jueves, septiembre 25, 2008

El arte del insulto

No todo el mundo sabe ofender. Hay quien hace uso de los insultos de forma desganada como si se les escapase un pedo o un eructo. Creo que insultar es un arte y hay que saber conjugar las palabras para que su efecto en el lado contrario sea radical. Un buen insulto debería ser como en un duelo de espadachines uno de ellos le arrebata de golpe el florín o la espada. De esas situaciones llamadas “La espalda contra la pared”. Un buen insulto debería dejar sin respuesta a nuestro contrincante, de forma rápida y fulminante. Claro, también hay que saber contra quien nos batimos y cuál es su calidad (no cualidad). No hay nada peor que luchar contra un oponente ignorante, de esos que le lanzas un ataque y no se da cuenta que le han tapado la boca, la nariz y el orificio del culo por si acaso le da por respirar por ahí. De esos que convierten el duelo en algo eterno y de cartón piedra contraatacándote sin descanso con una sarta de palabrería surgida desde lo más profundo de una la cloaca. Porque, claro ya se dice que “No ofende el que quiere sino el que puede” (aunque hay quien como atacado por la dislexia lo interprete al revés). ¿Se puede llegar a insultar sin soltar una palabra malsonante? Pienso y estoy convencido que sí, el problema es que no todo el mundo está capacitado para ello, y me refiero a interpretar el mensaje, más aun cuando el ego, en esos instantes está más que tocado. ¿Se puede insultar con el silencio? Creo que también, pero claro quién insulta , dependiendo de su nivel, puede interpretar el mutismo de su contrincante como una victoria y por ende pensar que con sus (burdos) ataques está ganando la batalla, la guerra y encima, como Napoleón o Hitler, llegar a dominar el mundo.

Uno que ya está más que curtido surfeando por la red y sobre todo por los foros a veces se encuentra a seres “pre” prehistóricos que utilizan su escasa mollera (a veces pienso que Dios reparte cerebros a quien no los merece o pueda hacer buen uso de ellos) para tocar los cojones al personal soltando toda clase de paridas en foros de debate o chats o cualquier otro lugar virtual donde sea necesario un texto escrito. Es lo que tiene Internet que es cien por cien libre al acceso tanto para cabezas pensantes como para recipientes para bellotas. A veces me pregunto si tantas cosas buenas se han inventado en la red de redes porque nadie ha inventado nada efectivo para erradicar esa estúpida plaga. Porque si por lo menos fueran graciosos… Pero no, son tan lerdos que encima insultan sin gracia y con faltas de ortografía lo que no sólo es molesto sino que incluso te hace cuestionar como han logrado comprender lo que es un teclado y como pulsar las letras para construir una palabra (o algo que más o menos se le parezca). Muchas veces me dan ganas de llorar al ver tanta neurona desperdiciada en un cuerpo con tanta salud (porque mala hierba nunca muere ni por mucha huelga de hambre que hagan) como para disfrutar de unos momentos sentado frente a su ordenador. A veces no os imagináis como me acuerdo de la cantidad de gente valiosa que hay conectado a una maquina o a una medicación para ayudarles a que se mantengan con vida. Sí, qué mal repartido está el mundo… sobre todo y aun más cuando también aparecen otro tipo de paladines del insulto (llámese terroristas) por televisión…

Como soy muy curioso, sino no me habría dedicado al periodismo, me pregunto muchas veces que sensación deben sentir estos seres cuando escriben sus funestos mensajes. Supongo que debe ser como una especie de orgasmo o sentirse con la libertad de gritar ¡Fuego! en un cine sin que pueda morir nadie pisoteado por el pánico o te encarcelen por ello. Ya sé que para que ese tipo de energúmenos se desahogasen se inventaron los estadios de fútbol, verdaderas catedrales de los insultos más vulgares, chabacanos y despreciables de la faz de este planeta (y de algún que otro seguro que también) pero que queréis que os diga me da la sensación que Internet les está ganando terreno, además con clara ventaja del anonimato.

Volviendo al tema principal. Y a modo de resumen. Insultar es un arte, es como la poesía, la pintura o la escultura, pero ojo, no todo el mundo está preparado para ello. Insultar requiere un esfuerzo neuronal poderoso, mucha practica, un don innato y rodearse de los mejores contrincantes.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que se lo digan a Gerard DePardieu en Cyrano de Bergerac, si se puede insultar con clase, con rapidez y sin soltar estupideces por la boca.
Pero para insultar así se requiere de cierta cultura o al menos cierta inquietud. La inteligencia puede dar la rapidez, pero solo eso. Desgraciadamente, con todas las utilidades que tiene internet y los foros/blogs, muchos los emplean para escupir la mierda que no pueden, o para relajarse porque a diario no pueden soltar toda la ira que llevan dentro por la vida tan miserable que tienen. Creemé tengo una compañera así y ni me molesto en discutir, me da demasiada pena con lo que tiene la pobre.
Besos
Byrnes

Riesgho dijo...

