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domingo, junio 29, 2008

Nueva Dimensión: La crónica de las paraciencias.

Espiritus, fantasmas y otra clase de aparecidos.

1.Adam Moya Archer ve muertos.

El jueves por la mañana entré en la habitación de mi sobrino (anteriormente la mía y con anterioridad la de mi madre y en un principio la de mi hermana…) y me dirigí al ordenador. Mi sobrino dormía, con la ventana abierta y la persiana abierta. Entraba bastante luz de la calle algo que también sucede por la noche. En eso Adam se despierta y me dice: “Tito anoche vi un fantasma, estaba sentado en la silla donde estas tu, mirando fijamente la pantalla apagada del ordenador.”

Yo le comenté que igual lo habría soñado. Él me dijo que no. Rotundo. Lo había visto con sus propios ojos y que del susto había roto a llorar. Me describió al “supuesto” espíritu, me dijo que era un hombre, delgado, de 1,70, iba como vestido de enfermo de hospital (al lado de casa tenemos la residencia de la Vall de Hebrón). Dice que el aparecido no se percató de su presencia, pero hizo notar su llegada con una serie de portazos que le despertaron y que antes de darse cuenta de su presencia Adam pensó que eran producidos por el viento. Dice que Glondris uno de los gatos estaba durmiendo con él pero que no se dio cuenta del fantasma. Lo cierto es que el gato había pasado la noche con él.

El niño lo comenta a Miguel ya su hermana. Se molesta que no se lo acaban de creer. Yo en cierta forma si, aunque con el paso del tiempo me he vuelto más mentalista pienso que los sueños tienen algo que ver en ello.

La sorpresa llega más tarde, cuando bajo a buscar el correo. Encuentro una esquela en el pizarrín de corcho de la comunidad de vecinos. El vecino del 7º 8ª, dos pisos más abajo que el mío (y de semejante estructura al que ocupamos) ha fallecido y se comunica donde se va a celebrar su sepelio. Un escalofrío me recorre de arriba abajo.

2. Roy Edward Archer ve muertos.

Hace unos años, mucho antes de conocer a Miguel, en la época que yo trabajaba en la radio sucedió un fenómeno muy parecido en mi casa. Éste lo vivió mi padre y reconozco que yo tuve la culpa porque al parecer me traje al “okupa” etéreo después de realizar un ritual de rompimiento de malos rollos cerca del cementerio de Montjuic. Os pongo en antecedentes. Por aquel entonces realizaba un programa de radio llamado precisamente Nueva Dimensión. Es un programa que sufrió muchos cambios de cara, forma y de medio. Ya que se inició en la radio, tuvo una larga (y fructífera) etapa televisiva y luego sufrió su declive en Internet, cuando ya, cansado de brujos, brujas, videntes y “videntas” decidí darle a mi carrera otra nueva oportunidad. En la etapa radiofónica conocí a muchísima gente, gente del sector, algunos buenos, otros malos y otros más bien olvidables. Pero también gente curiosa y divertida. Una de estas personas llamada “Ambar Esmeralda” era una bruja, vidente, con mucho desparpajo y que realmente amaba su profesión. Podía hablarte de brujerías como el que habla de recetas de cocina o de coleccionar puntos de libro, o hacer macramé. Era una apasionada de lo suyo.

Tratar de catalogarla en su trabajo (es decir si era buena o mala) eso es otra cosa. Sabía mucho de recetas caseras de magia, y las oyentes del programa la adoraban porque siempre tenía algún remedio casero para mal de amores, fortuna, apartar energías etc etc… Todo muy “IKEA”. Era una vidente muy particular. Detestaba trabajar con luz; un día fue a su consulta y tuve la sensación de encontrarme en el pasaje del terror pero sin sustos, eso sí golpes con los muebles me lleve unos cuantos. Me leyó las cartas a la luz de una vela y no dejaba de quejarse de que allí había demasiada luz.

Trabajar en medios de comunicación es muy competitivo (aunque sean locales) y cuando se trata de programas esotéricos, en los años que estos fueron un autentico “boum“ más aun, sobre todo cuando el resto de emisoras se peleaban por tener el mayor numero de videntes para exprimirles los cuartos a base de venderles minutos de emisión. De eso ya hablaré en otro momento…

“Ambar Esmeralda” me dijo en una ocasión que alguien me estaba haciendo un “yuyu” para que no avanzase en mi trabajo y apartarme de mi camino. Curiosamente eso también lo dijo a una amiga un vidente muy bueno de Barcelona antes de morir de forma misteriosa (él le dijo a ella antes de fallecer que le estaba “trabajando”) Así que acepté su sugerencia y me dijo que qué podría hacer. Me comentó que lo mejor era realizar un ritual de rompimiento con energías negativas pero que ella no lo iba a hacer sino que tenía que ser yo quien lo hiciese. Me pasó una lista con ingredientes, todos muy sencillos de buscar (bueno menos la ceniza de muerto que eso me costó horrores y hablo en serio) y me añadió en la nota que tenía que enterrar el mejunje en un frasco cerrado el cual no debía abrir bajo ningún pretexto y enterrarlo en un cementerio o en su defecto muy cerca de él.

¿Os preguntaréis si lo hice? Pues sí, con un par de sorpresas de por medio. La primera era el día que fui a enterrarlo. Me acompañó un amigo. Eran más o menos las 12 de la medianoche y fuimos con coche a una de las entradas del cementerio de Montjuic. Estaba cerrado así que dentro del recinto no podía enterrarlo. Me metí tras unos matorrales con el bote lleno de mejunje y con una barra del coche para hacer el agujero donde enterrarlo. Mi amigo me esperaba en el coche con la puerta abierta. Me pongo a cavar (Si se le puede llamar eso cavar) y de repente escucho el ruido de un coche y un frenazo. Oigo dos puertas que se cierran y alguien hablando con mi amigo. Dejo de golpear el suelo con la barra antirrobo. Escucho que se identifican como policías. Yo miro el frasco, miro la barra y me entra un bloqueo que no se qué hacer. Espero que mi amigo les diga que estoy meando. En eso oigo como me llaman. Me piden salir. Lo noto nerviosos. No sé si tomar la barra del coche y el frasco. Tras insistirme una segunda vez no me lo pienso y aparezco de entre los matorrales con la barra en una mano y el frasco con el liquido blanco en la otra. Uno de los policías (que iban de paisano) me dice que suelte la barra. No leva arma ni nada, pero me lo dice en tono amenazador. También noto miedo en sus palabras. Yo sigo caminando poco a poco y deposito la barra sobre el maletero cerrado de mi coche. Me preguntan qué estoy haciendo allí y yo tardo un poco en contestarles. Al final opto por decirles la verdad. Se lo cuento. Esperando o una risotada o una visita a los calabozos.

