jueves, marzo 22, 2007

Diario de una semana infernal.

Prometí hablar el miércoles y el miércoles ha pasado. En primer lugar pido disculpas a todos los que esperaban que narrase algunos acontecimientos. Han sucedido muchas cosas. Yo estoy agotado, en todos los sentidos. No es para menos... pero lucho y tengo fuerza suficiente como para luchar hasta más allá de la muerte si es necesario porque, entre otras cosas, me jode la injusticia y lo que le está sucediendo a mi hermana y a mis sobrinos es injusto de un tamaño inconmensurable, titánico, infinito... Como todo el mundo ya habréis sospechado, por el post anterior y por algunos mails y llamadas efectuadas a algunos de vosotros HEMOS DENUNCIADO AL CAPULLO Y AL RESTO DE SU FAMILIA. Me he prometido narrarlo todo, sin olvidarme de nada. Puedo incluso incluir testimonios personales. Esta tarde por ejemplo he entrevistado a mi hermana, por mi profesión realizar una entrevista es un ejercicio monótono, a veces interesante a veces no tanto efectuado cientos de veces pero os puedo asegurar que la de hoy ha sido la peor de todas las entrevista de mi vida y no porque haya sido mal planeada o torpe o aburrida. Sino por todo lo contrario. Pero ese momento ya llegará, no quiero anticipar acontecimientos. A lo largo de los días y de varios post iré contando los hechos que nos han llevado hasta la esperada denuncia y también a sus consecuencias. Perdonadme de no ponerlo todo a la vez. Vuelvo a decir que estoy muy cansado y en alguna ocasión me siento como si fuese la versión europea de Jack Bauer. Para mí 24 horas me saben a muy poco y pasan muchísimas cosas. El tiempo vuela y tengo que ir contrareloj porque el enemigo también corre y aquí es de verdad. He aquí el principio de todos los hechos…

Lunes de terribles descubrimientos.

El lunes me acerqué al hospital, después de que el capullo y sus hermanas le hicieran una visita de muy poca cortesía a mi hermana. Me había citado también con la asistente social del hospital (en cuanto pueda os cuento una anécdota muy curiosa sobre ella de esas que si te las cuentan nunca te la creerías y que tiene que ver conmigo y un hecho que sucedió hace ya tres años)Cuando llegué me encontré con la acompañante del señor de la cama 2 de la habitación 633 (mi hermana está en la 635) He de decir que esta señora le ha cogido mucho cariño a mi hermana, habla con ella, la anima la arregla y le hace bocadillos de pan de molde con jamón de pavo o atún. Nada más verme me dice ”No veas lo que pasó ayer por la noche, menudo escándalo montaron tu cuñado y sus hermanas. Como gritaban a tu hermana. Incluso una enfermera les llamó la atención” a lo que añade “A parte de eso tu cuñado entró en mi habitación y nos amenazó a mi padre (el enfermo), a mi hija y a mi cuñado.” Yo le pregunté cuál era el motivo. “Porque se había enterado que le había hecho un bocadillo a tu hermana. Mientas sus hermanas acosaban a tu hermana él entró aquí y nos dijo que no diéramos más de comer a su mujer que sólo él podía darle de comer a ella. Encima va y me dice que su mujer ya había estado en otros hospitales y que no se pensase que tenía que tenerle pena ay que ella venía de otro nivel social mucho más superior al de él y al de ella (la señora) misma. “ El cuñado de la mujer trató de enfrentarse a mi cuñado y la sobrina (hija de la mujer) se lo impidió, estaban acojonados. Por cierto, antes de eso la señora había ido hacia la habitación de mi hermana porque los gritos y los insultos hacían retumbar las paredes. Se asomó y vio a la Sargento de Hierro literalmente encima de mi hermana gritándole mientras manoteaba “TU QUE TE HAS CREIIIIDDDOOOO PERO QUEEE TE PIENSSASS TUUUUU” entonces es cuando salió mu cuñado y la acorraló en la habitación de su padre. Estuvieron una hora y media torturando a mi hermana. Cuando se marcharon la señora del 633 salió corriendo y entró en la habitación de mi hermana. Allí estaba ella, llorando y aterrorizada. La mujer le levantó la cara y vio como a la altura del pómulo izquierdo había una marca roja intensa. Le pregunto si le habían pegado. Mi hermana le dijo que no de forma muy nerviosa. Pero ella no le creyó. Entonces fui a ver a mi hermana a la habitación. Le pregunté cómo estaba y ella me dijo que tenía mucho miedo. Su mirada era exactamente igual a cuando ella trataba de ocultar los maltratos. Volvimos a preguntarle si ayer la habían agredido. Ella lo negó. Pero su ojos mentían. Baje con mi hermana a y la asistenta social al despacho. Las enfermeras de la noche había cursado una queja por los ruidos de la habitación de mi hermana. Lo curioso es que en su momento solo les llamarón la atención y no los echaron. La asistenta me dijo que mi cuñado le había pedido al enfermero de noche que no dejase salir a su mujer nunca más del hospital a no ser que fuese acompañada de él o su familia (¡¡¡toma castaña!!!) y sobre todo que no permitiese la entrada de su cuñado (óseas yo mismo) El enfermero le contestó que la única persona que podía impedirlo era mi propia hermana y no él. El capullo soltó un improperio y lo dejó en paz.

Primer paso: Bye bye Money Mr Capullo !

En el despacho de la asistenta social se habló y se movieron muchas cosas, quizás los primeros pasos para meterle caña a la pandilla basura. En primer lugar anulamos la cuenta del banco de mi hermana (recordad que él tiene la libreta de ahorros y la tarjeta de debito con su número para sacar dinero del cajero automático. Bueno se hablo con el banco y se anuló todo. Mi hermana, a través de la asistente social redactó un papel para que yo fuese y le abriese una nueva cuanta a mi hermana. La libreta se la entregaría a la asistenta social que se la andaba pidiendo a mi cuñado desde hacia la tira de tiempo (y el tío venga a darle largas). Entre otras cosas para que mi hermana se quedase en el hospital de forma indefinida pagando ella una cuota de su pensión. Comenté lo de la supuesta agresión a la asistenta. Ella le preguntó a mi hermana y ella lo negó de forma muy poco convincente. Entonces la asistenta social me sugirió denunciar el caso a las autoridades. Yo le dije que para eso estaba yo allí que ya tardaba en telefonear. La asistenta llamó a la comisaría. Le preguntaron los motivos y le comunicó que la denuncia era por maltratos y que la víctima era una enferma que en ese momento no podía desplazarse. Automáticamente le comunicaron desde comisaría que le enviarían una patrulla. La asistenta le dio su número de teléfono y el de mi móvil. Subimos mi hermana y yo arriba mientras la asistenta redactaba el poder en nombre de mi hermana para que yo fuese al banco a cambiar la cuenta.

