martes, febrero 24, 2009

Richard A. Archer va al médico: Episodio 1 ¡Me duele esto.. aquello... y hmmm de lo otro también!

No suelo ser de ir mucho al médico. Sobre todo a lo que se refiere ir al médico de cabecera. En primer lugar porque les tengo mucho respeto. Ojo, no es que me den miedo, en absoluto, sino que soy consciente de que su tiempo es oro y para tratar un caso realmente importante han de digerir seis docenas de casos leves, imaginarios o más bien algo banales... Si acudo a uno de estos consultorios es bien tras una urgencia o porque hago “lotes” de padecimientos varios y los expongo todos de golpe como si de repente fuese un vendedor de joyas al por mayor. Odio las esperas en los consultorios médicos. Detesto en sobremanera perder tiempo esperando mi turno sentado en una butaca mientras me encuentro rodeado de viejos aburridos que se pasean por ahí para tocar las narices a los médicos y resto de profesionales. No hay nada que me exaspere más que tener que esperar a que la abuela o abuelo de turno, de esos que día sí y día también va a darle al brasa al doctor o doctora de cabecera con una sarta de gilipolleces varias.
Muchas vece he pensado que tendrían que crear simuladores de consultorios médicos en los centros de la tercera edad, sí, con médicos de verdad (o de mentira) que les receten miles de cosas (Lacasitos o Juanolas por ejemplo) y les escuchen sus royos o los que le pasó a la tía Paca del pueblo que después de beber un vaso de agua fría se quedó tiesa en el suelo...

Siempre he sido muy observador. Me gusta, mes fascina el comportamiento humano y sin duda el he de reconocer que el de los consultorios médicos es todo un verdadero paraíso antropológico. De lo malo algo bueno ha de tener...

Resulta curioso observar especímenes que antes de entrar los veas llegar de la calle casi saltando y brincando de alegría y, una vez traspasan el marco de la puerta automática, parece como si de súbito les hubieran arrojado encima un cubo de agua helada. Sus caras se contraen, aparecen gestos de dolor, lamentos y penurias varias dignas de la mejor recopilación del “Canto Hondo”.

Los que sin duda se llevan la palma, y que mas grima me dan, son los que se sientan frente a ti. Como te ven nuevo no te quitan ojo de encima y esperan el menos atisbo de interés por tu parte para apoderarse de tus oídos con lindezas truculentas sobre ellos mismos o gente que ni siquiera conocen pero si una prima de su hermana de su madre... Yo a estos los observo con el rabillo del ojo porque si se te ocurre mirarlos a las pupilas, aunque sea una milésima de segundo la has cagao, ya estas condenado el resto del tiempo que te queda para que te toque turno. También me da grima los que hablan de sus padecimientos (acompanados con frases como “¡Ay, fíjese usted!”; “¡Madre mía qué pena más grande!”; “¡No somos nadie!”, ¡Qué que cruz, que tristeza tan jooooven!” y miles de variedades semejantes) en fuego cruzado. Claro, por que si tu no les haces caso (y eso que lo intentan) siempre habrá otro que lo haga por ti, y si ese otro es alguien de la misma edad que ellos y que encima les de vidilla o incluso puedan competir a ver cual suelta la pena mas grande mejor que mejor. Tu no hablarás con ellos, pero por lo menos los escucharás...

También me llaman la atención los que son más hábiles (lejos de los denominados llorones y suspirosos que esos lo tienen fácil) que buscan conversación gracias al numero de turno que les toca; o simplemente preguntan si ya han comenzado las consultas; o si les han llamado ya que como han llegado tarde (nadie de esas características llega tarde, no os lo creáis que es solo una patraña para buscar conversación) es posible que se les haya pasado la consulta.

A los adictos a los centros médicos les encanta hacer colas, ya sea para ir a sacarse sangre (hace poco tuve que sortear una manada de viejos que había ido casi en grupo a que les pinchasen, vamos como cuando se los llevan de excursión y de paso les venden unas mantas...); o producir largas colas para preguntar toda clase de imbeciladas frente al mostrador de información (hace unos días vi a un tío pesado preguntando insistentemente por su mujer, el tipo se iba y después de dos pasos volvía de nuevo con la misma sarta de preguntas lo hacía en un tono como si aquello fuese un club social o un bingo o vete tu a saber qué preguntando como cinco o seis veces a la pobre chica de recepción; os aseguro que a la pobre tendrían que haberle otorgado una medalla por lo menos a la paciencia...); o bien disfrutan de lo lindo cuando después de entrar antes que tu y esperar tres vueltas y media de manecilla de reloj aparecen sonrientes tras la puerta (como cuando uno se quita un gran peso de encima cuando va estreñido) agitando en al viento un fajo de recetas, bajas y pruebas médicas. Pero no sólo para ellos, sino para toda la familia, hasta para parientes lejanos, vecinos y allegados...