Uno de los policías agarra el bote y lo mira extrañado, me pregunta que lleva en su interior. Le enumero los ingredientes (menos la ceniza de muerto por supuesto…) Estoy temiendo que se disponga a abrirlo allí mismo o tras llevarnos a comisaría abrirlo delante del comisario o de un juez o de alguien que ose desenroscar el bote. Por un momento me imagino la escena final de “En Busca del Arca Perdida” cuando los nazis abren el arca de la alianza y salen de ella cientos de espectros. El policía no lo abre. Debe ser supersticioso. Me pregunta que para que entierro eso allí. Le comento que una vidente me ha dicho que tengo mal de ojo y que debo entrar ese frasco al lado de un cementerio. Yo tiemblo, ellos también. Es una situación muy extraña. Rezo para que no me entre la risa tonta “ya te reirás luego cuando se marchen o cuando estés fuera del calabozo” Pienso. En mis rezos pido que no abra el frasco ni que le de por beber un poco del contenido. Entonces les pregunto “¿Si a alguno de ustedes le dicen que tienen mal de ojo y que un velón se lo va a quitar no intentarían por lo menos alejar las malas influencias de su vida?” Los dos policías se miran, uno de ellos me pregunta “¿Y esto funciona?” a lo que yo le contesto “No lo sé. Pero por lo menos lo intento y salgo de dudas”.

Se hace un silencio. El poli me devuelve el frasco y me dice que siga con mi “ritual” Supongo que para ellos sería más embarazoso tratar de justificar que han detenido a dos tipos enterrando un frasco misterioso en un cementerio que yo mismo tratar de explicárselo al comisario. Al final se marchan. Sin apenas despedirse. Yo me quedo de pié con mi amigo al lado temblando como si acabásemos de teletransportándonos al corazón del Polo Norte. El coche desaparece. Y comenzamos a reírnos de forma nerviosa. Yo corro hacia los matorrales y después de varios golpes con la barra sobre el suelo entierro (como puedo) el frasco, junto al muro del cementerio.

Pasan los días y la anécdota se convierte en risotadas por aquellos que nos escuchan. Personalmente no noto ningún cambio a mi alrededor. Yo no. Quien sí lo nota es mi padre…

Un día me dice que saliendo de la habitación por la noche, para ir a beber a la cocina se encontró como una figura indefinida justo en el pasillo que da de la cocina al comedor. Mi padre se asustó pero también pensó que se trataba de que se acababa de despertar y aun estaba medio somnoliento. Además la aparición duró muy poco. Cosa que si sucedió la segunda vez que se encontró con ella. Porque se trataba de una mujer, vestida con ropas antiguas y que se encontraba en medio del comedor mirándolo todo como si estuviera desconcertada.

En esa ocasión era por la tarde y mi madre y yo estábamos en casa de una vecina. Nos llamó corriendo asustado y nos contó lo que había visto. En seguida me miro y me preguntó mosqueado “¿Qué es lo qué has hecho?” Yo les conté a mis padres el ritual y lo sucedido con los policías (hubo risas) Mi padre me pidió que hablase con “Ambar Esmeralda” para ver qué puñetas había sucedido. La llamé y un par de días más tarde vino a casa a “limpiarla” Me dice que me había traído un espíritu conmigo, supuestamente atraído por la energía del ritual. No era un espíritu maligno sino alguien que había muerto hace muchísimo y que se negaba a desprenderse del plano terrenal. Me añadió que eso era muy común y que la totalidad de los cementerios estaban llenos de almas no evolucionadas que se resistían a pasar definitivamente al otro lado. La energía del ritual la había atraído y me había perseguido hasta mi casa.

miércoles, junio 25, 2008

Nueva Dimensión: La Crónica de las Paraciencias.

1.Los Malditos: Muerte prematura
¿Os gustaría conocer una historia relacionada con el mundo de la magia? Me refiero a una buena historia de magia, de la buena y no me estoy refiriendo si es magia blanca, verde, roja o negra sino una magia hecha por una persona conocedora del tema, con muchos años de preparación, provista de un don para los sortilegios y las invocaciones. Concienciada con lo que hace. Conocedora de sus poderes. No es fácil encontrar personas de ese calibre. Hay muy pocas. Casi contadas con los dedos de la mano. Son seres con una vida interior calibrada al más mínimo milímetro y capaces de hacer el bien o el mal con una fuerza fuera de lo normal.

Voy a contaros una historia. Sobre magia negra. Lo que os voy a contar lo viví de refilón, cuando estudiaba parapsicología con “Mr Esceptico”, aquel profesor que no creía en la influencia de los espíritus en el terreno de lo paranormal. Los allí reunidos aquel día pudimos ver el detonante mágico, el causante del mayor mal que un ser humano podría hace a otro.

Aquella tarde estábamos esperando la llegada de “Mr Esceptico” a clase y vimos que se retrasaba. Al cabo de media hora aproximadamente llegó, con el rostro descompuesto. Nos metió en la clase y nos contó la causa de su estado de ánimo.

Nos dijo que venía de un entierro. De una chica joven, paciente suya, que había acudido hacia unos meses para tratarle de un tema relacionado con una depresión. No se tratada en si de una depresión normal, era algo más complejo. Entre otras cosas había perdido mucho peso y cada día que pasaba se sentía más débil. No se trataba de un caso de bulimia ni anorexia ya que la chica comía normalmente. Su madre la había llevado a hacerle un chequeo urgente pero los médicos no daban explicación a su malestar. El diagnostico más cercano era que sufría neurosis obsesiva. Ella decía que la culpa de todo la tenía su ex novio. No paraba de repetirlo.

Al parecer la chica había mantenido relación con un tipo bastante dominante, de esos cuyo lema era: “Si no es conmigo no es con nadie.” El carácter dominante del sujeto le molestaba soberanamente por lo que un día decidió mandar la relación a paseo. Él montó en cólera y le juro que acabaría con ella. Lo peor del caso es que varias semanas después de cortar la relación ella descubrió que estaba embarazada. No quiso tener el niño por lo que decidió abortar. Por motivos que no recuerdo él se enteró y la llamó por teléfono maldiciéndola y amenazándola con matarla.

La chica sufrió una crisis nerviosa producida por la tensión que se agravó un tarde cuando recibió un paquete sin remitente en su casa. Ella lo abrió sin imaginarse que es lo que se encontraba en su interior. Y allí estaba, el detonante, el interruptor que acabó con su vida en menos de un par de meses. ¿Os preguntareis qué era ese detonante? Pues os lo explico: Dentro de un frasco de cristal se encontraba una diminuta figura fabricada de forma esmerada como marfil y que se asemejaba a ¡un feto humano!

Mr Esceptico nos lo enseñó, daba verdadero repelús, sobre todo por lo que representaba. Se lo había dado la madre de la chica para que se lo pasase a “Mr Creyente” (que era policía), por si se podía inculpar a alguien por ello (cosa que no fue posible) y para destruir la energía concentrada en ese horrible y sorprendente objeto. Por lo que a nosotros respecta nunca supimos si al final se deshicieron de él.