Segundo paso: Llega la ley

En planta nos encontramos con la hija de la señora que comparte habitación con mi hermana, una señora muy atenta que ayuda todo lo posible a mi hermana. La señora del 366 y yo le comentamos lo sucedido ya que ella no había podido venir a ver a su madre el domingo por la tarde. También le comentamos lo del supuesto maltrato. La señora agarra del brazo a mi hermana y se va junto con la otra mujer a la habitación. En ese momento empieza a sonarme el teléfono. Me llaman desde la comisaría, concretamente del departamento de atención a la víctima. Me preguntan todo lo referente a mi hermana, su estado anímico, cuando comenzaron los maltratos, cuanto hijos tiene, etc etc… Después de colgar vuelve a sonar el teléfono, ¡¡¡joder!!! me llama el EAIA, concretamente la persona que se encarga de llevar el tema de mis sobrinos, me pide mil disculpas, y se interesa por todo el caso de mi hermana y de los niños, le cuento todo. Ella me cita en el mismo hospital el día 3 de abril (en plena Semana Santa) Al parecer iba detrás de mi cuñado hace tiempo y este no hacía más que darle largas. Alguien está moviendo algo porque no lo entiendo tanta coincidencia… En eso se abre la puerta de la habitación de mi hermana y aparecen las dos señoras. Me dicen “Richard, tu hermana ha confesado, ha habido maltrato por parte de la familia de tu cuñado. No quería decirlo y le hemos convencido para que si hay algo de maltrato lo saque a la luz por su bien y por el de su hijos…” Entro en la habitación. Mi hermana está de espaldas, sentada sobre la cama. Me acerco a ella y le pregunto: “Carol ¿es cierto que han maltratado?” ella me responde que si y rompe a llorar. Yo le pregunto de nuevo “ ¿Ha sido tu marido?” ella me responde que no, moviendo la cabeza. Le pregunto si es una de sus cuñadas y me dice que sí, cuando le pregunto si ha sido la Sargento de Hierro ella me afirma con la cabeza. Al parecer le pellizcó y retorció la mejilla con violencia, a modo de advertencia mientras le amenazaba. No se puede describir lo que uno siente en esos momentos. La rabia es tan grande que uno sería capaz de reventar la pared a cabezazos. Agredir a una persona es algo vomitivo, hacerlo a una persona aquejada de Parkinson, sentada en una silla sin apenas poderse mover es vomitivo. Hacérselo por el simple hecho de haber ido a ver sus hijos ya no tiene nombre. Ni el demonio más pendenciero y sanguinario del infierno sería capaz de tal repugnante hazaña. Uno en esos momento siente el impulso de dejar la ética de lado y tratar de tomarse la justicia de su mano. Pero no. No me han educado así, esa no es mi forma de ser. Igual debería pero no, no puedo. No soy como ellos. En eso llega la asistente social. Le comunicamos la noticia. La mujer se quiebra. El asco también hace mella en su rostro. Llegan los Mossos d´Escuadra (policía autonómica perteneciente a Catalunya) una chica (idéntica a Chenoa pero en rubio) y un chico. Mi hermana se emociona y rompe a llorar. Yo les explico todo el caso, con todo lujo de detalles. Ellos escuchan y fruncen el ceño con dolor y tristeza. Sobre todo después de ver el estado tan penoso en el que se encuentra mi hermana. Tratan de hablar con ella, pero en esos momentos se hace imposible. La lengua y las cuerdas vocales no le responden… Me toman varios datos, información relevante, como el nombre y teléfono de mi cuñado y de las chacales de sus hermanas y se van un momento afuera. Al cabo de un rato regresan. Han visto a mi hermana tan mal que han decidido que sea yo quien, en nombre de ella curse la denuncia. Yo accedo encantado. Nos vamos. Me agacho. Mi hermana está sentada en una butaca, con su aspecto frágil, su rostro pálido con algún vestigio de cicatriz debido a lo que todos ya sabemos, y el que el pasado es imborrable. Me despido de mi hermana con un abrazo y un beso. Le digo que no se preocupe que ya ha pasado todo y que esté tranquila que a partir de ahora todo va a ir bien. Ella llora y se retuerce incontrolablemente debido a su enfermedad. Se acerca la doble de Chenoa y la trata de tranquilizar. La cara de la agente es todo un poema. La de su compañero le va a la zaga. Marchamos por el pasillo. Ellos delante mío. En eso veo como la agente le dice a él. “Que historia más triste, que pena , que asco… “ El simplemente le dice un “Si” acompañado con una caída de ojos. Acompaño a los agentes en el coche. Hay momentos en el que la emoción me invade y tengo unas inmensas de llorar. No sé si de alegría porque por fin se había dado el paso que debía hacerse o bien por pena ante todo lo que había sucedido, y no solo a lo de anoche. Qué más daba en ese momento, era simplemente una emoción intensa, ahora quedaba mucho que hacer. Me senté en frente al volante de mi coche. Antes de arrancar el motor miré al retrovisor. No sé, en esos momentos pensaba que igual vería a mis padres sentados atrás, dándome ánimos. Pero eso solo pasa en la películas y en la series como “A dos Metros Bajo Tierra”. Esperé al coche patrulla en una esquina y en cuanto vino le acompañé hasta la comisaría. Es curioso lo que sucede en momentos de situación extrema. Pese a los nervios y la tensión no podía conducir sin oír música, la necesitaba. Busqué en el reproductor de mp3 una música que en eso momento me hiciera sentir bien, me reconfortase, me diese fuerzas… No me lo pensé dos veces… escuché la banda sonora de Star Wars Episodio 4 una película que a los diez años, justo cuando se estrenaba en todo el mundo me cambió la vida, o mejor dicho la forma de ver el cine. ¿Podría ser aquello interpretado como una señal desde el más allá?

Tercer paso: Revelaciones

Llegué a la comisaría a eso de las 16:30. Me atendieron al momento. Una agente muy simpática vestida de paisana. Era del departamento de atención a la víctima. Entramos en su despacho. Me tomó declaración. La chica se interesó mucho por el tema comentándome cosas de mi testimonio y opinando sobre el tema. Me insistió en varias ocasiones si quería comer algo, yo le dije que no pero no le rechacé un caramelo de su bote de cristal de caramelos sobre su mesa. No cuento lo que dije en la declaración porque ya sabéis todo y bastante hay para contar como para repetirse hasta la saciedad. Al final rellenamos cuatro folios. El tiempo atmosférico parecía acompañarnos en varios pasajes de la historia. Tras la ventana vimos el centelleo de varios relámpagos y varios mini aguaceros golpearon los cristales impregnándolos de gotitas. Algunas parecían como lagrimas deslizándose por el cristal. En la denuncia solicitamos varias cosas ya que también en el mismo pack incluimos mi denuncia por amenazas de muerte. Había una orden de alejamiento hacia Miguel y mi para mi cuñado y su familia. Una orden de protección hacia mi hermana para los Munster al completo. Solicité un abogado de oficio, y también protección a los niños ya que en varias ocasiones me preguntaron si temía por sus vidas y yo les contesté que sí. Salí de la comisaría a eso de las 19:30. Me dijeron que el juicio seria el miércoles y que al capullo lo llamarían el martes, que esta noche por lo menos durmiésemos tranquilos (pero quién podía…) Fui a buscar a Miguel a la facultad (el pobre estaba tratando de ponerse en contacto conmigo desde hacia tiempo y no había forma, es más aquello día le salió una clase nefasta, supongo que sus alumnos se lo perdonarían) y fuimos a casa. Llamé a 48756748647 personas por teléfono. Anoté el post llamado Hoy que podéis leer abajo. Envié unos cuantos E Mails y nos fuimos a dormir.

(continuará…)

lunes, marzo 19, 2007

Hoy.

