lunes, julio 09, 2007

Por las buenas o por las malas.

Ayer a última hora hablé con mi hermana. Lo había intentado al mediodía sin resultado positivo. Le había pasado el teléfono a María para que ella hablase conmigo. María me comentó que mi hermana no había comido apenas y que se había tomado las pastillas desordenadamente. Estaba de capa caída. Ya por la noche pudo hablar mucho mejor conmigo. Aun le costaba creerse lo de su marido. Había dormido muy mal y no se encontraba con apenas ganas de comer. Su cabeza (perfectamente amueblada) trataba aun de justificarlo, me preguntó cómo era la chica y si no me había equivocado y era tal o cual hermana. Le dije que no. Que no me había equivocado. Entonces, me comentó que en una de las llamadas del padre a la niña cuando esta y su hermano se encontraban en mi casa éste pasado sádado él le reclamó por enésima vez la fotocopia de su carnet de residencia (para según parece tramitar el empadronamiento de los niños. ) Yo oí como ella le decía a él que el documento lo tenía la asistenta social del hospital y que no podía (ni quería) darselo. Pese a dudar de él no se fia de las inteniones del susodicho papel. Mi hermana me confesó que él la había amenazado pero que no me lo quiso decir para evitar problemas, sobre todo por lo bien que había ido la velada con los niños. Él le amenazó severamente con conseguir el preciado documento “O por las buenas o por las malas…” Mi hermana me comentó, antes de colgar, que hoy iba a llamar al EAIA para comentarle todo lo sucedido (me da que no va a servir de nada). Yo le comenté que si él ansiaba ese papel ella podría negociar con él la posibilidad de que, a cambio, dejase viajar a los niños con nosotros, sin la necesidad de que tenga que venir ella y enfrentarse a un viaje que, por su estado de salud, no podría llegar a concluir. A ella no le parecío mal la idea.

2 comentarios:

B-lego dijo...

En lugar de darle el papel a él, lo que puede hacer es simplemente acompañarle a hacer el trámite y entregárselo ella personalmente y de propia mano al funcionario de turno cuando éste se lo requiera.

Si lo del empadronamiento es una chufla como sospechamos, él hará lo imposible para convencer a Carol de que "no hace falta que se moleste sólo para esa tontería".

Y lo que ya sería perfecto, es que además vuestra abogada acompañase a tu hermana al hacer esta gestión, y que sea ella quien entregue el papel al funcionario, y se asegure de recuperarlo al terminar (para no correr el riesgo de que él se lo arrebatara en un momento de despiste, aprovechándose de la minusvalía física de tu hermana).

Es una idea...

roser_pen dijo...

Hola Richard, llevaba tiempo sin pasar por aquí y no estaba al corriente. Hoy he entrado para ponerme al día y estoy flipando con los últimos acontecimientos...
Me alegro un montón del acercamiento con tus sobrinos, pero lo de tu cuñado... es que no tiene nombre! Ojalá todo esto acabe bien algún día, y tu hermana pueda dejar de sentir algo que no sea asco por ese tipo.
Os envío un abrazo a los dos.