2. Los Malditos: Magia de encargo
Bien, ahora que estamos hablando de magia, de magia negra os voy a contar otra historia. En esta si me vi involucrado yo como víctima. Sé que me hicieron magia negra porque la persona que me lo hizo me lo dio a conocer. Es curioso porque con esta persona no tenía nada en concreto, es más aun de su siniestra presencia (se denominada Novia de Satán y era bastante famosa en el circulo esotérico de la península), me tenía cierta simpatía. Pero a ella le pagaron para hacerme daño y si pagan ella trabaja sea fulanito o perico de los palotes. Se quién pagó por ese trabajo, siempre he esperado tner constancia de que ha o esta sufriendo lo mismo que sufrí yo por lo que hizo, y se con que lo hizo. Ojo, la persona que lo hizo, la novia de Satán sabía muy bien lo que hacía. Estaba muy bien preparada, su trabajo era una filigrana.

Sucedió cuando yo me encargaba de los reportajes del programa En el Umbral del Misterio en Televisión de Hospitalet (TLH) uno de los realizadores se había enamorado de una amiga mía que creo que ya hable de ella en este blog porque fue la que predijo la muerte de mi madre ocho meses antes de que sucediera (ella no tenía nada que ver, siempre sospeche que fueron otros, ya hablare de la extraña muerte de mi madre y de los sucesos acontecidos durante el periodo de su muerte y que guardan relación con el mundo paranormal). Bueno, a lo que iba. En esta ecuación amorosa había una tercera persona, una tarotista aficionada a menear el culo de la botella que deseaba que su hija se liase con el maromo. ¿Y qué pinto yo en todo esto? Buena pregunta. La tipa quiso liarla primero entre nosotros haciendo que el tonto baba se pelease con mi amiga para así conseguir su objetivo. Lo mejor era provocarlo a él conmigo de esta forma mi amiga tendría que tomar cartas en el asunto y concluir o no la relación (qué me recuerda eso…) En uno de los programas el tonto baba conoció a la Novia de Satán e hicieron buenas amigas, ella me dijo que lo había invitado a comer a su casa y él le había encargado unos trabajitos, entre ellos, y sin de momento yo saberlo, el mío. Fue por aquel entonces que me desapareció un objeto personal de mi mochila donde llevaba los guiones y los cds que usaba para insertar música en los reportajes, luego descubrí que lo tenía la Novia de Satán ya la última vez que hablé con ella me dijo que se lo había dado el tonto baba.

Un día desperté con un dolor horrible de estomago, tan horrible que tenía que doblarme y casi revolcarme por los suelos. Intenso e insoportable. No había ni fiebre ni vómitos solo dolor. Fui tres veces de urgencias y las tres veces no me encontraron nada. De vez en cuando se me pasaba. Pero duraba poco. Lo más sorprendente de todo es que no había perdido el apetito. Comía como nunca, pese al intenso dolor aun conservaba las ganas de comer. Aquello duró unos días. Tuve suerte de que conocía a gente del mundo esotérico que me pudo echar una mano y no llegar a peores. También tuvo suerte el tonto baba y las brujas (la novia de Satán y la vidente desequilibrada) de que me enterase de lo sucedido cuando ya no tuve al sujeto a mi alcance. La Novia de Satán murió un par de años antes de enterarme yo de su “encargo” no me pidió disculpas por ello. Le habían pagado y era su trabajo. A la vidente beoda las cosas le fueron tan mal que acabó desquiciada y hundida en la mierda. Se separó y su marido se hizo cargo de sus hijos, que por cierto la detestaban (esto me lo comentó una amiga común). El tonto baba cortó con mi amiga. No sé qué fue de su vida. Espero que mal porque fue uno de los personajes que más daño ha hecho a mi trabajo ( y al de más personas ¿no es así Dani y Juanjo?) y en toda mi vida y no se lo perdono así que ojala se pudra y reciba su merecido ya sea en esta o en otra existencia.

domingo, junio 15, 2008

Nueva Dimensión: Las Crónicas de las Paraciencias

Nunca te prometas cosas que nunca vas a cumplir:
2. Jugando con el enemigo.
23 de Enero de 1991

Siempre se habla de los peligros de la OUIJA, que si demonios se esconden tras falsas entidades luminosas, que si fulanito mueve el testigo para chotearse de los demás… Muchas leyendas urbanas rondan alrededor del misterioso tablero. Siempre, en cualquier parte del mundo encuentras a alguien que le ha sucedido algo terrible “jugando” con el tablero de los demonios (valga la redundancia). Voy a hablar del tema OUIJA pero no hoy porque la verdadera historia que os voy a contar es mucho más impresionante que cualquier anécdota sobre el dichoso tablero lleno de letras y números.

Vamos a ver, cuando estudiaba Parapsicología, que eso se estudia aunque no en ninguna universidad sino en centros privados, hacíamos todo tipo de experimentos. Era la mejor forma de enfrentarse a un tema paranormal, en el caso de que nos encontrásemos uno que tan fácil no resulta (casos de histerismo y de “fantasmas” de carne y hueso sí que hay, y muchos) Éramos dos grupos de muy pocos alumnos por lo que el profesor (un supuestamente incrédulo en estos temas) tenía mucho más tiempo para dedicarlo a cada uno de nosotros y es más, a poder llevarnos allí donde se cocía algún fenómeno paranormal in situ. Como se dice vivimos “muchas aventuras”, desde visitas a pueblos malditos, abandonados y poblados por supuestas entidades; pasando por casas particulares con fenómenos Poltergeist de todo tipo de calibre y causados por la electrizada mente de algún que otro adolescente (o a veces no…). También experimentábamos en el propio centro cosa que con el tiempo lo convirtió en el principal pozo del infierno.

Por aquel entonces el centro contaba con dos profesores: uno muy esotérico, espiritista que a lo largo de su vida había sufrido varios accidentes y que debido a eso había visto el famoso “túnel” en diversas ocasiones. Para más inri este señor trabajaba en el departamento de policía por la mañana y de cazador de espíritus y demonios por la noche (si, como si fuese el personaje de una serie de televisión al más puro estilo Sobrenatural, Medium o Expediente X) El otro profesor era el mencionado un párrafo arriba, un tipo de aspecto algo despistado y bastante más escéptico que se inclinaba en la rama más psicológica de la Parapsicología, aquella que aboga acerca de que los fenómenos paranormales son producidos por la propia mente. Bueno así pensó un tiempo hasta que un día se le demostró lo contrario y un aire fantasmal llegado del más allá le derribó el castillo de naipes trastornándolo del todo…

Ahora no os penséis que aquel lugar era la encarnación de Hogwarts o el hogar de los Freeling (los sufridos protagonistas de Poltergeist) Aunque a veces algo de ello si había.