Hoy ha sido un día crucial en mi vida.
Hoy ha sido quizas el mejor y más dificil de los días de toda mi vida.
Ha sido duro y muy difícil pero muy fructifero.
Lo siento pero de momento no puedo contar nada. Por lo menos en un par o tres de días.
Mañana va a ser muy duro para unos, dificil para otros y dramático para los demás. Pero por lo menos el paso que se ha dado habrá merecido mucho la pena.
El miercoles prometo contarlo todo, con todo lujo de detalles.
Sed pacientes...
Ah, y muchísimas gracias por todo el apoyo.
A partir de ahora vamos a necesitarlo.
Algo grandioso va a suceder.

Camorra.

Ayer por la noche se presentaron en el hospital el capullo, la Sargento de hierro y la experta en olvidarse a los niños en los portales por culpa de la botella. Acosaron a mi hermana hasta el agotamiento. A gritos (incluso tuvieron que venir una enfermera a callarlos). Entre otras lindezas (insultos y amenazas a parte) dijeron que yo les había puesto a los niños una foto de ella y el capullo rota en la cartera del cole, que yo les estaba acosando por teléfono cada día, que la sargento me iba a pedir los setecientos euros de los recibos del colegio que supuestamente les he robado, que mi cuñado había hablado con el médico para prohibir a mi hermana para que saliera conmigo a la calle, que la sargento de hierro iba a hablar con Miguel un día para decirle algo mío muy grave y así cortase conmigo… Y lo más delirante: Mi cuñado había pinchado el teléfono de mi hermana para enterarse de todo lo que decíamos. JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA y JA. Llega la primavera y con ella la estupidez suprema.
Yo le he dicho a mi hermana que esto ya se tenía que acabar, pero no de la forma que ellos desean, vamos con un servidor en plan Rambo liándose a hostias con toda su familia. Porque veréis, ellos como barriobajeros que son, están acostumbrados a solventarlo todo a bofetada limpia que ríete tu las que organizaban Bud Spencer y Terence Hill en sus películas. Para muestra el día de la boda de mi hermana con el capullo, en pleno banquete se acercan a mi madre dos de las hijas de mis primas le dicen “Tía, hay dos invitadas pegándose y tirándose de los pelos en el cuarto de baño”. Mi madre que se acerca al lugar y pilla a dos de las hermanas de mi cuñado (que son siete) a hostia perdida revolcándose en el suelo, pataleando y arrancándose mechones de pelos del tamaño de diez pelucones de la muñeca Barbie. Mi madre avergonzada avisa a su recién suegra y esta pasa del tema como de la mierda por lo que mi progenitora piensa que debe ser algún tipo de ritual nupcial familiar, pero claro en una boda eso queda como muy feo. Al final mi cuñado ha de ir a poner paz y regresa con las dos locas con el pelo revuelto y el Rimmel chorreteando por toda la cara. Pues no, yo ni tengo ganas de liarme a hostias (de momento aunque reconozco que ganas y cantidades industriales tengo para repartir) ni voy a rebajarme a su nivel, inferior al de la mierda. Le he dicho a mi hermana que denuncie. Que hable con la asistenta social del hospital para que ponga un poco de orden y trate por lo menos de evitar que esta panda de energúmenos vaya a la habitación a acosarla. Por cierto, mi cuñado le había dicho a mi hermana que le iba a llevar su cartilla de la pensión (la cobra este día 24), curiosamente la cartilla no ha aparecido. Parece ser que está mejor en su cartera, esperándole para llenarle los bolsillos…


viernes, marzo 16, 2007

Necesitamos ayuda... sentenció el poéta. (Estrofa #2)

Acabo de hablar con mi hermana una vez más. Me ha dicho que el capullo le ha llamado otra vez con amenazas. Le ha dicho que me va a matar y que detrás de mi irá ella, Miguel y también mi prima. No se lo ha dicho una vez, sino varias. Le ha dicho que Miguel y yo somos unos cerdos porque abandonamos a los niños y los echamos a la calle. Parece ser que aun no recuerda que fue él quien decidió llevárselos. Parece que le ha tomado el gusto a ser la víctima. Ha culpado a mi hermana de todos sus males. Le ha dicho que la va abandonar y que no va a ver a los niños más. También le ha dicho “¿Seguro que ya le has enseñado donde vivimos al cabrón de tu hermano? ” a lo que ha añadido “No tenías que haber ido a ver a los niños, no puedes, te lo prohíbo…” Mi hermana está por fin abriendo los ojos. Y cada día está más convencida de denunciarlo. Esta también enfadada con la niña, por el desplante que me hizo en el colegio. También me ha contado que cuñadísimo (el tipejo que me amenazó de muerte) y la esquizofrénica están de pleitos con un ex de ella que les dejó una pasta y ahora que han cobrado se la reclama y se niegan a devolvérsela. Luego me llaman a mi ladrón, hay que joderse… en el hospital están avisados de las intenciones de mi cuñado. La enfermera ha hablado con el doctor y se han puesto en contacto de nuevo con la asistenta social.

Yo trato de calmar a mi hermana. La veo muy afectada, y eso está repercutiendo en su enfermedad. Me ha dicho que no me quiere ver muerto, ni a mí ni a nadie de los suyos. Me ha dicho que su marido es un cabronazo, yo le he dicho que saque fuerzas y que le plante cara, porque en definitiva es un cobarde y con su actitud chulesca lo que hace es intimidad y que aquí, insisto por enesima vez, hay que plantarle cara, sobre todo por el ámbito legal.

Y yo pienso…

No es justo que una persona, con una enfermedad degenerativa como la suya esté sufriendo este calvario. Debería estar tranquila, rodeada de amor, de tranquilidad y sin sobresaltos. Ya sufre bastante con ver como su cuerpo no responde. Necesita ayuda, yo también pero lo aparento menos.

Es una situación desesperante…

Miedo, mentiras y más noticias.

Esta mañana he hablado con mi hermana. Esta aun acojonada pero algo más tranquila. Me ha comentado que tiene el teléfono móvil cargadito con llamadas y mensajes del capullo. Le he dicho que hable con la asistenta social y que le enseñe los mensajes y le comente el tema de las amenazas. Sobre este tema me ha dicho que él le dijo que no volvería a verlo más ( a ver si eso es cierto y desaparece de una puta vez) y tampoco vería jamás a los niños (eso es lo peor). Le ha dicho que se va a presentar en el hospital y le va a llevar la cartilla de su pensión (que cosa curiosa maneja él como le sale de los cojones desde hace tiempo) aunque eso no me lo creo porque necesita el dinero de mi herman más que la un vampiro la sangre. También le ha preguntado qué coño había ido a hacer ella con su puto hermano en el colegio. Como si él tubiese toda la potestad y fuese un delito ir de paseo a ver a los niños. El lunes mi hermana tiene cita con la asistenta social del hospital. Me pasare a ver que sucede.
Pero eso no es todo.
Esta mañana he llamado a las asistentas sociales del distrito. He hablado con una de ellas y le he contado la historia de ayer y la mujer ha flipado y se ha indignado. Entre otras cosas he descubierto que ellas no sabían nada que mi cuñado se había mudado y vivía solo con los niños. Tampoco sabía que los niños iban solos al colegio (después de que su padre los dejase en casa a las 6:00AM de la mañana etc etc… También se ha quedado de piedra con el tema de la higiene y sobre todo con la nueva la idea del capullo de quitar a los niños de comer en el colegio y comprarles un microondas para que se hiciesen la comida (imaginaos ellos dos solitos a base de dietas de lata de fabada y chorizo a la riojana) ¿Y por qué las asistentas no tenían idea? Primero porque el caso ya estaba en manos de EAIA y ellas ya no tenían contacto con el caso. Segundo (y aun así) ellas todavía le habían brindado la posibilidad que, en cuanto se emancipase, mover todos los cables necesarios para asignarle una persona que pudiese atender a los niños. Lo curioso de todo es que el capullo, en su tiempo, le había dicho a mi hermana que ya había avisado a la asistenta social del cambio de domicilio y que ya le había pedido la ayuda de una trabajadora social pero que estas le habían dicho que no había disponibles en ese momento y patatín que patatán bla, bla, bla y mil veces bla… La asistenta social me ha asegurado por enésima vez que él ni nadie de la familia Munster se había presentado allí para solicitar o informar nada y automáticamente me ha pasado el teléfono del EAIA y de la persona que lo lleva para que me ponga en contacto lo antes posible y en calidad de urgencia. Me ha dicho que ella también va a hacer lo mismo y que si, juntábamos las suficientes fuerzas (contando con la ayuda de la directora del colegio y la asistenta social del hospital) las cosas podrían ir mucho más rápido de lo normal. He llamado al EAIA y la persona con la que tenía que hablar no se encontraba presente. Así pues he de ponerme en contacto con ellos el lunes.