Cuando topo con un personaje de estos que se dedican a soltar improperios e insultar a diestro y siniestro siempre me hago dos preguntas:
1ª ¿Si no le gusta esto para que entra?
2ª ¿Tendrá su vida tan vacia que el tiempo libre lo gasta en ver cosas que no le gustan y encima despotricar sobre ellas?

La primera siempre me asombra, la sengunda me da envidia, como estos personajes que tienen tanto tiempo libre lo desaprovechan en jorobar al projimo y a mí que me gustaría hacer tantisimas cosas me faltan horas...

Saludinos.

Esther Hhhh dijo...

Hola Richard:

Tienes toda la razón. Insultar es un arte, y no todo el mundo lo tiene. Incluso en la forma de pronunciar un insulto hay arte. Hace tiempo tenía que aprender una obra de teatro de Alejandro Jornet, no sé si lo conoces, es un escritor de teatro y profesor de la escuela de Arte Dramático de Valencia. La cosa es que en él había unos cuantos tacos repartidos en diferentes momentos de la obra. Eran de los más corrientes en nuestro lenguaje, del tipo "cabrón" y similares. (Y tenían todo el sentido del mundo donde se decían). La cosa es que ensayando, el director empezó a insistir en la necesidad de saber pronunciar bien, con arte, los insultos. Por aquel entonces yo andaba preparándome las pruebas de acceso a la escuela de Arte Dramático (no me cogieron, pero por poco) y mi monólo elegido, de entre los obligados, es el de "Fuenteovejuna" de Laurencia, después de haber sido raptada y violada por el Comendador. En este texto hay un momento que ella insulta a los hombres del pueblo, encarándose a su padre, exactamente dice:
"y que os han de tirar piedras
hilanderas, maricones,
amujerados, cobardes,
y que mañana os adornen
nuestras tocas y basquiñas,
solimanes y colores!"
Hay más momentos en los que los insulta, pero éste es el más fuerte de todos. Bueno, al grano que me lío. La cosa es que nos insistió mucho e director en la forma de pronunciar cada insulto, en el arte. Y nos destacó a cierto actor español, Carlos Larrañaga. Por aquel entonces hacía poco que se había dejado de emitir la serie "Farmacia de Guardia". En el papel de exmarido de la farmacéutica, Carlos solía proferir amenudo insultos, como parte de su lenguaje. Bien, pues nuestro director nos hizo recordarle pues, según él, es uno de los que mejor decían eso de "Cabrón". Y es cierto, tenía arte para pronunciar la palabra en cuestión. Pero no es el único. Fernando Fernán Gómez o Paco Rabal (que en paz descansen) eran artistas de la pronunciación del insulto. En mujeres, Carmen Maura, Antonia San Juan o Loles Leon, a mi entender, también han proferido insultos con arte..

En fin, que sí, que estoy contigo, que insultar es un arte y como tal, debería ser más respetado. Por cierto, y de paso, a ver si quienes insultan cogen un diccionario, porque en la red, y fuera de ella, se lleva mucho eso de inventar palabras o usarlas de manera equívoca. Dudoso fue durante un tiempo para mí el famoso término de "insincera" que usó en su momento Pocholo. Siempre me pregunté por qué no uso un rotundo "mentirosa" o "embustera" o tantos otros términos mucho más correctos... En fin, que hay que aprender a insultar, ya que uno se pone ¿no?

Besitosssssssss

KAMELUCHA--MELA dijo...

A veces cuando cuentas cosas de esas y que pasan en la red,,
yooo que llevo lo de gallina,,muy muy pegauu,,,me pego un suston jajaj
pero es lo que dices,,
no insulta quien quiere,,
sino quien puede,,,
y lo que dice Esther hh,tambien,,hay gente,que dice tacos pero no por insultar,,si no por costumbre,,,
un abrazoo,,,,
ehh,,guardame la pizza okey,,?? la de cuatro quesos mañanaa
me he reido porque acabo de ver el azcensor,,que risa,, besitoss,,

Anónimo dijo...

Fuenteovejuna todos a una,ese libro lo lei estando en el cole,que por cierto,todavia lo tengo,le dare un repaso un dia de estos.
Para lo que hay que tener estilo y gracia, cuando te encuentras a un insultón de estos, es para hacerles una pedorreta bien sonora,jajaja, les da una rabiaaa,que se dan media vuelta y te dejan tranquila,jajaja,eso me paso hace poco en el curro, una compi, venga a insultarme,sin motivo ninguno, y claro yo impotente por estar en mi puesto de trabajo,pues callada todo el rato, y ella venga y dale que te pego, y ya me puso tan de los nervios, que la dije: sabes que te digo? pdrrrr,jajaja se fue como los cohetes,jajaja y me dejó tranquila
besitos
ion-laos