Un día se decidió hacer un experimento, “Mr Escéptico” quería tratar de abrir una puerta dimensional, vamos con el poder de la mente de los allí reunidos y creando una atmosfera concreta hacer una fisura en otra dimensión y ver qué clase de seres o personajes surgían de ese agujero invisible pero tangente. Nada como el que decide hacer nuevos amigo y se dedica a invocar demonios… Creo dos grupos, yo estuve en los dos ya que al tener cámara de video (en esa época no era muy común tener un cacharro de esos) podría filmar cualquier anomalía habida y por haber, supongo que para contrastarla más tarde o vete a saber con qué objetivo.

El primer grupo era de unas 8 personas, todas mujeres. La sala estaba ambientada con velas, incienso y con un casete que emitía una especie de mantras. “Mr Escéptico” había dibujado en una de las paredes un circulo de color rojo en donde los allí congregados centrarían su mirada y en donde supuestamente se abriría la puerta dimensional. Pues nada, allí estábamos, todos incluida una de las profesoras que tenía dotes de médium. Los alumnos se sentaron frente a la pared relajados con la mirada fija en el círculo rojo como si quisieran borrarlo con la mente. “Mr Escéptico" los iba guiando en su relajación poco a poco. De vez en cuando soltaba una especie de invocación, de esas para andar por casa, no os penséis que se puso a hablar en latín o lenguas extrañas… Supongo para sugestionar a los allí presentes. Yo filmaba con la cámara afianzada en el trípode, a veces a los allí congregados, otras veces al extraño círculo rojo. Yo esperaba ver algo espectacular como una diminuta luz en el centro del circulo para luego convertirse en algo más inmenso y que succionase a media clase o que en su defecto viésemos aparecer seres de otras dimensiones. Pero no. Si es cierto es que a lo largo de los minutos se fue creando en el aula un estado de pesadez, de ambiente denso y algo incomodo o molesto. Los congregados están también inquietos, seguían relajados pero no se sentían cómodos. Algo estaba sucediendo.

De repente una de las allí presentes, llamada Carmen, (este dato es muy importante o por lo menos interesante para lo que luego sobrevino) empieza a sentirse mal. Nota una presión en la boca del estómago. Dice que nota como algo o alguien le está empujando. Que quiere entrar en ella. “Mr Escéptico” me pide que deje la cámara filmando y que vaya a ayudarlo. Veo como el echa su corbata hacia la espalda, yo (que por entonces también usaba de esas horrendas de cuero o skay) no lo hago. Veo que él trata de hablar con Carmen, pero lo hace de una forma muy extraña. Está inclinado hacia ella evitando que las partes más sensibles de su cuerpo esté fuera del alcance de ella. Yo no. Carmen comienza a retorcerse en la silla. El ambiente en la sala se enrarece por momentos. “Mr Escéptico” le pregunta que le sucede. A Carmen le cuesta respirar, pero sólo durante un instante, después de ello su ritmo respiratorio cambia y se vuelve más brusco. Parece calmarse un poco, su postura no es normal, está como recelosa, aun de tener los ojos cerrados parece que nos mira con si en cualquier momento se dispusiera a saltar al cuello y atacarnos. Comienza a hablar, a veces es ella, otras veces su tono de voz se vuelve ronco, brusco amenazante. Dice ser un hombre, está muy enfadado, a veces solloza, ya que dice odia a todo la humanidad, dice que no quiere irse de ese cuerpo que quiere seguir haciendo cosas “foscas” (oscuras) y no piensa abandonarlo. Está rabioso. No nos reta a expulsarlo, sólo quiere que le dejemos en paz para vivir en su nuevo cuerpo. Los allí reunidos comenzamos a sentirnos preocupados. “Mr Escéptico” me pide por señas que le entregue una cruz, la cruz que llevaba en el cuello el día de mi comunión. Es curioso porque lo que habita en Carmen (que por cierto permanece en todo momento con los ojos cerrados) se percata de la presencia de la cruz (guardada dentro del puño de “Mr Escéptico”) y comienza a gritar, a insultarnos y a amenazarnos con hacerle y hacernos daño. El ambiente de la sala está tan apelmazado que incluso nos cuesta respirar y mucho menos reaccionar con rapidez. Observamos como una especie neblina muy fina alrededor nuestro, sospechamos que igual es producida por las velas o por el cumulo de incienso.

La profesora nos ayuda con Carmen. Presiente que si no le quitamos a ese supuesto ser de ella la cosa puede irse de madre. “Mr Escéptico” actúa. Nos pide que le ayudemos a sujetarla. A veces Carmen regresa y pide ayuda, dice que lo nota dentro del estómago, que es como un molesto hormigueo (yo ya me la imagino en plan Alien surgiéndole de su interior). Hay momentos que grita y la voz le cambia. No sólo hay lucha desde fuera, sino desde dentro. Carmen patalea mientras nota como esa energía trata de salir de ella ya que “Mr Escéptico” le está obligando a salir con más gritos y con ayuda de la cruz. Cuando se la acerca al pecho de ella las convulsiones son más acentuadas. Carmen va ganando protagonismo y nos va contando lo que siente. Dice que nota mucha ira y tristeza, llora desconsoladamente (luego nos explica que la ira y la pena eran sentimientos constantes mientras sentía ese ser dentro de ella) El ente tarda en salir. Lucha por no hacerlo. Carmen lo nota salir por la boca como un invisible y gomoso vómito oscuro que permanece en el aire como una grotesca y gigantesca mosca. Nos dice que aun está en la sala. Que lo nota. No está equivocada. Todos lo notamos. Llega el otro grupo. Carmen sale de la sala ayudada por algunas de sus compañeras. “Mr Escéptico” comenta por encima lo sucedido, pero evitando dar muchas pistas. Pide a los allí presentes que vamos a cerrar esa supuesta puerta y dejar zanjado el asunto. Los allí presentes se sienten raros con el ambiente de la sala. Es una atmosfera molesta, malsana, densa. De la sesión anterior sólo quedamos “Mr Escéptico”, la profesora y yo que sigo filmando con mi cámara. A los componentes de este nuevo grupo los conozco más. Son los compañeros con los que estudio además de amigos. Una de ellas llamada también Carmen es además como de la familia ya que su cuñada era muy amiga de mi madre.