jueves, marzo 15, 2007

Amenazas.

No sé si ya he escrito anteriormente un post con este título. Ya se que, con el numero de infortunios causados por la familia del capullo de mi cuñado, he perdido la cuenta de los titulos que he escrito sobre amenazas y otras hierbas. Bueno, a lo que iba. Esta tarde he regresado a mi casa escoltado por dos Mossos d´escuadra y cuando digo escoltado ha sido hasta la mismísima puerta del piso. Resulta que por la mañana mi hermana y yo hemos ido al colegio a ver a la directora y, de paso, a ver a los niños. Mi hermana ha tenido varios momentos emotivos, no sólo al ver a los críos sino al poder rencontrarse con su vieja escuela y ver a una de las profesoras de antaño, quien le ha abrazado y le ha dado muchísimos ánimos. Hemos visto a los niños, he podido hablar con ellos. Por lo menos con mi sobrino porque la niña (cosa que me he enterado por parte del niño) está muy enfadada conmigo y “Tito mi hermana está a favor de mi padre”, me ha dicho el pequeño con trsiteza. Me ha sorprendido mucho la actitud de él. Es consciente de todo lo que ha pasado, sabe del mal rollo habido, sabe que su hermana ha hecho mucho daño contando mentiras acerca de Miguel y yo, y eso a al pobre le cuesta un poco entenderlo. Yo le he dicho que todo, lo bueno, lo malo, lo correcto o lo incorrecto, está en el interior de cada uno (si, ya sé que suena a mensaje pasteloso de culebrón yankee) pero es cierto. Él lo ha entendido porque me ha dicho que en mi casa comía muy bien y se los había pasado en grande (incluso me ha recordado momentos del verano en casa de la madre de Sonia en la piscina nadando y jugando con los perros, las peliculas y canciones que veíamos y cantabamos en casa y mil cosas más...) Le he podido explicar todo lo sucedido el día que se fueron, la actitud de su padre y la mía, las opciones que tenía y lo que podría haber pasado en casa si yo los hubiera retenido. El me ha dicho que su padre le había dicho que yo ese día me había puesto muy chulo (toma ya una dosis de victimismo...) Yo le he comentado y repetido que no tuve alternativa que su padre y su tía podrían haberme denunciado por secuestro. El se ha quedado pensativo, y al final lo ha comprendido y me ha dado la razón. Algo es algo. A todo eso la niña se había ido y vuelto de nuestro lado como varias veces. Al despedirse (y tampoco al presentarse) me dió ni un solo beso, ni siquiera un abrazo ni un hola o adios por su parte (es más se lo he tenido que pedir cosa que ha hecho como a regañadientes) Al final nos hemos quedado mi herman, el niño y yo. Hemos hablado con la directora, eso sí, después de presentarle a mi hermana al profesor y tutor de mi sobrina y a la profesora y tutora de mi sobrino. Nos hemos despedido del niño que se ha ido a clase feliz y contento (su abrazo y su beso ha sido franco y sincero y con mucho cariño, diciéndome en varias ocasiones que quiere venir a mi casa y que lamenta lo ocurrido). Con la directora hemos aclarado ciertos puntos como por ejemplo quién le paga la comida a los niños (el cole lo hizo un mes y como vieron que el capullo se subía a la parra al final le han endiñado el resto de los meses) o también como está el asunto del EAIA. Nos ha pasado copias de los recibos, para ver si estaba todo al día y después de una ligera charla (con muchos momentos de recuerdos de antaño y relacionados con el centro) nos hemos ido (antes de salir la directora le ha prometido a mi hermana que va a cuidar como nunca de esos niños) Se le veía emocionada y afectada ante aquel inesperado reencuentro. Hemos aprovechado la mañana para dar un paseo por el barrio. Hemos visto a antiguos vecinos y los hemos saludado, la verdad es que mi hermana se ha emocionado mucho con los abrazos y las muestras de afecto de la gente que la conocía y de quienes hacian muchísimo tiempo que no la veían. Después de comprar cuatro cosillas nos hemos ido al hospital donde la he dejado feliz y muy contenta. Por cierto saliendo por el pasillo me he encontrado a una señora cuya madre está en la habitación anterior que me ha dicho "Desde que tu hermana llegó el domingo de casa de tu cuñado (por si no lo sabéis la llevo a ver el piso) hablaba muy poco y estaba muy apagada." Cosa que ya había notado (y comentado con amigos y familiares) el último día que la vi.
Ha llegado la tarde y yo, que no soy tonto, esperaba alguna reacción del capullo. Sobre todo después de que la niña le hubiese pasado obedientemente el informe. Ha llamado. Primero a mi hermana y luego a mí, aunque yo no le he contestado. Simplemente he rechazado su llamada. Entonces he llamado yo a mi hermana. Me imaginaba que ella si había contestado. Estaba llorando desconsoladamente, muy nerviosa, histérica. Al parecer él le había amenazado muy seriamente. He podido hablar con las acompañantes de la señora que tiene junto a su cama (muy majas y “salás” ellas que la cuidan y miman mucho) y me han dicho que el capullo se había pasado veinte pueblos con ella a través del teléfono movil. Estaban tan alucinadas que no se creían lo que había pasado, flipaban pepinillos como dirigibles (y eso que ya estaban al tanto de la historia). Le han aconsejado que lo denuncie y yo le he animado (como he podido) a que lo hiciera. Bueno, resulta que a mí la llamada de mi cuñado me ha pillado en la calle, viniendo con el coche del “Lydel” (mejor precio y calidad ¡Ly dellll!) y claro he pensado: “A ver si ahora el imbécil este me está esperando en la calle…” así que justo casi llegando en casa me he encontrado un coche de los Mossos d´escuadra y me he parado a su lado. Les he explicado a los agentes la situación y muy amablemente me han acompañado hasta casa, revisando el rellano de mi piso por si acaso había alguien acechando. Me ha llamado Miguel y me le he contado la odisea, él ha venido algo más tranquilo, eso sí, aunque me ha llamado en una ocasión para ver si había moros en la costa…

A todo esto ¿Os parece normal la reacción del capullo ante los acontecimientos de esta mañana? ¿Acaso hemos obrado mal mi hermana y yo? Personalmente pienso que no. Nos se, igual me equivoco…

Fabricando rosas.

