren y se percatan de ellos los que están a su lado y se aburren o se exasperan de ver a sus familiares o amigos subidos todo el día en esa montaña rusa sin fin que es su vida.

Yo me hablo mucho. Me digo que he de mover el culo. A veces me hago caso y de dentro de mi sale una especie de energía cósmica (vete a saber de donde la pillo) que hace que mis pies se pongan a caminar de repente y me ponga a hacer cosas sin parar...

“¡Si tu no te animas no te anima nadie!” Me comento de vez en cuando. A ver, no estoy depre. No voy llorando por las esquinas, ni siquiera voy imaginándome cosas chungas sobre que hacer con “mi triste existencia”... Nada de eso, ya que precisamente, mi existencia es poco triste, sólo se encuentra un poco descontrolada. Simple y definitivamnete estoy un poco vago.

Es muy posible que todo lo sucedido estos meses (años) atrás ahora estén pasando factura y el cuerpo, sabio como él mismo me esté poniendo a una especia de ralentí. Pero claro, mi cabeza no hace mucho caso yb quiere marcha. Sabe que hay que hacer cosas, moverse y escribir (ahora solo escribo bajo mínimos aunque noto que no he perdido desparpajo a la hora de expressrme lo que me tranquiliza) por lo que supongo que lo mío son cosas de biorritmos o la falta de vitaminas o de dejadez… Sobre la escritura he de reconocer que el año pasado sufrí una hemorragia (más bien una cascada como las de Niagara) de expresión literaria y de creatividad, de esas que no hay forma de pararla. Igual, también es que necesito más acción a mi alrededor... Lo cierto es que no tengo ganas de meterme en follones familiares de nuevo. No. Prefiero que los personajes nefastos que poblaron las páginas de mi vida se queden atrás, perdidos entre párrafos y que acumulen tanto polvo hasta que los haga irreconocibles.

Si es cierto que la calma, me sirve para reflexionar, sin comerme mucho el coco. Este parón es como cuando subes a una cima y ves todo el horizonte. Tu casa, la de otros, lo que se está construyendo o lo que se ha destruido… Tampoco creo que soy la única persona en el mundo que cree que lo que le está pasando es de uso exclusivo para él mismo. Historias como la mía seguro que hay cientos, miles… incluso puede que en otro planeta semejante a este también haya otro como yo con un ex cuñado capullo, una hermana con Parkinson y un trabajo que le gusta a horrores pero que no está todo lo remunerado que uno podía esperar (os aseguro que no es la octava maravilla del mundo por eso lo de la crisis me lo paso por el arco del triunfo).

Por cierto, alguien, no me acuerdo bien ahora de quien se trataba pero sí que iba del royo Ley del Karma o temas de la Gestalt que decía: “Todos y cada uno de nosotros formamos parte de una balanza. En cualquier lugar del universo tenemos a un semejante que comparte con nosotros el otro platito para conseguir el equilibrio. Si tu estas demasiado bien tu semejante estará demasiado mal, dependerá de cómo os equilibréis para que las cosas entre vosotros se armonicen.” Pues que bien, que a gusto se quedo el sabio de los cojones… A ver si ya es complicado estar de acuerdo con alguien de tu entorno imaginaos con alguien que no conoces… ¿Y si es un búfalo que pasta por las llanuras? ¿Y si te ha tocado con un magnate narcotraficante hijodeputa que vive como un rey (supongo que es mi caso)? ¿Y si tu otro lado de la balanza es un psikokiller, un alienígena horrendo o un dictador del tamaño de Hitler? Menuda gracia ¿no? Cualquiera se pone a equilibrar la puñetera balanza. Es para sentarse a un lado y aburrirse mirando el paisaje mientras desde lo alto del otro plato se lo pasan de puta madre…

martes, enero 20, 2009

Frase de la Semana: Supervivencia

Bienaventurados los miserables porque ellos sobreviviran a las consecuencias de la crisis.

viernes, enero 16, 2009

¡NOS CASAMOS!