Comienza la tarea de expulsar a la entidad y cerrar el portal. Hay malestar general. Es curioso, yo noto una presión en la cabeza. Me siento como un melón al que están tratando catar para ver si es comestible. No soy el único que lo nota. Hay mucha agitación alrededor. La Mediun nos dice que el ser oscuro de antes está tratando de buscar un nuevo cuerpo. Que nos protejamos. Carmen se asusta (ya que tiene facilidad para comunicarse con espíritus heredada por su madre) y se levanta de la silla. Está notando algo que no le gusta. Algo que está muy pero que muy enfadado con ganas de hacer mucho daño. La profesora la detiene en la puerta. La nota extraña. Está aterrada. “Mr Escéptico” y otra de las compañeras se acercan a ella. Le preguntan que le está pasando. Ella comienza a sollozar. En un tono muy familiar. Espeluznante. “Mr Escéptico” le dice que se proteja que no se deje dominar. Ella pregunta “¿Cómo?” de repente Carmen desaparece, ya no es ella. La agarran de los brazos entre 4 personas, los arrastra con mucha facilidad, esta como cabreada, muy cabreada. Como pueden la sientan en una silla de secretaría. Carmen está desbocada. Empuja, grita y patalea con todas sus fuerzas. Con mucha ira. Agarro la cámara. Trato de filmarla. “Mr Escéptico” toma mi cruz y se la acerca al rostro. Carmen pega un salto de órdago en la silla. Los que la agarran han de tirar con fuerza de ella. En cuanto ve la cruz comienza a gritarle y a escupirle con rabia. Gruñe de forma gutural, espantosa. Sólo dura unos segundos pero parecen una eternidad. Nada más recuperarse salimos todos corriendo del centro. Carmen nos cuenta que perdió el conocimiento en el mismo pasillo que algo le empujó por el estómago y que de repente vio todo como distorsionado, como si las paredes y todo lo que le rodeaba se convirtiese en crea derretida y se moviese como un barco en mitad de terrible una tormenta. Nos dice que no recuerda nada de lo de la cruz y que se extrañó verse sentada en la silla de secretaría. Nos vamos a un bar y nos tomamos una tila. Bueno una docena de ellas.

A la mañana siguiente me llama la profesora, me dice que si puedo bajar al centro que tiene miedo, las luces no van y nota cosas muy raras por todo el centro. Cuando bajo me encuentro que “Mr Creyente” está con ella. Lleva un cabreo morrocotudo. Me pide que le explique lo sucedido. Se lo cuento. Dice que ha notado una presencia muy negativa en el aula y que detrás de esta había otras que surgían del un circulo dibujado en la pared. Le explicamos que nos fuimos sin cerrar el supuesto “portal” y se caga en nuestros muertos, pero en especial en los muertos de “Mr Escéptico”. “Chapuzas” es lo más fino que suelta sobre su persona. Hace lo que debió hacerse (lo cierto que era muy divertido ver al policía invocando en plan Gandalf a diversos entes protectores para deshacer el entuerto) para devolver la normalidad a aquel centro. Bueno sólo en parte. Durante los días siguientes diversos fenómenos paranormales se sucedieron en cualquiera de sus salas. Desde movimiento de diversos objetos, aparatos que se ponían en marcha sin estar enchufados, pequeños incendios y apagones inesperados. La cinta de la posesión me la pidió Carmen. Se la entregué, la vimos un par de ocasiones más. Seguíamos estremeciéndonos con ella.

lunes, mayo 05, 2008

NUEVA DIMENSION: Las Crónicas de las Paraciencias. 2

Trilogía: Nunca te prometas cosas que no puedas cumplir. Parte 1.

Epílogo:

Alfred Hitchcock decía que no se debía hacer una película ni con niños, ni con animales (ni con Charles Laughton…) En mi caso, cuando me adentré de lleno en el mundillo paranormal, me hice una premisa semejante: “Prometo no meterme en temas OVNI, ni con cosas que tengan que ver con el diablo y con el tiempo añadí “Ni con cosas que tengan que ver con Sociedades Secretas (Masones, Rosacruces y Neo Templarios)”. Pero claro, sólo falta que te prometas una cosa para que acabes (o el destino acabe) por hacértela incumplir, restregándotela por la cara como un delicioso pastel de merengue y fresa. Yo no quería, os lo prometo, pero dos de esas premisas me las tuve que comer con patatas por temas de trabajo (cuando me ganaba cuatro duros haciendo reportajes para un interesante programa de debate paracientífico en una televisión local de Barcelona) y la restante, la perteneciente al tema diabólico me la encontré de bruces una tarde durante una sesión en un centro de investigaciones paranormales donde se impartían unos “divertidos” cursos.

Pero mejor ir por partes. Dejadme narrar cada caso uno por uno, de forma conexa. Porque mezclar demonios con Ovnis y Masones en un mismo texto es como mezclar agua, aceite y jabón o en un mismo vaso. Eso sí lo único que voy a hacer es desordenarlos en el tiempo.

Nota: Las fechas son aproximadas, las he tomado por aproximación a la fecha de emisión del programa. Para el último caso que explique, dentro de esta trilogía, me he orientado por aproximación. Eso sí, en todas el año es el correcto.

1. Locos por los OVNIS

Barcelona, 8 de Febrero de 1994

No soy muy creyente en el tema OVNI. A ver, no quiero decir que no haya visto cosas raras en el cielo (que verlas las he visto) pero de ahí a que hombrecillos verdes nos visiten, vivan entre nosotros, tengan símbolos raros (UMMITAS) en vez de huellas dactilares y nos utilicen de conejillos de indias es otra cosa. Si he de ser franco siempre me ha interesado bien poco el tema platillos volantes y una de las razones de ello es por la cantidad de chalados que hay pululando en este universo (valga la redundancia). Sí, ya sé, debe ser muy traumático ver un supuesto objeto de otra civilización aparcado en frente de tu casa o persiguiendo tu coche o tu avión mientras vas de vacaciones. Pero qué queréis que os diga... Cuando me adentré en ese mundo me apasionaban mucho más otros temas, asuntos menos dispersos y menos “frikis” que el de enanos cabezones con ojos como moscas que meten sondas por el ano y que hablan a través de la mente.

¡Ah!, pero nunca digas de esta agua no beberé. Y más aun cuando tu trabajo es realizar reportajes de índole paranormal para un programa de televisión...

En mi etapa televisiva viví muchas experiencias tanto delante como detrás de las cámaras. Sobre todo mientras realizaba reportajes. Podías conocer a gente muy variopinta cada semana (imaginaos, aun más cuando se trata de chalados que han visto la virgen en un pedazo de chóped o médiums que entraban en trance y se ponen a bailar merengue delante de las cámaras) Las cámaras... El poder que estas influían en dichos personajes era aun mayor que el de los seres o fenómenos sobrenaturales que dominaban sus vidas.