Antes de ayer visité a mi hermana en el hospital. La encontré en la sala de rehabilitación, de espaldas a la puerta y rodeada de compañeros de la tercera edad. Sus compañeras de mesa se encontraban haciendo flores de colores con plastilina. Cuando me acerqué ella capto mi presencia (tiene una habilidad especial para reconocer las pisadas) y se giró. No podía hablar, estaba en ese momento denominado Out en el que las cuerdas vocales no le responden. Estaba tratando de hacer de enhebrar un hilo de nylon a una aguja para llenarlo de cuentas de colores. Como la enfermedad del Parkinson ya le está haciendo cada vez más mella en su cuerpo le era prácticamente imposible realizar el ejercicio. Aunque por lo menos lo intentaba. La profesora del taller al ver que mi hermana no podía le sugirió otro ejercicio más sencillo: fabricar rosas de papel para el día de Sant Jordi. La tarea era mucho más manejable que la anterior, consistía en agarrar un palito verde (que hacía de tallo) y colocarle en la punta superior una tira de papel de seda de color rojo de forma más o menos holgada, emulando así los pétalos de una rosa. Mi hermana lo intentó (le costó lo suyo) pero al final le salieron tres rosas. Yo le ayudé a colocar el celo en la base del papel y depositar la flores en una cajita de cartón situada en el suelo. Había un muy buen ambiente en el lugar. La sala era iluminada, la profesora muy paciente y agradable y detrás de mí un CD escupía alegremente tangos y coplillas. Mientras mi hermana realizaba el ejercicio me di cuenta de muchísimas cosas. Una de ellas era lo poco que valoramos nuestras habilidades prensiles. Abrir una puerta, una botella, agarrar una taza, un peine o el cepillo de dientes es algo tan cotidiano que no nos damos apenas cuenta de su importancia. Supongo que mi hermana antes de la llegada de su enfermedad habría confeccionado más de diez rosas en el tiempo que utilizó ahora para hacer solo tres. Reconozco que estuve tentado de ayudarla en hacer flores mucho más rápido, pero no habría servido de nada. Era su trabajo, su responsabilidad y sus ejercicios. Entenderlo no me costó mucho, asimilar por enésima vez su condición de “anciana” a sus 43 años me llevó mucho más tiempo. Es algo que cuesta mucho de asimilar y digerir, sobre todo cuando ves que hasta la fecha no hay un efecto reversible. Otra cuestión que me vino a la mente (acompañada de un recuerdo muy lejano, casi descolorido) era: ¿cuánto hacía que mi hermana y yo nos habíamos encontrado en una situación similar compartiendo trabajos de plástica? La respuesta se remontó a la época escolar, cuando solíamos sentarnos alrededor de la mesa del comedor, frente a una lámina de cartulina y la llenábamos de “gumets” (unos topos adhesivos de colores que servían para hacer vistosas composiciones). También me acordé de otros instantes, como cuando un día cuando ella tenía dinero y me regaló el muñeco Zhorak al que yo tenía muchas ganas. O cuando yo, enfermo de gripe, me regaló un libro (la novela de El Imperio Contraataca) después de ir al centro de compras con sus amigas. Me acordé de mis sobrinos, cuando meses atrás los veía en casa haciendo los deberes juntos, compartiendo lápices de colores y herramientas escolares. Compartir. Interesante y conmovedora palabra. Hacía muchísimo tiempo que no compartía un momento así con mi hermana. Desde que éramos niños. Cuando uno crece y se distancia inexorablemente de la infancia ya no hay momentos así, tan sencillos como agradables e inocentes. Entonces me di cuenta de algo más… En esos momentos yo le estaba regalando mi ayuda, mi apoyo y ella me estaba regalando un instante único. Un instante que me sirvió para transportarme de nuevo a aquel lugar donde todos los sueños son posibles o donde la enfermedad no es más que una palabreja fea, algo lejana, casi carente de sentido.

sábado, marzo 10, 2007

Project Epoc: Jugar con la mente.

Extraído de meristation.com

La compañía Emotiv Systems, cuyo presidente es Ed Fries, antiguo miembro del equipo original de Xbox, ha anunciado en la GDC un casco que, al parecer, puede detectar los pensamientos y las emociones del usuario y adaptarlos a un videojuego. El casco "Project Epoc" utiliza una tecnología similar a la utilizada en los encefalogramas médicos y, según Emotiv Systems, mediante el "Emotive Development Kit" permite a los jugadores mover objetos en la pantalla de su ordenador o consola simplemente pensando en la acción. El Emotive Development Kit se conecta al casco mediante tres programas diferentes, que analizan las expresiones faciales, el estado emocional y los pensamientos conscientes del usuario.
"La interfaz cerebral para ordenador ofrece la oportunidad de revolucionar la experiencia de juegos. La labor de Emotiv Systems supone un auténtico hito y, por vez primera, hace posible utilizar pensamientos y emociones para influenciar y mejorar la experiencia de juego", comentó Fries respecto a este artilugio digno de una película de ciencia ficción.

viernes, marzo 09, 2007

Héroes catódicos: Lucky Louie.

Hay Sitcoms y hay Lucky Louie. Después de visionar unos cuantos de sus episodios uno se da cuenta de porqué la HBO ha decidido cancelarla. Ojo, y no es porque la serie sea mala. Todo lo contrario, es una de las mejores Sitcoms de la década. Lo que sucede es que el humor acido, gamberro y algo chabacano de Louis C.K. no está preparado para según qué mentalidad, y los Yankees (no todos gracias a Dios) pero si desgraciadamente una gran mayoría no está preparada para ello. La serie habría triunfado en los 80 en cualquier rincón de EEUU, pero en estos tiempos tan pudorosos e hipócritas sólo le han podido dar una triste y simple oportunidad (y eso que ya tenían preparado ocho nuevos episodios para su segunda temporada). Doce episodios componen la primera y única temporada. Son doce verdaderos regalos para la vista y el oído. Todo ellos geniales de principio a fin. Lucky Louie narra la paupérrima vida de Louie (Louis C.K) y su familia. Fijaos si son tan pobres que por no tener ni tienen apellidos. Kim (una sobresaliente Pamela S. Aldon) es su mujer. Ella trabaja de enfermera en un hospital de mala muerte y es quien lleva todo el peso de la economía de la familia ya que Louie malvive dentro de una empresa de silenciadores de tubos de escape y apenas gana ni para comprarse una docena de Chupa Chups. Tenemos también a Lucy (Kelly Gould) la hija única, petarda y contestataria que, con sus cuatro años de edad, demuestra una mayor madurez que la que desprende el fortachón de su padre. Louie tiene secretos, le gusta practicar onanismo dentro del armario de la cocina y come donuts a escondidas de su mujer, pero claro, con lo simple que es acaba siendo descubierto. El trío no está solo. Ni mucho menos. Una serie de personajes, a cada cual más friki les acompañan. Tenemos al cuñado Jerry (Rick Shapiro) un colgao que no tiene donde caerse muerto (a que me suena eso…) y que vive de las caridades de su hermana. Por otro lado tenemos a Rich (Jim Norton) y a Mike (Mike Hagerty) compañeros de trabajo de Louie y tan mal hablados que harían sonrojar a cualquier afectado del síndrome de Tourette. La mujer de Mike llamada Tina (Laura Kightlinger) es la mejor amiga de Kim, ambas intercambian confidencias acerca de lo desastrosa que es su vida sentimental, sobre todo en el plano de lo sexual. Aunque aun y así Mike y Tina ese punto lo llevan muchísimo mejor que la pareja protagonista. Cierran el círculo de personajes el matrimonio de color compuesto por Walter (Jerry Minor) y Ellen (Kim Hawthorne) vecinos de Louie y Kim que evitan a toda consta relacionarse con ellos. Cosa que casi nunca consiguen. ¿Pero qué tiene esta serie que no tengan las demás? Todo. Es políticamente incorrecta, los personajes hacen cosas que no verías jamás ni en programas semejantes como Mi Nombre es Earl o incluso The Young Ones. Los personajes no tienen reparos en salir en pelota picada en una escena (tanto hombres como mujeres) follan sin tapujos y sueltan todo tipo de barrabasadas verbales. Se insultan y se maltratan en todos los sentidos. Vamos un Sitcom tan real como la vida misma. Cuidado, pero cuando digo que el programa es incongruente no significa que ofenda tanto para que no sea divertido. ¿Es inmoral? Lo pongo en duda. Lo que si destaco de Lucky Louie es que sus guiones son mucho más que divertidos, y eso cuesta encontrarlo en un genero tan lleno de personajes anodinos y plasticosos como los protagonistas de FRIENDS y/o sucedáneos.

