miércoles, julio 02, 2008

Pellizcos de vida

Hay momentos en la vida de una persona que jamás se olvidan. No hace falta que sean situaciones extremas, buenas o malas, que se graban en la memoria con un hierro candente. Son situaciones, pequeñas anécdotas que aparecen un día y por algún extraño motivo se quedan con nosotros haciéndonos compañía para el resto de nuestras vidas. Son como pellizcos que duelen pero te hacen sentir vivo y plenamente consciente de la realidad.

Ayer viví uno de esos momentos. Y sin necesidad de salir de casa.

Hace días que Adam, mi sobrino, me estaba pidiendo un corte de pelo. El pobre tenía una mata de pelos tremenda, como la que tenía yo sobre mi cabeza un par de días atrás. Mi hermana me había sugerido que llevase al niño al peluquero pero yo, pensando que en casa tenemos una máquina de afeitar, de esas regulables, rápidas y prácticas y precisamente como el horno no está para bollos pues le sugerí al niño pasarle la trilladora por el melón y dejárselo más o menos fresco, que precisamente esa es la principal intención de un corte de pelo veraniego. El niño no es tonto. No es la primera vez que se enfrenta a la maléfica maquina de arrancar pelos, porque la bicha pega unos cacho pellizcos que no los olvidas jamás, sino que me lo digan a mi… Es muy práctica sí, pero para pelos muy pijos, no para campos de trigo y alfalfa como los de mi sobrino o míos.
Adam se negó (natural yo también lo haría si lo único que recuerdas de los cortes de pelo de tu tío y su máquina de cortar pelo son estirones dolorosos algunas veces acompañados de lágrimas…) Yo traté de negociar con él. La primera cosa que le dije era que no había dinero para peluquero así que se quedaba con el bolo congestionado todas las vacaciones o pasaba por la casilla de salida y cobraba las 20 mil pesetas (en este caso la trilladora infernal) Me costó convencerlo y eso que en el fondo es muy inocente y bastante dócil. Le prometí no hacerle daño y no cortarle mucho. Para que prometería cosas que luego no podría cumplir…

Ya antes de ayer cuando me rapaba el bolo tuve algún que otro problema con el cortacésped. Parones extraños (dignos de una película terrorífica) que me dejaban siempre con la incertidumbre de si conseguiría algún día dejar mi cabeza despejada de clapas, escalones y zonas abisales… Pues bien, si ayer los parones eran casi anecdóticos en esta ocasión se convirtieron en una contante. Normalmente tardo unos cinco minutos en raparme el pelo al cero, el niño no quería ni en broma oír de la palabra al cero. No hacía más que hablarme de que iba a aparecer a esos pobres críos con cáncer y cosas por el estilo. Yo le dije que al cero no, que se lo dejaría al 2 como mínimo, de nuevo para que prometería cosas que luego no podría cumplir…

Le pase la rapadora por la parte superior de la cabeza y de repente se me queda trabada enganchando una buena mata de pelo. El niño grita. Yo me quedo de piedra. Hasta me ha dolido a mí que he notado el tirón en la mano. Adam no llora. De momento. Se levanta corriendo de la silla y se va a al espejo del cuarto de baño. Oigo un grito. En niño vuelve al salón mirándome con cara de mala leche. No me he dado cuenta y tiene un boquete en la cabeza del tamaño de medio puño, ¡al cero!

Yo no puedo aguantarme y aun así de taparme la boca con la mano comienzo a reír. Laura me acompaña. El niño no sabe si también reír, llorar o cagarse en mis muertos que en el fondo son los suyos… Opta finalmente por la primera opción. Trato de poner en marcha la rapadora pero ésta no quiere funcionar. Hace el esfuerzo pero no llega ni a mover un ápice sus cuchillas. Tras desmontarla rápidamente y limpiarle todos los pelos enganchados vuelve a ponerse en marcha... a trompicones. Clapas y mas clapas de pelo mal cortado aparecen sobre la cabeza de mi sobrino, si las miras bien incluso parecen extraños dibujos sobre campos de maíz, curvas, rectas, balconadas de pelo, figuras como tarántulas, avispas, guerreros con cerbatanas, vamos igualitas a las de Nazca … Mi sobrino se ríe por no llorar yo me peleo cada 20 segundos con la puta maquina y la niña no para de reírse y ofrecerse voluntaria para arreglar las cuchillas con tal de no hacer los deberes.