Un buen día el Sr Francesc Herrera, responsable del programa “En el Umbral del Misterio” de Televisión de Hospitalet (conocida como Tele H o también Tele Huerto) me comentó que quería hacer un debate sobre “Encuentros cercanos con Seres Extraterrestres”. Como uno era muy complaciente (para qué iba a quejarme si él era el director del programa y yo su reportero) preparé el reportaje basándome en unos parámetros que me marcó. Por suerte él tenía los contactos. Así pues tenía que entrevistar a dos personajes que habían tenido supuestos encuentros con seres de otros planetas. El primero de ellos era un empresario de la comarca del Vallés y el otro un abuelete de un pueblo llamado Puig-Reig (nombre prácticamente impronunciable para los no acostumbrados a hablar en Catalá)

Como era habitual siempre tenía muy poco tiempo para realizar el reportaje. Entre otras cosas porque el Sr Herrera no tenía como norma planificar los contenidos de los programas con suficiente anticipación (por lo que uno tenía que espabilarse a marchas forzadas e improvisar era el pan nuestro de cada día) y por otro porque en una televisión tan pequeña como aquella disponer del material (cámara, micro, focos) en cualquier momento era una tarea casi ciclópea, por no decir imposible.

Así pues, quedé una mañana temprano con Juanjo Díaz, cámara de Tele H y posteriormente muy buen amigo y con el empresario que nos vendría a buscar (en su cochazo último modelo) para llevarnos al lugar donde tuvo su supuesto encuentro cercano y de paso conducirnos al pueblo donde entrevistaríamos al abuelo, ya que ambos se conocían personalmente. En realidad la mayoría de los “contactados OVNI” están siempre relacionados entre ellos, curioso ¿no?

Cuando llegó el personaje a la emisora de TV su cara me resultó bastante familiar. Tardé en darme cuenta de quién era.

Varios meses atrás habíamos ido a Montserrat a uno de los encuentros que cada 11 de cada mes tenía (y sigue teniendo) un tal Josep Lluis Grifols en una de las lomas de la montaña. He de decir que allí se reúne muchísima gente, de todas las edades, todos ellos con ansias de ver objetos volantes no identificados. En aquel encuentro subimos Herrera, Juanjo, la novia de Herrera, un amigo de éste y yo. Todos en mi coche. Teníamos pensado filmar algo de cara a un futuro programa sobre el tema, es más cosas que filmamos esa noche las aproveché para el reportaje. ¿Qué, os pensáis que filmamos OVNIS? Pues lo lamento no fue así. Es más regresamos a casa montados en una grúa cuando mi coche se le jodió la batería cuando íbamos de regreso dejándonos completamente a oscuras en mitad de la noche. ¿Vimos OVNIS? Eso es otra cosa.

Cuando llegamos a Montserrat fuimos derechitos a ver al Sr Grifols (por cierto un personaje con un ego y unos ideales que rozan ya de por si lo paranormal) Curiosamente habíamos llegado tarde. Los OVNIS ya se habían ido hace rato. Igual tenían otra función en otra parte del mundo. Es curioso que no los viésemos de camino a la montaña y eso que más de uno de los que ocupábamos el coche oteábamos el horizonte.

Mientras Herrera hablaba con Grifols y algunos de los allí congregados, a Juanjo y a mí nos dio por mirar un rato al cielo. Entre otras cosas porque ya habíamos acabado de filmar y de paso entrevistar al personal (y por cierto entre ellos al empresario que nos había venido a buscar a la televisión y que fue expulsado rápida y bruscamente del lugar debido a que le estaba robando protagonismo al propio Grifols) y porque allí el cielo estaba muy limpio y lucía espectacular. Contemplamos muchas estrellas y también muchas rutas aéreas. Contamos por lo menos a una veintena de aviones cruzar por encima de nosotros. Bueno aviones y algo más… De entre todas las luces que vimos nos llamó la atención cuatro diminutos destellos, como de lejanas estrellas que viajaban todas juntas formando la figura de un cuadrado perfecto. Iban todas juntas y sin separarse. Lo más curioso fue que al llegar a un punto determinado giraron lentamente en redondo (bueno una de ellas se quedó estática en su sitio) para posteriormente tomar rumbo a otra dirección. Por la intensidad de las luces parecían estar muy lejos, a mucha altura. Entre nosotros tratamos de darle una explicación al tema. No nos apetecía llamar mucho la atención, sobre todo por el desagradable episodio del empresario con el mesiánico Grifols. Bueno y también porque el tema no nos interesaba en lo más minio. Divagamos que podrían ser aviones comerciales ¿pero cuatro aviones comerciales volando de aquella forma tan peculiar? También cabía la posibilidad de que fuesen aviones militares o helicópteros ¿pero un avión militar puede hacer ese tipo de giros? ¿Helicópteros tan alto, de noche? Lo siguiente que se nos ocurrió fue pensar en que fuesen satélites artificiales. Aquella era la hipótesis más cercana. Pero ¿y si en realidad eran OVNIS? Por si acaso lo dejamos en el aire. Alguna vez que Juanjo y yo hemos recordado viejos tiempos hemos hablado alguna vez sobre lo que vimos. Pero simplemente como anécdota. Ni yo me he vuelto fanático del tema, ni él tampoco, ni a ambos nos ha hecho cambiar sobre lo que creemos o pensamos acerca del fenómeno OVNI.

¿Qué sucede cuando vas en un coche todo el puñetero día con un contactado de los hombrecillos verdes y no tienes forma humana de escapar (a no ser saltando con el coche en marcha)? Pues aguantar una y otra vez su experiencia con muuuuucha paciencia y sin reírte o bostezar en todo momento. Eso es lo que nos sucedió a Juanjo y a mí aquel día. Todo el día: desde el camino que llevaba a la televisión hasta el descampado cerca de Manresa donde tuvo su experiencia, durante la comida, de camino a Puigrieg y de regreso a Barcelona a las tantas de la noche. Suerte que su suceso duró unos 5 minutos. Llega a durar más y aun estamos sentados dentro del coche reviviéndolo hasta el desespero.

¿Qué le sucedió a aquel acaudalado personaje para que le cambiase la vida de forma tan radical? Pues lo siguiente: años atrás el tipo había ido a un descampado para pegarse un meneo con una amiga casual. Cuando remató la faena le entraron ganas de mear así que se bajó del coche y se fue hacia un huerto cercano. A mitad de camino se encontró con dos personajes: “Con cara de rusos y vestidos con trajes blancos, como espaciales parecidos a los del muñeco Michelin”. Los supuestos extraterrestres estaban tomando muestras del suelo y al principio no se percataron de su presencia. El tipo flipó aun más al descubrir a un lado de los seres una nave de forma pepinillo gigante aparcado sobre el terreno. El tipo se asustó tanto que comenzó a correr hacia su coche. Los supuestos visitantes de otro mundo se dieron cuenta de su presencia y en menos de lo que canta un gallo se habían metido en la nave y se dispusieron a perseguirle campo a través. “Mientras corría note algo que me golpeaba la cabeza algo caliente que vibraba” Nos dijo. “Me giré un poco y vi que era la punta de la nave espacial, pude verle bien la cara a uno de los que la pilotaban ya que había una carlinga en la parte superior donde éste se asomaba. Luego desaparecieron elevándose hacia el cielo.” Imaginaos escuchar esta historia una y otra vez a lo largo del día, y no sólo eso, también supuestas hipótesis al respecto.