jueves, marzo 08, 2007

Hijos de los Hombres

De vez en cuando el cine nos ofrece verdaderas joyas de esas que te impactan y tardan mucho de curar. A veces el cine nos ofrece obras cuyo daño es tan irreversible que la herida es pútrida y hay que amputar y aun así suelen dejar graves secuelas. Otras veces la herida es tan limpia y sanadora que su marca dura pero no duele. Este es el caso de Hijos de los Hombres la última obra de Alfonso Cuarón. La película cuenta la historia de un futuro cercano (situado en el 2027). La humanidad agoniza. Hace 18 años hubo una nueva cepa de gripe que aniquiló a millones de personas y los que sobrevivieron descubrieron que eran estériles. En la tierra ya no hay niños. El ser más joven del planeta es un muchacho de 18 años, convertido en una estrella mediática y que, por fatalidades de la vida, acaba asesinado por uno de sus fans. La acción de Hijos de los Hombres transcurre en Londres. Un lugar desgarrado por la violencia, el caos y los enfrentamientos entre sectas nacionalistas. Theo (Clive Owen), es un desilusionado ex activista ahora convertido en burócrata. Su antigua compañera sentimental (Juliane Moore), se pone en contacto con él. Ella es una paria y está considerada para la sociedad como la cabeza pensante de un grupo terrorista llamados Los Peces. Juliane (curiosamente se llama así su personaje) le comunica a Theo que tiene un secreto para compartir que si sale a la luz puede llegar ser una verdadera bomba de relojería dependiendo, claro está, en cuales manos caiga… A partir de entonces el viaje de Theo se convierte en un sin parar. Si Londres es un lugar más o menos seguro (cosa que vemos que no es así) las afueras es una jungla llena de peligros en los que sobrevivir se transforma casi en un milagro. Y hasta aquí puedo leer… Por lo menos en lo referente a la trama película. Creo que Hijos de los Hombres no es una película de ciencia ficción, por lo menos tal y como la conocemos. Podríamos englobarla en ese grupo de películas cuya veracidad, pese a la ficción, las convierten en casi un documental o en un reflejo de la realidad. Dentro de este grupo podríamos inlcuir, Blade Runner, LaHora Final, Alien, A Scanner Darkly, 28 Dias Después o incluso Amanecer de los Muertos. El terror o la ficción no es de mentirijillas, son tan reales como la vida misma. Son un miedo tangible, cotidiano, que puedes encontrártelo en todos lados. El monstruo de Alien es creíble, y por qué no, posible. También es posible la plaga que en Hijos de los Hombres esteriliza la humanidad conduciéndola a una agonía tan lenta y devastadora como lacónica y poética. Y la cámara está allí, como si se estuviese en esos momentos rodando un documental. Todo lo que te rodea es verosímil. Nada, por muy extraño que aparezca, se sale fuera de lugar. Es un autentico viaje en el tiempo. Un viaje hacia un universo paralelo, posiblemente el nuestro o uno no muy alejado de nosotros. La película está repleta de momentos inesperados, que el espectador, acostumbrado ya a mil y un trucos de guión, agradece. Su final es, aunque parezca lo contrario, desesperanzador. Te deja sentado en el sofá, preguntándote millones de cosas, imaginándote tu situación y tu reacción dentro de la trama. Ignoro si la novela de P.D.James, en la que se basa la película, consigue eso. Es muy posible. Pero si os aseguro que la película lo consigue.

Agua.