Pasan los minutos y yo veo la cabeza del niño peor. Es un mapa de la luna lleno de cráteres y protuberancias extrañas. Le propongo al niño que se ponga una gorra y nos vayamos urgentemente de la mano al peluquero del barrio. El niño se niega, dice que no quiere hacer el ridículo y que lo tomen como un palurdo. Le sugiero varias cosas: Que le cuente al peluquero que estaba jugando con la maquina y al final se ha aburrido ya ahora quería dejarse el pelo correctamente de la mano de un profesional. Que su tío es un manazas y que le ha engañado vilmente utilizándolo como si fuese un conejillo de indias para un diabólico y absurdo plan, o que su hermana jugando a las peluqueras le había hecho este estropicio (la mirada de odio que me ha profesado Laura era de antología) Adam decide que ninguna de las tres, sugiere una nueva, quedarse como está y no salir de casa hasta que las zonas donde falte pelo le haya crecido de nuevo. Yo trato de convencerle de intentarlo poco a poco. De esperar que la puta máquina decida ponerse en marcha e ir esquilándolo en los momentos que el citado artilugio decida cooperar. Adam accede pero a medida que pasa el tiempo se va arrepintiendo muy mucho de ello.

Dejamos el bicho reposar y de vez en cuando se pone en marcha. Corremos a la silla y trasquilamos un poco. A veces sin dolor, otras con dolor. Menos mal que hay más risas y choteo que lloros y reproches.

A todo eso no nos damos cuenta de que uno de los habitantes de la casa ha desaparecido. A eso de la 12:45 le digo a mi sobrina que baje a buscar el correo. La niña es la única de la casa que no tiene matas de pelo encima (descontando los gatos claro está). Así que baja. Al cabo de medio minuto suena el timbre de la puerta de forma desesperada. Le abro y veo a la niña acongojada. “Tito hay un gato en el rellano de abajo que se parece mucho al Glondris”. Me dice. Yo oigo a un gato maullar y sus maullidos me suenan familiares. Le digo a Adam que busque el gato por la casa mientras la niña baja a ver si realmente se trata de Glondris. El niño me confirma que el gato no está en casa, al cabo de un minuto más o menos sube la niña con el puñetero gato en el regazo. ¿Cómo coño ha llegado el gato al rellano si desde que se ha ido Miguel a trabajar nadie ha abierto la puerta? Es más, el gato estaba rondando por casa una hora después que Miguel se marchase. Comienzo a darle vueltas al asunto. Esa misma mañana y el día anterior el gato ya había mostrado interés por ver que había más allá de la baranda de la galería o de la ventana de la habitación. Miguel ya lo había encontrado asomado en la galería hacia el patio de luces (nueve pisos) tratando de hacer malabarismos con las cuerdas de tender la ropa. Adam lo había presenciado esa misma mañana. Corriendo me voy a la galería y descubro que una de las sábanas tendidas se encuentra extrañamente estirada hacia el hule de la vecina de abajo. Conclusión el puñetero gato ha bajado a lo “Errol Flynn” en “El Capitan Blood” por lo largo de la sabana, aterrizando en el hule de la vecina y acabado abandonado en el rellano de la escalera para que se buscase la vida, la vecina tiene perro incompatible con un gato. Lo que más me sorprende es que el bicho no se haya matado porque por muchas siete vidas que tenga el golpe desde nueve pisos no se lo quita nadie, por muchos tendederos que puedan amortiguar su caída.


Menudo día. Y sin salir de casa.

A eso comemos. Mi sobrino con la cabeza que da pena verla. Si lo miro me echo a reír y ya bastante vergüenza pasa el crio con su situación como para que su tío y hermana se choteen de él. Después de comer intento cortarle el pelo de nuevo. Un par de tirones un corte en uno de mis dedos con la tijera y un poco de lágrimas nos hacen desistir. “Hay que tener paciencia” le digo al niño. Él me mira y veo que sigue acordándose de toda mi (su) parentela. Acabo de cortarle el pelo a las 16:30 de la tarde. En total 5 putas horas para rasurar una cabeza de niño. Acabo agotado y me marcho a escribir un poco y después a leer.


13 comentarios:

Anónimo dijo...

JAJAJAJA ME tronchoooooooo, pero cómo se te ocurre meterte dónde no debes???? jajajajja pobre Adam, que cara tiene en la ultima foto, jajajaja, que lastima de criatura coño!!! 5 horas para eso?? pues menos mal que te ganas la vida escribiendo pq si te la tuvieses que ganar pelando a la gente ibas apañao!! jajajajajaja...
GRACIAS POR HACERME REIR TANTÍSIMOOOO.. me he quedado nueva, encima ha pasado un compañero al despacho y yo llorando a jarrillas de risaa... jajajaja... menos mal que no ha sido la hija del jefe pq haber cómo le explico el descojone que traigo con el cálculo de nóminas...

TESORETE.