Sí, ya sé que una historia así afecta a cualquiera. Ser golpeado por un pepinillo gigante pilotado por muñecos Michelin no es nada fácil de digerir (como tampoco de creer) y explicarlo a cualquier persona, por muy abierta de mente que esté, no es cosa fácil. A todo esto hay que decir que el tipo era bastante simpático (ojo, no gracioso) y por lo que pudimos comprobar, cuando no hablaba de pepinillos, bastante coherente así que le otorgamos cierto beneficio de la duda.

Llegamos al Puig-Reig ya de noche. Había oscurecido y nada más bajarnos del coche nos estaban esperando, ¡medio pueblo! El nieto del señor que teníamos que entrevistar se había encargado de correr la voz que una cadena de televisión venía a entrevistar a su abuelo. Nada más bajar del coche se nos acercó un chico joven, de aspecto muy extraño, desgarbado, pelirrojo y con la cara (caballuna) llena de pecas. El tío, pese a parecer algo tímido, tenía un afán de protagonismo exacerbado. Después de saludarnos a Juanjo y a mí se dirigió al empresario y comenzó a increparle de forma silenciosa, discreta, pero bochornosa (como hizo en su tiempo el Sr Grifols en Montserrat) parecía que aquel era el sino de ese pobre hombre. Al parecer se había enfadado porque nos esperaban más pronto (pensad que en esa época que hablo no existían apenas los teléfonos móviles) y el comité de bienvenida del pueblo se había dispersado de tanto esperar. Vamos que íbamos a ser recibidos con todos los honores.

Después de dicha escena nos llevó a su casa. Íbamos rodeados de gente que reían entre dientes o cuchicheaban entre ellos. No sé qué moto había vendido el niñato pero igual se pensaban que éramos de TVE o Tele 5. Si el nieto era un peñazo y más molesto que una mosca cojonera el abuelo era todo lo contrario. Se notaba que el hombre quería estar tranquilo y no buscaba tanto protagonismo mediático como lo hacía su nieto. Decidimos hacer la entrevista en el comedor de la casa, el niñato friki no había más que incordiar sugiriéndonos tomas y planos y que teníamos que preguntarle a su pobre abuelo. Entre Juanjo y yo le paramos un poco los pies. El tipo viendo que pasabamos de sus ordenes decidió entonces hacernos fotos, montando la cámara en el trípode, poniéndole el micro a su abuelo, montando los focos y los acetatos, haciendo balance de blancos… También sacó un montón de papeles llenos de dibujos hechos por él de lo que supuestamente vio su abuelo. Juanjo sentó al hombre en un sofá orejero. El pobre estaba aterrado. Iba con pantalón de pijama y con un jersey puesto, llevaba unas gafa enormes agarradas con firmeza a dos orejotas de soplillo. Hablaba de forma pausada, con un fuerte acento catalá. Comenzamos a grabar.

Nos explicó que una tarde, siendo el muy niño, poco después de la Guerra Civil, iba con su madre de la mano, por el pueblo. Al pasar por una casa en ruinas vieron a como un hombre, vestido con traje espacial, descendió volando hacia el interior de la casa ayudado por una especie de mochila voladora. Su madre y él salieron corriendo del lugar. Aquella imagen del hombre volador se le quedó impregnada en la mente para toda la vida y la contaba como anécdota personal en reuniones familiares, hasta que su nieto la convirtió en carnaza para los medios especializados. He de decir que sentí cierta compasión por aquel hombre. No tenía intención alguna de llamar la atención. Él sólo hablaba del suceso como una anécdota, simplemente eso. Su nieto no hacía más que interrumpirlo para que aportase detalles absurdos que quizás, el hombre ya por su edad actual y por la que tenía cuando vivió dicha experiencia, le era imposible aclarar. Entre pregunta y pregunta le presionaba incluso hacía que enseñase sus dibujos del supuesto ser ante las cámaras. El pobre estaba agobiado.

Antes de irnos el friki nos insistió en hacernos unas fotos junto a su abuelo. Aceptamos por el pobre hombre. Me pidió mi teléfono para enviármelas y para saber cuándo saldría el reportaje y si podría pasarle una cinta con el programa. No sé porque pero se lo di.

Pasó el tiempo y se emitió el reportaje. El abuelete salió muy divertido sentado en el sofá orejero. Parecía Bela Lugosi en una película de Ed Wood interpretando al capitán de una nave extraterrestre que amenazaba con invadir la tierra. A través del empresario le pasamos la cinta de video con elreportaje y el programa.

Un día mi madre me dice que me ha llamado alguien pero que no quiere identificarse. Sólo dice que es "Un amigo” y que quiere hablar conmigo lo antes posible. No deja teléfono, insiste que ya llamará más adelante. Esto sucede como unas cinco o seis veces. Al final, una mañana muy temprano, estando yo durmiendo suena el teléfono. Contesto: “¿El señor Richard?” pregunta una voz. “Sí, soy yo”, “Soy Parcerisas de Puig-Reig ¿se acuerda?... de cuando vinieron a grabar a mi abuelo.” “Ah, vale...” le contesto incorporándome de la cama. “Es que no se si se acuerda que hicimos unas fotos dentro de casa…” “Si me acuerdo” “Es que aparecen unas luces muy raras en ellas y no son las de las lámparas, ¡creo que son OVNIS!”

Yo entonces no supe si colgarle o reírme en su cara. “¿OVNIS dentro de tu casa? ¿En el comedor?” Le pregunto. “Sí, si revoloteando por encima nuestro. Me gustaría que Juanjo y usted vieran las fotos. Igual les interesa para otro programa”.

Ya por curiosidad vimos las fotos. Pero simplemente por puta curiosidad. Si, había luces. Varias de ellas revoloteando por encima de nuestras cabezas y dentro del comedor como había dicho él. A ver, podían ser cualquier cosa. Desde una sobreexposición prolongada de fotografía, hasta luciérnagas volando por encima de nuestras cabezas, pero de eso a ser diminutas naves tripuladas enviadas para controlar lo que decía el pobre abuelo (tal y como él nos quería vender dicha moto) había un abismo. Basta decir que al freak no le gustó nada nuestra hipótesis. Él insistía que aquello era presencia extraterrestre. Como no llegamos claro decidió pasar de nosotros y desaparecer de nuestras vidas, cosa que agradecimos soberanamente.

martes, abril 29, 2008

NUEVA DIMENSION: Las Crónicas de las Paraciencias 1.

¡Quiero Creer!

