sábado, noviembre 08, 2008

¡Supernannies a mi!

En primer lugar: estoy y estoy vivo que eso ya es mucho. El especial de FOTOGRAMAS está a punto de terminarse y hay menos responsabilidades, queda la parte más tediosa que es hablar de teles y aparatos que podremos comprarnos estas navidades (en el caso que alguien tenga dinero para poder pagarlos.)

En casa las cosas marchan con mucha más calma. Eso si la batalla feroz que tenemos por el orden con los niños (en especial Adam) es de órdago, casi del calibre de las que se pueden ver en El Señor de los anillos. Si hay alguien más desordenado y pasota en este mundo ese es Adam, os lo aseguro, tiene una habilidad innata para dejar las cosas desparramadas por doquier en menos que canta un gallo, lo peor es cuando te pierde las cosas. Que es algo que me saca de quicio y no por qué las pierda, sino porque no tienen el más mínimo interés en recuperarlas, sean suyas o sean de cualquier otro miembro de la casa. Que pierda cosas suyas me preocupa y me molesta, pero que pierda cosas ajenas y que encima pase de buscarlas es algo que ya me pone de mala leche.

Ahora he aprendido a castigar. Cosa que me devuelve a mi infancia. No es que yo fuese como Adam. Todo lo contrario. Era un niño muy ordenado y sobre todo muy respetuoso con los objetos (supongo que el TOC me ayudó un poco en ello), algo bueno ha de tener. Me gustaba mucho tener los juguetes en sus cajas, guardados tal y como habían llegado a mis manos. Cuando jugaba con ellos procuraba ser lo más delicado posible ya que para mí los muñecos (Madelmans, Big Jim, Geyperman y algún que otro Airgamboy o Clic de famobil) o coches o cualquier cachivache que pasase por mis manos era casi como un ser vivo. Igual en otra vida he sido animista o vete a saber qué, porque siempre he tenido el concepto que los objetos tienen alma e incluso conciencia y pueden estar de buen o mal rollo con aquellos que los manipulan...

Mis castigos eran más relacionados con los deberes o con la vaguería, era un vago ordenado, en el caso de mi sobrino es un vago desordenado que ya es un grado mucho más inferior. Mis padres no eran de darme bofetadas ni palizas (alguna que otra hubo y con motivo, lo reconozco) pero a mis padres no se le iban muy a menudo las manos.

Con Adam utilizo una táctica que funciona a medias y que la moderna psicología infantil la deberá llamar algo así como “Reprimenda Causa Efecto”. Un día de estos me gustaría hablar de la moderna psicología infantil porque veo que me da a mí que al fenómeno SuperNanny poca vida le queda. Mi método de castigo es el siguiente. Cosa chunga que haces te quedas sin aquello que más te apetece hacer (en el caso de Adam jugar a los videojuegos) pero no un día o dos, una semana o hasta que nieve en el infierno. Imaginaos lo que puede hacer sufrir a un niño como él que su casa es como un auténtico salón recreativo y más ahora que cada día llegan a casa toneladas de material jugable. A ver, no es que sea cruel (aunque a veces me siento así) pero lo hago simplemente para que aprenda a respetar las cosas ajenas. Para un tipo como yo el ver sus películas o sus juegos (que en mis caso son mis herramientas de trabajo, vamos que no me los envían por mi cara bonita aunque eso sea una ironía) desperdigado por el suelo, con ropa, restos de migas de merienda, papelotes, objetos familiares como lápices, gomas de borrar etc… y otros que nadie sabe qué puñetas son o han sido antes de ser depositados en el suelo, es como si los cucificaran igual que al mismísimo Jesucristo. Ver una caja aparece en una punta de la casa y el juego o la película por otra (encima como rige las leyes de Murphy con la parte donde están grabados los datos refregándose por el suelo) es el peor de los castigos.

Aquellos que ya me conocen en persona saben lo mucho que cuido mis películas, pobre del que me sugiera siquiera que le preste alguna o que las manipule sin mi permiso. Puedo ser más peligroso que Hulk y un luchador de Pressing Catch juntos. Creo que Adam debe ser sordo porqué mira que se lo ha advertido muchas veces (siempre en pasiva pero con el tono de voz in crescendo sobre todo cuando te encuentras en una, dos o diez ocasiones que las películas o los juegos están fuera de su lugar) La gota que colmó el vaso fue que el señor me perdió tres juegos, tres objetos mis de trabajo que ni siquiera había podido testear porque habían entrado en sus dominios y a las pocas horas se habían perdido en el universo de su habitación. Pues bien, un día, harto de ver lo guarra que tenía la habitación me dio por echarle la reprimenda, así que veo unos estuches de color verde en el suelo, asomándose bajo un montón de pantalones y camisetas sucias. Me agacho los cojo y veo que son juegos de Xbox 360. Me cabreo porque los veo en el suelo pero además porque los noto muy livianos… Nada pues me da por abrirlos y veos que están vacios. Suena la alarma y entre que llamo a gritos al niño (que por cierto está repanchingado en el sofá viendo por 8794564756 vez un capítulo de los Simpson) para que venga. No me hace caso. Hommer y Bart lo tienen secuestrado, o eso o una fuerza misteriosa le impide despegar los ojos de la pantalla del televisor. Cuando mi enésimo grito amenaza con derrumbar el edificio aparece en la habitación y encima cabreado por haberle interrumpido su momento de ocio. Le pregunto donde están los juegos y el tío se encoje de hombros. Se lo pregunto de nuevo y el tío dice que no sabe y que pasa de todo, que lo busque yo que el quiere ver la tele. Le meto un chillido y entra en reacción, se pone a buscar pero como aquel que busca en Cuenca cuando lo que busca está en Córdoba.