Pues sí, ya puedo decirlo: ¡HAY BODA!
Esta mañana he ido a tramitar los papeles al consulado británico. En 21 días nos dan ya los permisos y ahora solo queda celebrarlo. Ha sido divertido hacer el juramento ante la biblia desde la ventanilla del consulado (en inglés off course!) y pagar 175 € por los trámites. Me ha sorprendido que haya bajado el precio (me han dicho que como la libra está muy barata he salido beneficiado con el trámite) y nada a esperar los 21 días para ir al gobierno civil y tramitar la boda en Gelida (muy cerquita de Barcelona) donde una amiga y compañera de trabajo de Miguel, concejal de tecnología del ayuntamiento nos realizará la ceremonia. De momento ya le he dicho a mi amigo Dani (B-Lego) que sea uno de los testigos de la celebración. Me hace ilusión que esté allí con nosotros.

miércoles, enero 14, 2009

Rebajas... ¡Si no las comes las dejas!

Llega enero y con él las rebajas. La gente se vuelve loca, hace colas para entrar los primeros a las tiendas y arrasar con todo lo que allí ven. A veces suceden cosas sorprendentes al encontrar en tu bolsa de la compra objetos que no habías comprado, o en según que casos, cosas que ni pensabas que te ibas a comprar.
Este año las rebajas son especiales. Gracias a la crisis ir de compras es como formar parte de una multitud que acuden desesperada a un camión de abastecimiento en un país azotado por el hambre (no digo tercermundista porque al paso que vamos pronto formaremos parte de él, es una ironía gratuita de mi parte, desagradable, lo reconozco, pero muy mía)

No suelo ir a las rebajas los primeros días, aparte porque muy pocas veces me veréis comprando ropa, soy de los que no se le caen los anillos aceptando ropa de segunda mano, siempre que ésta esté en buen estado. Gracias a mi prima y a la envergadura de su santo esposo (muy similar a la mía) me nutro de buena cantidad de complementos para mi anatomía y de muy buena calidad. Sí, si un día me pierdo en unos grandes almacenes no me busquéis en la sección de ropa de caballeros (va, se admiten chistes zafios). Si me pierdo, seguro que me encontráis en la sección de cine o de libros. Allí se encuentra mi paraíso en tiempos de rebajas, cuando hay dinero claro está.

No sé porque pero me da que este año las rebajas van a ser substanciosas para unos y desesperantes para otros. Claro, ahora está el ver a quien de esta extraña ecuación le corresponde el papel. La gente compra. Hasta la saciedad, ¿pero compra igual que otros años? Ah amigo, ahí está la picardía de los que venden, los que tienen que beneficiarse.

Hay que decir que este año hay buenas ofertas. He visto rebajas hasta del 70% (vamos, un poco más y entras en la tienda y te regalan las cosas) Pero claro no todo lo que te venden es lo bueno o, puede que este año sea así... En primer lugar la competencia está muy reñida y el público se mira mucho la calidad. No es lo mismo una falda roñosa barata a una falda de marca barata. Aun hay clase y poca gente se conforma con cualquier cosa. Sobre todo a la hora de presumir con las amistades cuales arqueólogos ante hallazgos singulares. Pero marzo cuidadín, marzo está a la vuelta de la esquina y llega con una velocidad más rápida que un rayo (ya se sabe que en febrero se vende los requeté saldos que desechados de debajo de los mostradores, aquellas ropas dignas del museo de los horrores) y daos por seguro que este marzo va a ser un marzo muy duro (bueno y no digamos abril, mayo, junio y lo que sigue hasta las rebajas de julio si las hay…) La de lloros que van a llegar el primero de marzo en muchas de las casas de nuestro país cuando lleguen las facturas de las compras y no haya sustancia para pagarlas. O tal vez quienes lloren sean los bancos o los compradores… ¿Quién gana entoces y quien pierde?

Por cierto, ¿os habéis fijado que ya no hay avalanchas de anuncios de esos sabandijas que prestaban dinero con una facilidad pasmosa? Curioso ¿no? ¿Cuándo hace que visteis el ultimo? Haced un poco de memoria…

Crisis y progreso

Es curioso que a estas alturas no hubiese hablado aun de la crisis. Supongo porque como ya estoy en ella hace la tira de tiempo ( la de los 40 fue leve) no me significa para nada una novedad. Y es que lo mío con el dinero debe ser algo karmático. Vete a saber, igual en otra vida era un usurero o alguien forrado de pasta y ahora me tengo que ver con la escasez económica en un mundo donde tanto tienes tanto vales. A ver. No me quejo. Solo hago una apreciación. Tengo lo que quiero (podría tener más de lo que quiero pero me conformo con lo que va llegando o hago llegar) pero de momento ni busco comida en los containers, ni vivo bajo un puente, o visito albergues en busca de duchas de agua caliente y un plato rancio de sopa…