No pensaba hablar de mi etapa paranormal. Por lo menos en estos momentos, pero la cosa ha surgido y aquí estoy dándole a las teclas e invocando viejos fantasmas que permanecían atrapados en el rincón más oscuro del ático. No es que no me avergüence de esa etapa. Lo más mínimo gracias a ella estoy donde estoy y puedo comprender algunas cosas que se escapan a veces de la percepción lógica. Creo en el más allá y no me avergüenzo de ello. En quien no creo es en la ristra de personajes que pululan por él, salvo contadas excepciones. En el periodo de tiempo comprendido entre finales de 1991 y finales de 1997 me vi embarcado en este mundo tan extraño y atractivo lleno de brujos y brujas (con delirios de grandeza), magos y magas (de pacotilla), sanadores (chuzos), videntes (ciegas), ufólogos (delirantes), parapsicólogos (manipuladores o incrédulos), cazadores de fantasmas (que con solo mirarse al espejo habría sido suficiente) y muchos más… No todos eran malos o de cartón piedra. Me he encontrado con honrosas excepciones a las que me he tenido que quitar (o comer) el sombrero en más de una ocasión.

He pensado que para contar esta historia no hace falta seguir una cronología específica, salvo para de vez en cuando explicar alguna anécdota o suceso concreto. Si os comento que mi entrada al mundo esotérico, y no digo rozarlo sino vivirlo, guarda relación un suceso que he ido narrando en este blog concretamente con REDENCIONES. Si esto fuese una serie de televisión las crónicas que voy a ir narrando formarían parte de un llamado Spin Off (una serie paralela donde personajes y acontecimientos se entrecruzan o guardan relación en sí).

Sí, entré de bruzes como el que llega a un lugar y tropieza con uno de los escalones. Fue gracias a una amiga de mi madre, loca con los temas paranormales que me comentó un buen día que había un sitio en Barcelona donde cada viernes hacían charlas sobre temas parapsicológicos. En aquellos días yo era un muerto viviente. No levantaba cabeza después de la desagradable experiencia sentimental en Cuba. Me encontraba como si me hubiese tragado un gran interrogante y éste me hubiese producido un empacho de órdago. Respuestas, buscaba respuestas.

Suelen decir que hay gente que entra en el mundo paranormal tras un enorme trauma ya sea físico como sentimental. Yo ya había rozado el tema paranormal en casa, por mis padres, grandes aficionados a la parapsicología y fenómenos del más allá. Tuve la suerte de no encontrarme con dos locos y crédulos que veían fantasmas por todas partes. En casa estos temas se habían tratado con mucho respeto. Por parte de la familia de mi madre había antecedentes paranormales ya que una de sus tías había practicado espiritismo y la cartomancia. Mi madre nunca se dedicó a ello pero tenía premoniciones con los sueños (ya lo conté hace poco en este blog) y en su última etapa de vida casi un año antes de morir se obsesionó con la escritura automática y con la lectura de libros de vida después de la muerte. Una vidente me dijo meses antes de la muerte de mi madre que alguien de mi familia se estaba preparando para su marcha. No me especificó que era ella, sólo remarcó y mucho que alguien se estaba preparando para irse. Recuerdo de pequeño sesiones de “Mesa Parlante” en casa (una especie de ouija pero colocando las manos sobre una mesa de madera hasta hacerla mover. Muy espectacular.) Por parte de mi padre se que su madre, mi abuela leía los posos del café y era muy buena rompiendo maleficios. Aquí como veis cada cual tenía su especialidad. Yo descubrí la mía. En realidad tres facultades: la adivinación, la percepción de energías y la habilidad para la hipnosis y realizar regresiones a supuestas vidas anteriores. Pero no me quiero adelantar.

Yo aterricé de bruces y tuve la suerte de hacerlo en un lugar bastante serio dentro de todo lo que existe por allí. Era un centro en Barcelona donde estudiaban paraciencias que creo que ya no existe. Acudía a las charlas cada semana, en ellas se hablaba de todo un poco y acudía tanta gente que era apenas imposible conseguir asiento. Allí tomé contacto con dos habituales Maria y Margarita, ambas se dedicaban al tarot, la numerología, la astrología y la escritura automática. Ellas no se dedicaban profesionalmente, simplemente les gustaba y a veces, utilizaban sus habilidades para practicar con las amigas o familiares. Como éramos asiduos comenzamos a charlar. Fue María quien me dijo que estaba psíquicamente muerto. Y realmente lo estaba. Vamos, yo me sentía así. Les conté mi historia. Lo que Maika me había contado que sucedería durante y después del viaje, de cómo me ayudó a remontar un poco después del descalabro. Y como también me había parado los pies para no obsesionarme por el tema de conocer constantemente el futuro.

Yo por aquel entonces me había vuelto a interesar la cartomancia. La había practicado desde los 9 años con unas cartas del Tarot que habían comprado mis padres (y que aún conservo) y que fueron mis compañeras a lo largo de mucho tiempo (hasta que las jubilé ya que me lo pedían a gritos las pobres) Cuando estudiaba Bellas Artes también había hecho servicio de ellas en los ratos muertos (y no tan muertos) entre clase y clase en un bar cerca del la Plaça Verónica donde nos reuníamos cada día todos los compañeros.

Así pues comencé a intercambiar información con ellas. Me enseñaron numerología (me gustó bastante) y algo de astrología (no hubo forma de aprenderla, salvo ligeras nociones) y a cambio les ayudé a descifrar algunos de los numerosos mensajes que recibían por escritura automática, sobre todo los que recibía María. Ésta solía comunicarse con unos seres llamados “Los Momiables” y a veces con otros llamados “Los Oblicuos” ambos grupos de entidades les dejaban mensajes angustiosos, como llamadas de socorro y eran con ella de un servicial espeluznante. La pobre María iba siempre desconcertada. Imaginaos a la típica ama de casa con un grave problema de visión y con una salud que parecía haberla comprado de los últimos días de rebaja (Siempre estaba enferma y siempre aquejada con graves problemas) tratando de averiguar qué puñetas querían esos seres de ella. Aunque lo que más le preocupaba era si eran malignos o benignos. Al final lo averiguó pero eso ya os lo contaré en otro post.

Mientras intercambiábamos opiniones íbamos a las reuniones y conocimos a gente muy interesante. A mí me servía para olvidarme, por lo menos de lo que me había sucedido, y por otro lado para comenzar a comprenderme. Saber que había algo más allá de lo tangible. Comencé a creer. Sobre todo a creer en mí mismo y a no olvidarme que tenia alma y que quizás lo que me había ocurrido, el motivo por el cual estaba allí en esos momentos era por algo mucho más concreto. Una pieza más del complicado puzzle del destino.

Por cierto mientras escribía este post se me acaba de abrir la ventada de sopetón, brusca y violentamente. Me ha sorprendido. No me lo esperaba. ¿Algo o alguien no quiere que cuente según qué cosas tal vez?