jueves, febrero 03, 2011

La sociedad ralentizada


Dicen que el cuerpo humano, en concreto el universo de la mente es todo un pozo de misterios sorpresas. En estados de máxima ansiedad esta puede reaccionar hasta conseguir lograr lo imposible. También cabe añadir que el cerebro humano, con todos esos extraños pliegues en forma de carretera, como órgano, si se le fuerza, tiende a agotarse. No se seca cual pasa de corinto o se queja de dolor (a veces sí pero eso responde a otro tipo de patologías o excesos) simplemente el cerebro se cansa y con el cansancio acaba surgiendo las depresiones o una especie de hastío que te convierte en algo menos animado que una piedra.
Supongo que el clima económico actual y que llevamos arrastrando (y lo que nos queda) tiene la culpa. Cada vez hay más individuos huecos, seres aparentemente vacíos que se pasean por las calles, tiendas o parques caminado cabizbajos, con cara de vinagre y lentos como si estuvieran viviendo en la luna. Es como si el motorcito que los movía, de repente haya bajado de mil por hora a ponerse en ralentí, casi al borde de calarse. Por otro lado, vemos que hay quienes de repente reaccionan. Salen del desasosiego y toman la directa en busca de soluciones.

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