El otro extremo de este sarao soy yo, seguro que hay más como yo. No es que me vuelva insociable, soy educado pero no tengo ganas de darle coba a pesados que se deleitan de forma enfermiza contando males propios o ajenos. Llego a mi hora, espero, entro a la consulta explico mi caso (en este caso varios porque los llevo en lotes para no colapsar el consultorio) y si me dan hora de visita bien y sino recetas, aunque a veces podría ir para así pagar menos en las farmacias pero no voy por, insisto, para no colapsar nuestros eficientes (y pacientudos) servicios sanitarios.

Mañana más...

5 comentarios:

megg dijo...

un beso foscardo ante todo
arriba y fuerza tu puedes

lo demas se llama seguridad social jeje
y se pueden presentar quejas a tuti plenni jajajajaja

oyeme cuidate tu ok??
sino te sobrepasa y no lo merecs
cariños y mimitos

Anónimo dijo...

mira, foscardo; si estuvieras en california, despues de estar soltando mas de 250 pavos al mes para tener cobertura medica, tendrias que abonar por la consulta de medico de cabecera unos 25 pavos, mas una media de entre 15 y 30 pavos por medicamento y mes de tratamiento, eso si los medicamentos recetados estan incluidos en el listado de medicinas que cubre tu aseguradora.
luego, lo mismo te encuentras con que el tema psicologico no esta cubierto en su totalidad y que la aseguradora te cubre unicamente el 60% de la facturacion del psicologo, y este te esta cascando del orden de 150 pavos por visita (de los que pagas de tu bolsillo 60 pavos por consulta)
eso si, en la sala de espera solo encontraras uno o dos pacientes.
no te haces una idea de la cantidad de gente que no tiene cobertura medica, lo que les supone ir a hospitales de caridad y abonar el 100% del precio de los medicamentos, en algunos casos precios absurdos.
vamos, si quieres, te cuento casos; son pa cagarse

el bofi

historia dijo...

Hola Richard, yo soy como tu no voy muho al medico, pero cuando tengo que ir por narices, se me acaba la paciencia, estas sentado y ves cada elemento que es increible, la verdad es que no me extraña que ha veces las de recepcion sin tener tu la culpa de nada te suelten unas lindeces que tela, y piensas que he hecho? pero es que antes que tu ha pasado el regimiento de la tercera edad con ciertas cosas que sacan a uno de quicio.
Es igual que cuando tienes que ir de urgencias (de verdad), soy madre de dos, y no muy amenudo pero si alguna vez hemos tenido que ir de urgencias al hospital, lo que ves, no tiene nombre y ademas te puedes pasar mas de tres horas esperando, pero es que ves que hay gente que va para pasar el rato porque no saben que hacer en su casa, y escuchas cada historia de porque estamos hemos venido que te pondrias las manos en la cabeza.
Nada que como no canvie la cosa lo tenemos mal.
Un abrazo muy fuerte y animos

KAMELUCHA,.,.,.,.,., dijo...

Que razon tienes,,,,
soy observadora tambien,,mucho y en esas estancias,,jooo mira que me rio,,,como te miran,,y voy a lo estristo solo recetas o como algun dia no me quede mas remedio por algun colico joooo,,,que fastidio,,
el colmo me pude reir,,,hace como un mes yo iva por recetas,,trato siempre pedir cita dias antes para ir en la primera y fuera,,,
y entta un señor con baston,,y su hija,,,se sienta con aquel dolor,,mayor eh,,?? todos mis respetos,,,
yoo es que vengo,,porque tengo un dolorcito aca en el cuello hace unos dias,,y me tienen que decir porque ???,,,
yo sonrrei a su hija o nieta,,al ratico seguir el hombre,,sabes cuantos años tenia,,92,,claro nunca le habia dolido na,,,me reia la chica no sabia donde meter la cabeza,,,,jeje,,
un abrazoooo

foscardo dijo...

El problema es que como aqui los medicamentos salen casi a precio de todo a un euro pues se aprovechan. Me gustaría saber cuantas de esas medicinas quedan desaprovechadas como el tiempo que esa gente nos hace pasar mientras esperamos nuestro turno y ellos le dan a la sin hueso al medco contando batallitas.