Un sabio dijo una vez que las crisis eran beneficiosas para la humanidad. Este señor era Albert Einstein. Yo no le quito la razón. Personalmente añadiría que las crisis económicas son el equivalente a las guerras del pasado, salvo que (hasta ahora) todavía no hay muertos ni desorden o destrucción (eso ya se verá…) No, para nada es descabellada la idea del sabio y viejecito alemán. Pienso que tampoco debería sonaros a barbaridad, ni mucho menos tirarse las manos a la cabeza, ni rasgarse las vestiduras etc, etc… La crisis y las guerras a la larga o a la corta son sinónimo de progreso. Confieso que a mí me gusta ese concepto, aunque para muchos suene como una blasfemia monumental. Pensad por un momento en ello. La destrucción de un concepto ya caduco (el comunismo, el capitalismo) atrae nuevas ideas o inventivas, nuevas formas de evolucionar o de involucionar (según donde se mire). Las purgas sociales limpian (sí, a veces injustamente), pero también dejan intencionadamente residuos que más tarde generaran otras crisis y por ende otros “saneamientos”… Los hay rápidos (la 1 y la 2 Guerra Mundial) y los hay lentos pero en ambos casos cambian. El caos atrapa el orden como un plumero atrapa el polvo.

Hay que aprender de la crisis. No verla como un enemigo (ya se que no es fácil) ayuda a entenderla. Lo principal de esta entidad supuestamente siniestra es que puede ayudarnos a ver el dinero no como un arma diabólica, que si se la exprime suelta un zumo de codicia y ambición, sino como un objeto valioso que debe utilizarse con armonía. Ya, vivimos en un mundo donde como ya he dicho al principio: Tanto tienes tanto vales. Ese concepto, precisamente debería ser la primera cosa a cambiar. Para mucho el dinero es su Dios, (de eso los bancos saben mucho) el capitalismo tenía los días contados el día que el comunismo agonizaba como una hormiga pisoteada por una multitud.

Lo que más me sorprende de la crisis es que nadie había prevenido su llegada. Algo que curiosamente se preveía a mil leguas. Vamos, era como escuchar truenos en la lejanía y encima no hacer nada para proteger la choza. Me resulta extraño que nadie tuviese la santa conciencia de tomar medidas por si esto sucedía. Quién sabe, igual no querían que nos diésemos cuenta (a sabiendas de que se avecinaba) o puede que muchos se hubiesen tomado las premoniciones como el pito del sereno y hayan esperado a quemar todos los bastiones pensando que si más acumulan menos afectados van a estar.

Tanto a los pasajeros de los barcos que naufragan como a las ratas que habitan el navío irremediablemente la crisis afecta a todos. A unos les llegará antes pero aquellos que piensan que se encuentran a salvo cuan de equivocados están. Son ciegos e ignorantes si piensan que ésta va a pasar de largo por sus puertas. Porque, si no lo hacen, ya no pertenecerán a ese nuevo mundo surgido tras una curativa costra.

Verde es mi color…

Que listos son nuestros mandatarios. En época de vacas flojas, cual astutas alimañas, aprovechan para sacar provecho de todo. Vamos, “Ande yo caliente, ríase la gente” lo más curioso es que el pueblo llano, como un rebaño de ovejas bobas, les siguen la corriente sin soltar coces o algún que otro bocado.
Hace unos días, en el barrio han aparecido unas extrañas marcas verdes en el suelo, justo donde aparcan los coches. Hay cientos de ellas, perfectamente pintadas, También las hay amarillas en forma de red y junto a todo esto unas extrañas columnas con forma de hucha con reloj enorme. A ver, si mi barrio estuviera en el centro hasta puede que lo comprendiera. Pero no, está en la periferia, lejos del mundanal ruido. Uno saca muchas conclusiones. Sobre todo cuando las arcas del estado deben estar a ras de suelo y los que las manejan han gastado más de la cuenta “tuenando” coches oficiales o dándose la buena vida... Este tipo de sucesos suelen tener lugar en diversas épocas pero curiosamente tiempo después de unas elecciones, justo cuando los culos ya están bien aposentados, dejando el molde perfecto de sus nalgas sobre el tapiz de skay su correspondiente escaño.