Levanto toneladas de ropa, entre limpia y sucia, peluches, papelotes, envoltorios de madalenas (y eso que el día anterior estaba la habitación más o menos recogida) y entonces encuentro un objeto redondo, con un agujero redondo en el centro; es de color plateado y sospechosamente parecido a un DVD. Me sale humo de las orejas. Es una de mis películas (miiis tesssorooooos) de mi coelcción, una que además me había dicho que había guardado en su caja con su estuche, en la estantería en la letra que le correspondía, cosa que no era cierta. Con el grito que metí creo que me escucharon en la otra punta de Barcelona, pensé que me estaba volviendo verde, en serio. El niño me miraba entre mosqueado y abrumado (pero en el fondo estaba mosqueado sobre todo porque por mi culpa se estaba perdiendo los Simpson y porque no sabía cuál era el motivo por el que me había dado por ordenar su inconmensurable caos)

Pero eso no fue lo peor… Lo más exasperante fue que al final me confesó que había perdido mis juegos; bueno, sabía dónde estaban pero era prácticamente imposible acceder a ellos. Os cuento: en una de sus paranoias (ya que el niño tiene tendencia de crear barricadas en la cama a base de apilar peluches y objetos a los pies (no sea que al monstruo de debajo de la cama, donde yacen para siempre mis juegos, le sea más dificil acceder a sus pinreles, se lleve antes al inframundo, donde se come a los niños, al muñecote del Diablo de Tazmania ganado en Port Aventura, o a la figura de acción del Rey Mysterio… o un calcetín sudado, o a unos calzoncillos con mancha de nicotina…) pues eso que apiló una montaña de CDS y DVD entre ellos los tres juegos sin sus respectivas cajas y en una especie de fenómeno paranormal llamado torpeza hizo que se fueran todos derechitos por el hueco de la cabecera. Claro mover dicha cama es un imposible, es todo un mueble y va muy bien encajado (os lo digo a sabiendas porque el mueble lo diseñé yo, con mis manitas y mi ingenio y os aseguro que eso no lo mueve Yoda ni utilizando todo el poder de La Fuerza)

La situación era la siguiente. Yo tenía unas cajas vacías en la mano, y unos juegos (objetos de mi trabajo) desaparecidos en una especie de agujero negro… He de deciros que en esos instantes se me pasaron muchas cosas en la cabeza. Ideas inverosímiles. Una de ellas precisamente era inventar una máquina a lo McGiver para reducir a mi sobrino de tamaño y enviarlo con un hilo a modo de espeleólogo al fondo del mueble y ayudado con un gancho ir sacando los juegos uno por uno… Bueno todo esto lo pensaba para apartar de mi cabeza pensamientos mucho peores. Al final optamos por agujerear la madera de detrás del escritorio, colindante a la cama y tratar de rescatar los máximos CDS o DVDs que pudiéramos. Bueno eso lo pensaba yo porque Adam quería verse por enésima vez el puto episodio de los putos Simpsons de los cojones me cago en su madre (la de los Simpson no en mi hermana que ya tiene bastante la pobre) Le pregunté si me iba a ayudar y me dijo que pasaba, que los juegos eran míos. Creo que el día que compré paciencia me atiborré de ella porque es otra persona (y eso que yo llevaba un cabreo monumental) y el niño y yo salimos al día siguiente en los telediarios. He de decir que esa impasibilidad, ese pasotismo, esa despreocupación y falta de respeto me sacó que quicio. No puse mi lado amable, ni hice uso de los consejos de la capulla, fofa e imbecil supina de Supernanny, me refiero sobre diálogos, autoridad y toda esa mierda que sólo funciona en la tele. Lo que mejor funcionó (de momento porque ahora ya le es igual) es privarle del ocio electrónico, por lo menos en su habitación hasta bque no apareciesen los juegos. El niño reaccionó, y se puso a romper el mueble que parecía un ratón royendo un queso, vamos que le das una cuchara y te hace un tunel asfaltado como en la película Top Secret. Creo que hizo algo de efecto que poco después de la bronca llegase uno de sus juegos favoritos, uno de esos que soñaba con jugar y que al final por culpa del castigo no ha podido ni tocado.