Dicen que el agua representa la emoción y los sentimientos. Es muy posible. El agua puede aparecer en nuestra vida de muchísimas formas ya sea a modo de mar, océano, cascada, río, lago, pantano o incluso en forma desudor, lagrimas u orina. Soñar que se expulsa orina es (a no ser que hayáis bebido más de la cuenta y tengáis la vejiga a reventar) que os despojáis de emociones o bien caducas o bien asimiladas. Yo hace días soñé que meaba como nunca lo había hecho. Mi pene soltaba kilométricos ríos de orina amarilla y cálida con tal fuerza y brío que si me hubiese puesto habría incluso llenado una presa de esas situadas en China (que dicen son las más grandes del mundo). Pero mirad que curioso. Aparte de orina mi cuerpo expulsaba claras y yemas de huevo. Salían sin molestia, ni tan sólo se rompían. Era como una máquina expendedora. ¿Será que me encuentro en una etapa fértil de mi vida? ¿Será que tengo que comer menos huevos? ¿Estaré sufriendo algún tipo de mutación que me convierte en una clase de esperpéntica gallina humana? Resulta curioso que días más tarde se nos jodiera la lavadora. Pero ojo, no se nos descuajeringó de la forma tradicional, es decir vomitando agua como una posesa e inundándonos la casa humedeciendo el techo de la vecina (cosa que ya nos sucedió alguna vez). Las lavadoras, al igual que los coches y los ordenadores tienen sus propias formas de joder la marrana. La mía (de carga superior) le dio por abrirse las tapas del tambor hacia afuera (que me expliquen cómo lo hizo porque aun no lo entiendo) con lo que una de las puertas acabó por incrustarse en la resistencia y morir de un paro cardíaco fulminante. Lo mejor, no esparció ni un ápice de agua. En eso se comportó. Llamé un técnico. Sorprendentemente me llegaron dos. Veréis como la lavadora era de marca blanca pues sitio que llamaba sitio que me rebotaban a otro y así hasta el infinito y más allá. Las lavadoras de Marca Blanca son como los ocupantes de una patera para los responsables del gobierno: un puto estorbo. Así que pienso “¿Para qué tengo Internet? Seguro que si busco encuentro alguna alma caritativa que me arregle a esa especie de paria mecánico que tengo en el lavadero.” Y así fue, encontré dos, bueno, uno de ellos me dijo que no se dedicaban más a marcas desconocidas (otra vez con el racismo) pero me dio el teléfono de alguien que si lo hacía. Así que le llamé y quedamos en que aparecería por casa al día siguiente por la tarde. Por la mañana fui a llevar a Miguel a la Universidad y me fui de compras y arreglar asuntillos. Cuando llego a casa me suena el teléfono. “Hola, buenos días soy el técnico de la lavadora ¿Qué le parece si me paso ahora y le echo un vistazo?” Y yo pienso… “Joder pues mejor que venga ahora que luego se arrepienta.” Así que le digo que sin ningún problema y en una horilla lo tengo en casa. El tío, muy enrollao en cuestión abre la lavadora y descubre el pastel. Así que para lo que él se piensa en coser y cantar se convierte en el parto de la burra Luisa. La lavadora está desahuciada, no puede salvarse, pero la ropa que está atrapada dentro aun tiene una oportunidad. Así que me convierto en su asistente. El hombre, armado de un martillo y un destornillador se lía a golpes contra la cubeta de plástico que protege el bombo. El hombre se caga en todos los muertos (no sé si mío o del que fabricó la lavadora) pero de muy buen rollito. Me insiste hasta la saciedad que nunca más me compre una lavadora con cubeta plastificada. Y yo le pregunto: “¿Y cómo se que me venden una?” Vamos que no es normal desmontar una lavadora en una tienda para ver sus interiores. El mecánico, claro, se quedó sin respuesta, eso sí me dijo con retintín que solo comprase marcas de la tierra (que patrio él). Al cabo de un rato de darle a la cubeta acabamos rompiéndola y sacando la camada… digo la ropa sana y salva. El tío me cobro 50 euros por la faena. No lo consideré caro a pesar de dejar la lavadora como para tirarla y sin remedio a un desguace (cosa que fui yo quien decidió que podía acabar con su vida). Así que lo que quedaba ahora era comprar una nueva y de paso un lavaplatos por que el que tenía en casa (y desenchufado) era un Poltergeist endemoniado, experto en fundir la instalación eléctrica de la casa. Como tengo una vecina, amiga de mi difunta madre, que me comentó de un sitio que vendían electrodomésticos nuevos pero tirados de precio (no, no son robados ni nada por el estilo, sino que son de esos con pequeños golpes o con alguna ralladura o con algún desconchado…) Ah, y todos marcas conocidas (“Patrias” como diría mi amigo el mecánico). Bueno se me olvidaba. El día de la visita del mecánico, por la tarde apareció otro. Yo no estaba en casa y el hombre se esperó media hora en la calle. Al parecer el que me vino a arreglar la lavadora por la mañana no era con quien había quedado (el de la tarde y que yo pensaba que sí) sino otro al que había enviado un formulario por internet y habían coincidido tanto en día aunque no en hora. Líos aparte. Ayer fuimos a comprar una lavadora y un lavaplatos. Me presenté yo a primera hora de la mañana en el sitio donde mi vecina me había dicho, un almacén en Espluges del Llobregat (pegado a Barcelona) donde había de todo. Desde neveras, congeladores, placas de vitroceramica, hornos lavadoras, secadores y lavaplatos y todos ellos ¡a precios de ganga! Al final compre un lavaplatos Taurus por 235 euros y una lavadora New Pol por 335 euros. Miguel se encargó de pagar la lavadora y yo del lavaplatos. A punto estuve de pillarme una secadora muy mona por 130 euros. Pero no me cabía en la galería. Esa misma mañana me las trajeron a casa. Los transportistas llegaron ¡antes que yo! Flipo pepinillos. Suben los trastos a casa y como tenía que desmontar una puerta en la cocina para que pudiera salir el Poltergeist endemoniado los hombres se fueron a hacer unos repartos y me comentaron que cuando acabase de adecentar la galería (bueno entre otras cosas porque el mecánico, el día anterior abrió uno de los grifos del lavadero y me lo medio inundó) les llamase ya acabarían con la instalación. Pues nada allí estaba yo fregona en mano escurriendo agua y arrancando puertas como si del increíble Hulk se tratase. Cuando acabé les llamé y me dijeron que se pasarían por la tarde a primera hora. Yo feliz como una perdiz. Llegaron las 18 horas y yo que me impaciento. Así que les llamo y ¡Se habían olvidado de mí! Me piden disculpas y al cabo de un rato aparecen (y eso que estaban en Tarrassa, pa mí que vinieron volando como Superman o se teletransportaron como los protagonistas de Star Trek, camión incluido) Se llevaron a la Burra Luisa y al Poltergeist endemoniado y me instalaron los nuevos electrodomésticos, bueno, miento, los pusieron donde yo quería. Porque se me ocurrió a última hora cambiar su ubicación para así ganar espacio en la galería (de paso tiraba trastos). El problema. Los tubos de desagüe de ambos aparatos no llegan a los grifos. Aquello se arreglaba mediante un alargo. Pero claro no tenía uno a mano. A todo esto tuve que cerrar el paso de agua general. Llame al fontanero, que hacía un año nos colocó la vitroceramica y me anuló tuberías de gas y quedé con que vendría hoy. Le estoy esperando. Ayer por la tarde me acerqué a la ferretería por si me daba por arreglarlo y así me ahorraba el fontanero. Cogí el coche porque llovía a cantaros. Allí me sucedió algo extraño. Un episodio digno de la dimensión desconocida. Entré en la ferretería. La dependienta estaba atendiendo a una señora (al parecer también tenía problemas con la lavadora) Es curioso pero en la calle, junto a un contáiner, me encontré uno de esos aparatos de carga inferior abandonado, significaba aquello que las lavadoras estaba falleciendo víctimas de un extraño virus. Me acordé que la madre de Miguel le comentó por teléfono que la suya también se le había muerto hace poco. Raaaaaaaaro raaaaaaaaro… Lo más raro estaba aún por llegar. Como yo no soy muy puesto en lavadoras le pregunté a la dependienta como es que la mía (la nueva) tenía sólo un tubo para entrada de agua y no tenía para salida. La mujer, amablemente, me dijo que debería tener, el señor que estaba en la tienda comprando unos guantes de mecánico me dijo que también y que era muy raro que no tuviese desagüe. A no ser que las muy nuevas funcionasen de otra forma (vaya usted a saber). Entonces apareció un nuevo personaje. Un bigotudo, vestido de mono, en versión cutre de los Village People. El tío era la pareja de la dependienta. El tío se me queda mirando desde detrás del mostrador. No con mirada de muchos amigos. Es más me mira con desprecio. De repente se me pone a gritar, a despotricar sobre tubos y lavadoras y vete a saber qué… Pienso, es mi cuñado disfrazado, o lo conoce, o estoy en una tierra paralela y mi doble a este tío le ha hecho algo muy chungo, o en otra vida le corte la cabeza como Christopher Lambert en Los inmortales… La mujer me mira y me pide con la mirada que no le siga la corriente al tipo, yo le hago caso. Entonces ella contraataca (aplicando aquello que los clientes tienen siempre la razón) Yo y el señor de los guantes más callados que un buzón de correos. El tipo se va echando pestes al fondo de la tienda, sigue con el tema de la lavadora y los tubos, su tono de voz es desagradable y despótico. Le pregunta algo a la mujer y ella no le contesta. Está muy molesta con su actitud. La mujer me sigue atendiendo y con la mirada me transmite dos cosas. Una, me pide perdón. La otra petición es una llamada de auxilio. Me temo que esta noche habrá dormido caliente a base de hostias por humillar al garrulo de su marido en público. Estuve a punto de decirle que no se disculpase, que cabrones como aquellos esta el mundo lleno, que me lo digan a mí. Que había tantos como de gotas de agua en una tormenta. Como la que caía en la calle en esos momentos. Pagué y me marché de la tienda con un poco de mal rollo. Sin duda el agua, como las lágrimas, son sinónimos de sentimientos y emociones.

viernes, marzo 02, 2007

La Cabra siempre tira al Monte.