Es llamativo que hable de política cuando me considero absolutamente apolítico. A ver, a mi me da igual que los culos sean azules, verdes o rojos… A la corta todos los políticos son iguales. No se merecen mi respeto ni pienso otorgárselo (para eso vivimos en una democracia y podemos opinar ¿no? ¡Ups! ¡Menuda contradicción! jajaja) Para mí los políticos en su totalidad tienen menos respeto que las ratas de cloaca. Sé, es muy cierto que el poder corrompe, se nota en sus caras, sino fijaos en las fotos del antes y después de subir al poder. No tienen nada que ver unas con otras. Por cierto ¿os habéis dado cuenta que a Obama se le está cambiando la expresión por momentos? Echadle una ojeada a los medios y os daréis cuenta…
Volvamos sobre lo verde.
Hace una año, más o menos en Barcelona se limitó la velocidad en las cercanías a la ciudad. Ya no se podía conducir a 110 (bueno se puede pero te regalan una foto que te cuesta 300 euros), el límite de velocidad máximo era de 80 km hora, con la estúpida escusa de que con ello se reducían la emisión de gases contaminantes (pero claro aumentaba las arcas del estado al facturar cifras record de multas por exceso de velocidad) estudios de varias universidades han demostrado que lo del la contaminación es una idiotez supina. Ni baja ni sube, se mantiene. Claro hay quien todavía se cree lo que les dicen sus políticos, e incluso lamentablemente los aplaude y apoya… La idea de esta mamarrachada de ley de circulación se le ocurrió aplicarla a dos personajes dignos de una opereta del siglo XVIII, vamos, dos Pilays (neo progres) que juntos no suman ni media neurona. Es cierto que se trata de una ley de circulación europea que se lleva a cabo en varias ciudades como Londres, París, Amsterdam, Viena o Munich. También es cierto que una de las cosas que se evitan al aplicarla sea que el índice de accidentes descienda, en algunos casos hasta el 50% (si nos creemos las estadísticas, claro está) como es el caso del conjunto de vías del área metropolitana de Barcelona. Eso no está nada mal. Pero ojo, que nos quieran hacer creer que con dicha ley se contamina menos. Eso es otra cosa, sobre todo cuando en realidad la función principal de esta ley sea otra como hacerse de oro otorgando multas a diestro y siniestro…
Por cierto ahora lo quieren bajar aun más (40Km hora) la mitad de velocidad de un ascensor convencional. Será que no deben tener suficiente con lo que recaudan.
Lo más singular de todo es que todo ésta estúpida patraña venga de un grupo tan supuestamente tan izquierdista (y efímero) como ICV. Ah, claro ya lo entiendo… lo hacen porque apoyan el ecologismo ja, ja, ja y ja…

miércoles, diciembre 31, 2008

Vagones: Mirando atrás para luego mirar hacia delante…

Cada año, en diciembre, cuando el calendario llega al día 31 todo se convierte en un cumulo de situaciones llenas nerviosismo y ganas de desprenderse del pasado. La gente prepara una cena de fin de año, se visten de gala (o no) preparan cotillones y las uvas, peladas y sin pepitas (o no) y se formulan millones de deseos. No se, es como si de repente uno se quiere desprender de un traje sucio, de esos que hemos llevado todo el año y ahora toca ponernos uno nuevo, blanco inmaculado, reluciente, cargado de buenas intenciones… Hay mucha prisa por hacerlo, la misma prisa que nos impulsa a comer las uvas con celeridad, no sea que el año que nos deja, aunque agonizante, tenga la suficiente fuerza para agarrarnos de los tobillos y no nos dejarnos cruzar el umbral de un año nuevo. Es curioso pero eso le sucedió a mi padre, justo en la frontera del 2003 al 2004. Era tan British, tan puntual, que decidió morir junto el día que el año cambiaba de apariencia.

No soy de los que se traumatizan con una fecha de la muerte de un familiar, ni mucho menos en una fecha tan representativa como la noche del 31 de Diciembre. Son cosas que pasan, simplemente eso. No me deprimo y me encierro en una habitación y lloro y cosas de esas. Me gusta la Navidad, siempre he gozado de una muy buena Navidad en mi casa, junto a mi familia.