Velvetina dijo...

Quien diga que no eres capaz de sacar chispas de optimismo en tu vida, ¡es que te conoce muy poco!!!.
El estropicio capilar hecho está, aunque la cara de Adán lo dice todo y seguro que no repetirá, por lo menos contigo como peluquero.
¡¡¡Encima debes dar gracias!!!, tú no sabes lo qué es un chicle pegado en una voluminosa melena ja, ja, ja...
Me temo que tienes un gatito un tanto suicida, o por lo menos demasiado independiente...
Sígamos disfrutando de las anécdotas que nos ofrecen las vacaciones estivales de nuestros niños.

Un beso muy fuerte

(P.D. Más vale haberlo intentado que haberos quedado con la duda de si esa máquina infernal sería capaz de realizar su labor. ¡Ay! los pequeños electródomesticos están revolucionados!!!)

KAMELUCHA--MELA dijo...

jjaajaj ...que bueno...
en fin va a que que de bueno no tiene naaa..jajjaj
lo de las maquinillas esass ya ves.. se trancan a la minimaa..
Huy la carita de Adan,,,pero no porlo en 0 y rasssss quedara de lo mas lindo segurito que sii....
Huy los gaticos a veces na mas habrs un pelin la puerta y zas...menos mal que el mio ya esta como la dueña,,,maxorrr..y de correr lo justito...este dicess. paque voy a salir..con lo comodo que estoy aca dentroo.......
Bueno Adan que segurito tas lindisimo cortadito asii como los mios al 0...los mios ya ni esoo jjjjjj...
un abrazooo..

meggan dijo...

ostras foscardo...
yo no me atrevo a pelar al mio..ni de casualidad,,
tengo un hermano barbero.y lo llevo alli
ademas ,mi hijo me haria correr kilometros con el cacharro en la mano jajajajaja

bueno menos mal que el pelo crece.

yo no me atrvo a pelar a nadie una vez mi hija .con el pelo por la cintura se le engancho un chicle.

por lo menos lo arregle ,cortandole unos centimetros porque estaba la cosa abajo....

y digo la cosa porque estuvo con su coletialla y cuando la solto .aquello parecia un nido pajaros.jejejeje

aishhhhhhh estos niños
mandale un besazo a adam
creo que es de la edad de el mio

4denoviembre dijo...

aysss pobre niño, menos mal que el pelo crece pronto, al menos a mi que ultimamente me paso la maquinilla cada dos semanas. Normalmente a este tipo de maquinillas hay que engrasarle las cuchillas de vez en cuando, para evitar la maquina se enganche en los pelos... aunque no se por que la proxima vez que haya que pelar a tu sobrino, ni aunque metas la maquinilla en 7 litros de aceite se va a dejar pelar.

soydemar dijo...

jajajaa pobrecillo, menudo estropicio que le has hecho...

Ya stoy de vuelta y os he echado mucho de menos, ya me pondreis al dia mañana.

Besiños.

flor de te dijo...

Perla no tenemos suerte con el tema depilaciones con tus sobrinos jajajajjaajjajjajajajajjaajajjaja

Astrágalo dijo...

Por diosssssss. como le has dejado tio!!, a mi nunca me arregles la barba eh!!
Que te paso mientras les pasabas la maquina?, te dio un ataque de ansiedad?, seguro que a partir de hoy te hara caso en lo que le pidas, solo tendras que enseñarle la maquinilla y se portara bien, no hara trastadas.
UN SALUDO

foscardo dijo...

Ajaja al final quedo bien . Prometo colgar foto para que lo podáis verificar.

pedrophablo dijo...

JaJaJaaaa, el pobre gato vio todo el pelo que tenía por salvar y se lanzó al vacío! Adam hubiera hecho lo mismo de tener siete vidas! Jajaja, esas máquinas las carga el diablo; hay que cambiarlas cada cierto tiempo.

Eva dijo...

Entre las cejas de Laura y los agujeros de Adam, tendríais que plantearos cosillas sobre estos cacharros eléctricos...
Dile a Adam que le compro las bermudas vaqueras en francia, talla 14, no?

Ava dijo...

Ja,ja,ja, yo también he pasado algunos momentos así rapando a mi hermano...

Existe un pequeño "truco" cuando te enfrentas a una melena de ese calibre, y es empezar con el número más alto, he ir disminuyendo hasta el que desees, no es infalibre, pero te puedes ahorrar algún desastrillo...

Genial, como dices, es de esos momentos que te hacen sentir la vida...

Ana María dijo...

Menos mal que ha quedado muy guapo ,al final de la "tortura".

No me extraña que el gato huyera, por si le tocaba luego a el.
jajajajajaja