He de decir que hubo rescate, pero de CDs y DVDs que no tenían nada que ver con los juegos originales que tendrían que dormitar dentro de sus cajas. De estos ni rastro. El problema es que no hay acceso a ellos en el caso que estén situados muy al fondo del mueble. Vamos ni metiendo al hombre de goma los rescatamos. Yo ya le he dicho al niño que o bien me los compra de nuevo o bien los rescata pero mientras tanto las videoconsolas sólo se ven pero no se tocan.

Si os pensabais que aquí había terminado todo nooooorrlll, revisando el mueble del comedor me encuentro que Laura me ha perdido dos juegos (están las cajas pero no el DVD en este caso Blu-ray Disc) Miguel encontró uno de ellos (la niña pasó de buscarlo alegando una serie de burradas sin sentido) el otro juego aun está por aparecer. De momento no juega, a no ser con vigilancia extrema de nuestra parte.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja,la que te espera con dos pre-adolescentes,vamos, has descrito a mi hijo perfectamente,los castigos no te van a servir de nada,se amoldan a ellos y les da igual jugar que no,te vas a pillar cada cabreo,que ni te cuento, yo ahora toco madera,que está muy tranquilito,tiene 14 años,pero me ha pasar una epoca,de coj*****, y es que pasan de todo,asi que,ármate hasta los dientes de paciencia,que te queda un trecho laargoooo
un besote
ion-laos

meggan dijo...

evidentemente supernanny,funciona en la primera etapa de la vida,encuano a pautas educativas,pero si se empieza más en la edad de los adolescentes,necesitamos otra serie de pautas..
la primordial en los puber y adolescentes el
el "tu puedes y yo confio en ty!"

eso les motiva muchisimo más que un ¡castigo¡.

el quitarle por medio de puntos algunas prioridades tambien funciona.
pero la escuela de padres esta cerrada .por vacaciones en seman santa y veranos y navidades

asi que querido richar.
hay otras pautas y otras series de supernany que son para mayorcitos

jajajaja
que ariamos sin ellos?...algun rato ser libres!!
AYSSSSSSSSSSS.
te recomiendo la edad de el pavo,de alejandra vallejo-nájera
veras que sensillo es ser adolescente y que complicado ser padres..
muchos besos a las fieras

Anusky66 dijo...

perdona que me ria jajajajajajaja pero te estaba imaginando mientras leía y a la vez imaginandome cuando estoy en la misma situación( seguro que yo si me pongo verde intanso) .Algunos dias , estoy segura que la habitación de mi hijo es uno de los vertices del triangulo de las bermudas ,porque si entra algo en ella ya no lo vuelvo a encontrar , hasta pasado mucho tiempo ,cuando ya no sirve para nada.
Ya he probado de todo,paciencia, dialogo, gritos, castigos,.... pero lo unico que funciona es desconectarle de las consolas y el ordenador, solucion temporal.
Un besazo y una dosis de paciencia , piensa que la adolescencia se cura ,con los años .

Astrágalo dijo...

Querido Foscardo, solo de leerte se me quitan las ganas de tener hijos, menuda angustia por dios, esa batalla diaria tuya es excelente, mis nervios se verian afectados con tanto trajin.

UN SALUDO HIJITO ADOPTIVO.

ANABEL dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaix, qeue siendo hijos de diferente padre, todos están cortados con el mismo patron, jajajajajaa

Yo tengo un adolescente y una pre-adolescente, asi que meggan, el "tu puedes y confio en ti" se convierte en un "aqui mando yo", dictadura al poder

Es imposible, les sueltas un chorreo, asienten como los caballos, se van a su "zulo" y alli hasta la hora de cenar

Mi hijo salió de su cuarto a las 11
OOOOOOOOOOOOOOH, ya habíamos cenado, que esté pendiente ostras....ya no le ha vuelto a pasar

Mucha paciencia, mucho de todo, y cuando no puedas más, portaozo y a la calle, eso los descoloca jajajaja, o si no porrito de maria, que entonces te pasas por el forro todo lo q hagan ( es broma eh? ), pero a veces hasta te dan ganas de ir fuamda para aguantarlo, jajajaja

Santa paciencia, a ti me encomiendo

Con cariño

Anabel

historia dijo...

La verdadaes que yo tengo un niño de 9 años y este problema empieza a puntear, me paso el dia diciendole, "hazte la cama, recoge la habitación,pon la ropa sucia a lavar ......" y parece que hablo con la pared. Me desespero y acabo chillando a todo taco, y él ni se inmuta, es desesperante. me dicen paciencia, paciencia, pero se me agota muy deprisa.
eN En estos momentos me acuerdo de mi madre, y cuanta razón tenia. y que descarada que era yo.
Un beso muy fuerte a todos