Cuando llega el momento de las uvas me gusta hacer un repaso de lo que de deja atrás. De lo que se queda de ese vagón que se deprende del tren y que no recorrerá más vías a nuestro lado; es un vagón ya viejo, usado con cierto olor a rancio por donde se han paseado muchas personas, muchos sucesos, muchas vivencias…

No hay que tener miedo a mirarlo, echarle un último vistazo. Allí se quedan muchas cosas, cosas que muchos desearíamos que continuasen a nuestro lado pero que se quedaron descarriladas a medio camino. Yo oigo el maullido de gatos, de mi Chuskete, que aun sigue en nuestra memoria pero que se queda irremediablemente en ese vagón no sólo, sino junto con su nuevo amigo, Ñasis, que duró a nuestro lado lo mismo que dura un suspiro, el último que dio sobre mis manos y que lo llevo automáticamente al cielo de los gatos donde le esperaban impacientes para regalarle unas divertidas y relucientes alitas. Si, aun los oigo maullar, están en ese vagón en el 2008 del convoy; se despiden de nosotros desde el fondo del mismo meneando la patita como esos gatitos que venden en las tiendas de los chinos y que dicen que dan buena suerte… nos miran con sus ojos miel, casi desesperados pero a sabiendas de que su camino dejó de formar parte del nuestro hace ya un tiempo.

Hay también gente que se queda en ese vagón. Gente que se aprecia y que lamentas que no te acompañen como Consuelo, de Fotogramas que desapareció tan repentinamente que aun, aquellos que tuvimos el privilegio de conocerla nos cuesta asimilarlo. Allí se queda ella mirando a través de una ventanilla, pensativa sin darse cuenta que su tren ya ha llegado a su destino…

Este año mi tren ha viajado mucho, ha conocido mundo. Ha cruzado el atlántico, incluso ha viajado a antiguos territorios de los soviets. También me he aproximado a la tierra de mis ancestros (por parte de padre) más que nunca anteriormente. Han sido viajes muy divertidos, llenos de aventuras y de anécdotas, algunas mostradas en este blog, otras aun por aparecer o puede que algunas se queden en el tintero.

En este vagón también ha subido gente nueva, otros se han bajado. Los nuevos, muchos de ellos son casi anónimos, y no me refiero a que no los conozca ni me haya interesado por conocerlos, todo lo contrario, me refiero a que son personas a las que aun he de presentarme y verlos, oirlos, tocarlos, lo más lejos posible de la pantalla de un ordenador. De momento estoy muy contento de haberos incorporado a mi vida, en serio, no me arrepiento de nada haberos conocido, mi curiosidad hace que tenga ganas de conoceros un poco más, si me permitís. En mi tren, en mi vagón hay sitio para todos...

Tampoco me arrepiento (pero en absoluto) de haberme quitado el lastre de personajes grises, nefastos y prescindibles que, a modo de esperpénticos espectros, habían tomado posesión de varios vagones de mi vida. Unos han sido tan leves, tan vacuos, con tan mínima importancia que de un simple escobazo (cual ratas de alcantarilla) han desaparecido fácilmente por las rendijas; otros ha costado un poco más, pero a base de rascar con constancia y de utilizar cubos y cubos de lejía han ido saliendo con más o menos facilidad. Aun quedan restos, pero espero que pronto vayan desapareciendo. Lo curioso es que una vez fuera del tren, este ha viajado mucho más ligero y con mucha más potencia.

Faltan muy pocas horas para el cambio de vagón. Le hago una última mirada, alguna lagrima se me escapa, es irremediable, pero son lagrimas tanto de tristeza como de felicidad. No ha sido un mal vagón. Ha habido de todo, sobre todo, lo más importante ha servido de base para formar una familia, acomodarla y sacarla a adelante. También me ha servido para luchar para que la otra parte una familia que se rompió, la que realmente me importa, trate de mantener la cordura..

Desde este blog os deseo ¡Feliz Año Nuevo a todos aquellos que realmente se lo merezcan y sepan hacer un buen uso de él!


sábado, diciembre 27, 2008

Comulgar con ruedas de molino

Estoy enfadado, mucho, no con la Navidad ni conmigo mismo, ni con nadie cercano a mí. Estoy enfadado con los responsables de Gran Hermano (programa que en su 10 edición ya he dejado de ver, pero no seguir de forma indirecta) y que en un alarde de cinismo, sobre todo por su cara visible llamada Mercedes Mila se han dedicado a fomentar el alcoholismo a través de los rayos catódicos.

