lunes, septiembre 22, 2008

Otoño para siempre

Llega el otoño y lo ha hecho con todos los honores, pintando el cielo de gris y amenazando tormenta. Uno en esta vida se va acostumbrando a todo, sobre todo cuando ya van pesando más los años y las estupideces de la juventud se transmutan en recuerdos y en otro tipo de sensaciones mucho más serenas. Hace un tiempo, mucho pero no recuerdo bien cuanto no me gustaba esta época del año. Ahora ya sí. Incluso la prefiero al verano…

Permitidme una reflexión, que quizás os sirva para daros cuenta, sobre todo aquellos que piensan como yo, de que no estáis solos y que hay muchos más como nosotros que han aprendido a amar esta estación del año.

En otoño abandonamos el calor natural pero lo buscamos, bien a solas o acompañados, tras las mantas y los edredones; las hojas caen, el suelo de los senderos del bosque se va volviendo ocre y se respira a tierra mojada. Sí, el otoño invita a pasear por el bosque a buscar setas a manchar nuestros zapatos de fango a disfrutar de las brumas y la niebla que como un fantasma nos sigue a nuestros pasos.

Antaño el otoño atraía a nuestros bolsillos (o a los cucuruchos de papel) las castañas y los boniatos, los dulces con almendras y piñones de Todos los Santos. Era tiempo de acordarse de los muertos, de visitar a los camposantos, tanto si se amaban o se detestaban a los que allí se encontraban reposando. Dichas costumbres aun permanecen en los pueblos, en algunos más arraigadas que en otros, pero lamentablemente cada vez son menos las que las practican y caen lentamente y como hojas muertas tanto en las pequeñas como en las grandes ciudades.

Como he comentado el otoño atrae al recogimiento y también debería de servirnos para reflexionar que un día, tal vez, nos llegue a nosotros madurar, amarillear y convertirnos en hojas caducas y desprendernos de las ramas que nos agarran a ese gran árbol que representa la vida para dejar paso a que otras hojas nuevas crezcan con fuerza poblando con verdor su frondosa cabellera. Hemos de ser conscientes de ello, nada es perecedero y que otros como nosotros ya lo hicieron antes.

5 comentarios:

Saharawy dijo...

Me gusta el otoño; el olor de las castañas asadas, de las primeras lluvias "de verdad" con esa tierra mojada y el mar agitándose. Abrigarse tras yn jersey gordito y suave, una manta, un abrazo... pero sin congelarse de frío tras mil capas como ocurre en invierno. Que haya sol y días de domingo en los que pasear es una de las cosas más agradables que hay.

En fin, que me uno a tí por el amor al otoño (también a la primavera). Las temperaturas extremas no son lo mio y ya no vivimos y amamos las estaciones conforme dictan más o menos vacaciones. (Aunque vosotros tengáis esa faceta de nuevo en casa con los sobris!).

Aurora dijo...

Es mi estación preferida. Y con diferencia!

KAMELUCHA--MELA dijo...

El otoño ,,tienes toda la razon,,,debe ser que el verano,no soporto mucho el caloron,,,
pero esos colores ocres, me parecen maravillosos,,,
cada estacion ,,tiene su angel ,,pero el otoño con sus colores y caida de oja y empezando ese fresquito tan divino ,,,me gusta igual que la primavera con sus colores,,,
besitoss,,,

Anónimo dijo...

hola richard, apenas te leo por el bolo, que por cierto hoy no hay manera de entrar y ademas esta lleno de turistas...

espero que tu hermana este mas recuperada y que la vuelta al cole de tus sobris haya sido estupenda. da un besote a adam que me tiene encantada.

a mi el verano me gusta muchisimo el calor yo lo aguanto genial y disfruto muchisimo de la piscina y tantas horas de luz me encantan.. pero el otoño... ay madre mi debilidad, en mi ciudad es especialmente precioso pues tenemos unos jardines y un campo estupendo, la foto que has puesto me recuerda mucho a ellos, el pasear por ahi escuchando el crujir de las hojas a tu paso, el olor a humedad, puede llegar a ser muy romantico a la par que melancolico.

saludos ALBAHACA

Anónimo dijo...

Adoro el otoño, estoy como pez en el agua. A lo mejor influye que cumplo años en octubre y es "mi estación", ejejej. Eso sí, la hemos empezado con el pie izquierdo este año, que ayer no pude ir a trabajar por las inundaciones de la A-3. Y no, no tengo morro, que tuve que trabajar desde casa, jejeje.
Saludos
Byrnes