Sí, es muy fácil promulgar contra los males del tabaco, como que por ejemplo mata a mucha gente y otras series de excusas de cajón muy propias de de mentalidades “oenegeras” chupiguays del paraguays… ¿Pero y qué sucede con el alcohol? Hace poco, alguien de la cadena, debido a la sucesión de quejas de espectadores acerca de por qué alcoholizaban semana sí semana también a los concursantes (para esta forma dar mucho más “juego”, aunque en el fondo también es más verles haciendo mucho más el ridículo denigrándolos como personas y convertirlas en desechos humanos), salió a la defensiva asegurando que allí, en la casa, el alcohol se controlaba muy mucho; se atrevió a decir que se les daba una copa de liquido etílico y con ella no sólo tenían que pasar la noche (y divertirse) sino también pillar un pedal que les hiciese irse de la lengua y por ende subir la audiencia (así fomentar mucho más dinero) transformando a los habitantes de Guadalix en “divertidos y deslenguados beodos”.

Sra Milá y compañía: el alcohol mata, no sólo mata a quienes lo consumen, sino aquellos que rodean a quienes lo consumen; puede que el tabaco sea dañino pero el alcohol, le aseguro, es mucho más perjudicial, humillante y vejatorio tanto para aquellos son consumidores como para quienes sufren las consecuencias (indirectas) de estos sujetos. ¿Cuánta gente muere sin remedio al toparse con un conductor borracho, ya sea por la carretera, por la calle o incluso paseando alegremente por la calle?

¿Cuántos mueren por ser atacados por un alcoholizado que no es dueño de sus actos? Si encima añadimos la de familias destrozadas por el alcoholismo (que sufren en sus carnes desde la violencia de género, la ruina o el asesinato por su culpa) creo que la balanza de afectados por tabaquismo comparada por alcoholismo se queda ridícula. Pero claro queda muy bien hacer ver que se lucha por una causa justa, aunque sólo sea sólo para dar el jeto.

En fin para la Sra Mila y su equipo de profesionales de Gran Hermano ver a los habitantes de Guadalix dando tumbos por el césped o soltando paridas no sólo es muy divertido, “Es una experiencia asombrosa, una muestra de auténtica vida en directo” sino que encima les aportan beneficios en forma de audiencia y por ello dinero. Eso es, vivir del ridículo y la vejación ajena…

Personalmente dimito de ver este tipo de programas, no me quiero sentir participe de esta degradación. Siento pena y sobre todo vergüenza ajena hacia aquello que lo permiten y se dejan manipular. Sí, vergüenza eso de lo que ustedes carecen y jamás poseerán en toda su vida.

miércoles, diciembre 24, 2008

Esta noche es nochebuena...

Que no vaya a felicitar las navidades a los lectores de este blog es un pecado mortal. Lo hago de todo corazón sobre todo deseando que la Navidad se celebre como Dios manda (valga la redundancia) Ya sabéis, es una fecha de nacimiento y de unión familiar, ya se que hay familias que prefieren tirarse los platos en la cabeza sobre todo con restos de pellejos de langostinos y croquetas compradas en el supermercado de los congelados de la esquina. No, la Navidad puede permitirnos reflexionar, ojo no perdonar ni perdonarse lo pecado bla bla bla y bla…

Yo no voy a ser mejor ni peor si siento a aquellos que me ofenden a mi mesa y compartimos un mendrugo de pan. No están las cosas para eso ni mucho menos. Faltaría más. Lo cierto es que no me apatecería. Lo del espíritu navideño no se… como que no me apetece nada. Los planes que tenemos en casa es ir hoy a casa de la suegra a cenar con tropecientas personas. Los niños se van con su padre, que después de mucho prometer llevarlos a un hotel y tal y cual Pascual el resultado final es ir a cenar en casa de una de sus hermanas (la del gilipollas que me amenazó de muerte) y que por un casual hoy compartirá cena con ellos ya que no está ocupando una celda en cualquiera de las prisiones que rodean Barcelona y de la cual se siente muy orgulloso de promulgar su paso por ellas a los cuatro vientos…

La habitación del hotel se ha convertido en humo y a cambio se quedarán en casa a dormir. Por cierto el capullo de mi ex cuñado pretendía también pasar la noche en mi casa (no se si con o sin novia)De momento su intentona ha fallado (aunque espero no encontrarme con la sorpresa de verlo tumbado a la bartola en el sofá de casa en cuanto regresemos de Gélida esta noche) Por cierto para los seguidores de La Sargento de Hierro… Parece ser que todos sus males se están volviendo en contra de ella. Tengo noticias de que su matrimonio hace aguas (por tercera o cuarta vez) y está pasando un mal momento. Eso o es una cantinela para mantener a su hermano fuera de su casa y cerca de la mía. Me apuesto algo a que esta hace las paces con sus esposo pasadas las fiestas. No se, tengo ese vano presentimiento. Si en cara dura y sinvergonzonería no le gana nadie, tampoco en gritar e incitar a la violencia. En todo caso si las cosas le van mal que se joda bien jodida, espero que le vayan peor por el bien de muchos, que digo muchos, por el bien de la humanidad.

¡Ay! Me encanta eso del espíritu navideño... Desear tantas cosas a la gente, los cercanos y los lejanos, los amistosos o los tocapelotas. Por cierto, una más de el capullo… Resulta que después de tratar que los niños me pidiesen asilo político para él (sienta un cabrón en tu mesa y te habrás ganado un pedazo de cielo o serás el hazmerreir de todo quisqui) se puso a soltar toda clase de paridas respecto a mi familia poniendo a mi madre de por medio. Se ve que se acuerda de lo amable (políticamente correcta) que fue ella con él durante las fechas, cuando su madre lo echaba de su casa y lo hacía dormir en un coche porque no le daba el dinero de su sueldo para irse al bingo con sus hijas a pulírselo… Resulta que le dijo a los niños que mi madre que era una santa (menos mal) le quería más a él que a mí, que mi madre murió en sus brazos (me imagino una imagen tipo Pietat de Miguel Angel con él y mi madre en sus brazos y me da hasta nauseas)aunque no se donde soñó tal cosa ya que le día que ella murió él estaba durmiendo la mona en su casa y con ella estaban mi padre y uno de mis tíos … Ah, también les dijo a los niños que mi hermana y yo éramos unos putos desgraciados… supongo que se refería por habernos cruzado con él (y habérsenos pegado cual lapa) hace mas de 20 años. Claro todo esto lo soltó con un par de jarras de cerveza. Luego pretendía que yo (como si fuese de su calaña) lo invitase a pasar las navidades alegremente con nosotros… o que mi hermana se tragase de nuevo una visita suya para oírle decir que la ama y que es la mujer de su vida (mientras la novia espera abajo en la sala de espera o en zapatillas en la habitación donde vive, como él realquilada) No si es que Dios da cerebro al que no se lo merece…

Cambiando de tema… Hoy he ido a visitar a la asistenta social. De momento va a mover cosas (yo hasta que no lo vea no me lo creeré) Vamos a solicitar ayuda psicológica a los niños (sobre todo a Adam después de sus episodios de agresión a gatos y hermana) y también las becas de comedor. Ayer nos llegó parte de la beca de libro de Laura (100 euros que hay que restar a los casi 600 que nos gastamos en ella) La beca de libros de Adam (100 euros más aun no ha llegado) Vamos a mover también las ayudas por acogida a menores (24 euros al mes por niño) menos es poco… y tenemos entrevistas con asistentes sociales para enero. También van a mover solicitar ayudas para tareas extraescolares de los niños (Teatro y deportes…)

Por otro lado. Ahora estamos ya a punto de finalizar el pago del divorcio de mi hermana (¡por fin!) y hemos aprovechado la paga extra (mía no que nunca he tenido de eso en mi vida) para arreglar un poco la casa (muebles suecos) que lo estaba pidiendo a gritos. Es poco lo que podemos hacer pero al menos quedará algo más decente.

El día de San Esteban traeremos a mi hermana a casa a comer y a que vea a los gatos que están hechos unos toros aunque son muy mansos y se dejan querer muy mucho.

Desde este humilde blog os deseo muy buenas fiestas. Que disfrutéis mucho junto a los vuestros o en compañía de amigos y mascotas y a los que realmente no se lo merecen que les den con el canto de los dientes…