Este refrán define, y en muy pocas palabras, todo aquello que guarda relación con el capullo de mi cuñadoy su conducta, sobre todo porque por mucho que lo intenta solo las cosas las hace bien dos dias luego vuelve a las andadas... Veamos, resulta que, como todos ya sabéis él y los niños se han ido a vivir muy cerca de mi casa. No es el piso que le encontré yo hace unos meses, una ganga de 590 euros al mes, de 90 metros cuadrados con 4 habitaciones. Se ha ido a vivir a un piso de tres habitaciones en el que paga 600 euros al mes. Cómo ha conseguido el dinero no se sabe… Mi hermana sospecha que ha cobrado ya lo que le correspondía por la venta del piso de su difunta madre. Él dice que el dinero se lo ha prestado su jefe. De momento es una incógnita. El martes visité a mi hermana. Como siempre sucede cuando no se ha tomado las pastillas para relajarse, apenas le podía entender. Lo poco que pude conseguir fue que se había enterado que los niños iban solos al colegio por la mañana ya que el capullo no había conseguido que la asistenta social le enviase una chica para que le ayudase a levantarlos, asearlos y llevarlos al cole. Así que no tenía ni idea si los niños llegaban tarde al colegio o si iban al mismo como Dios manda. Cuando me iba a marchar mi hermana insistió en decir algo, pero no lograba decírmelo, así que hice que lo escribiera. Quería que fuese a visitar a la directora del colegio. Cosa que hice. Al llegar al cole me encontré con ella y sorprendida me dijo “¡Vaya parece que tenemos telepatía! Quería ponerme en contacto contigo lo antes posible…” Entramos en el despacho y me puso al día. El día anterior había hablado con el EAIA. No tenían aun el informe de las asistentas sociales pero conocían muy bien la historia y sobre todo su gravedad. Ella les dijo que desde Navidad el cambio en los niños había sido radical de bueno había pasado a malo, tirando a alarmante. Que debido a los problemas ocasionados por la familia paterna se había quedado sin interlocutor (un servidor) y que aquello era todo un caos. Mi cuñado se había presentado un par de ocasiones al colegio para hablar y una de ellas casi lo han de echar a patadas. Me dijo que el colegio seguía haciéndose cargo del gasto de comedor de los niños (así pues se confirmó que la Sargento de Hierro había mentido como una bellaca) y que no había una deuda de 700 euros tal y como había perjurado ellos. Eso sí, seguían despreciando al colegio, un colegio al que ni en 7657485648756 reencarnaciones habrían conseguido pisar en su etapa infantil. La directora, persona muy humana en el mejor sentido de la palabra me dijo que estaba muy preocupada por los niños, que iba a hacer los posible por conseguirle becas para que el año que viene esos niños no abandonen la escuela y vayan a otra cual pelotitas de goma (tal y como planea su padre) y tengan una continuidad con todo tipo de privilegios. Me dijo que hacía varios días que los niños aparecían en el colegio una hora antes de abrirlo (a eso de las 8 de la mañana) y que se esperaban en la calle hasta el momento de entrar en clase. Ella los vio y los hizo entrar para hacerlos esperar en una clase y que repasasen las lecciones o acabasen de hacer los deberes. Sobre este tema me dijo que todo lo que habían ganado de estudio en casa lo habían perdido los dos meses que llevaban con la familia Munster. Es más me enseñó un informe por los profesores pidiendo una llamada de atención a mi cuñado y su familia hacia por los niños sobre todo debido a quejas sobre falta de higiene (malos olores, ropa sucia o rota, pelo desaliñado, mugre en uñas manos y cara), y estudio (no presentaban la agenda ni las notas de los exámenes firmadas por su padre, no hacían los deberes ni trabajos a tiempo o simplemente no los entregaban, no traían material escolar ni conseguían la firma para permisos para excursiones y así un largo etcétera) En una de sus últimas visitas (a la cual casi lo echan a patadas) el capullo confesó que tenía mucho miedo que EAIA les quitase los niños. La directora le comentó que el EAIA no estaba para quitar niños sino para protegerlos, que si él no los cuidaba o atendía como era debido lo más seguro que estos niños pasarían a disposición judicial. El motivo por el que casi lo echan a patadas es que se presentó a pagar, me dijo la directora, pero como la secretaria estaba cerrada le comentó ella que en ese momento no era posible. El tío (bebido y sucio como siempre) empezó a gritar y despotricar del colegio (insisto, un lugar que se están preocupando al cien por cien de sus hijos y encima les pagan la comida) La directora y su marido lo calmaron y le dijeron que dejase el dinero allí que ya se encargarían ellos de entregarlo a la contable. Eso, si, con el riesgo de acusarles con el tiempo de no haber pagar y haberse quedado con el dinero (como ya hizo conmigo). Llamé a mi hermana y se lo conté todo. Ella se preocupó por lo niños “¿Y si llueve que pasa con ellos­?” Me dijo. ”¿Y si se ponen enfermos quién los cuida?” Me enteré que la Sargento ya apenas se hablaba con ellos, o al menos eso le dijo el capullo (¿Se habían vuelto a pelear?). Luego me dijo una burrada como la copa de un pino: “¡Mañana pido el alta médica porque ellos me necesitan!” Yo me quedé a cuadros. Está bien que se preocupe por sus hijos pero que ella se marche a vivir con ellos de nuevo, cosa que mi cuñado no desea, no es lo mejor. Le aconsejé que dejase todo en manos del EAIA que el colegio ya les estaba presionando y que aunque la cosa fuera lenta muy pronto los niños estarían fuera de las manos de la mierda de familia política que tenía. Pareció entenderlo y se calmó, yo aunque en apariencia sí, no estaba nada calmado.

miércoles, febrero 28, 2007

Catálogo de alfombras bizarras: Modelo Führer (Berlín 1945) de la colección "Mein Kampf"

Yo no me imagino dandome un revolcón sobre la misma. ¿Para cuándo pondrán a la venta el modelo Castro, Aznar, Bush, Franco o Stalin?

martes, febrero 27, 2007

Sex in The Blog: El día que Charles Bronson me regaló su culo.

Hay gente que regala relojes, pulseras, cenas románticas, viajes a lugares paradisíacos o un Porche último modelo color verde fosforito. A mí me regalan culos. Sí, lo habéis oído bien, C U L OS tal y como suena con sus dos nalgas, pelos y su ojete en el centro. A ver, reconozco que es un regalo original, no muy práctico a la hora de llevarlo puesto porque, entre otras cosas aun no han inventado los pantalones para llevar dos traseros a la vez, pero es un regalo, y los regalos (según me dijo mi madre) no se desprecian ni se devuelven. El culo que me regalaron lo hicieron hace mucho tiempo, antes de llevar una vida conyugal. Me lo regaló un señor maduro y casado, de esos que se disfraza de marido y padre ejemplar de cara a su vecindario y que en privado ejerce una doble vida. Al señor en cuestión lo conocí en un chat, cuando este invento era divertido y uno solía acudir cuando era soltero y con las hormonas recargadas listas para disparar. Hay que decir que el tipo no era sobresaliente en temas de conversación, era de los que abrían un privado y te decía “Hola ¿Qué te gusta? Estoy caliente. Mido esto, peso lo otro soy así o me gustaría probar…” Yo por regla general cuando me entraban de esta forma pasaba olímpicamente. No quiero decir que a esas alturas de la función fuese de mojigato y buscase un príncipe azul montado a caballo y bla bla bla. Pero si iba a intimar con alguien por lo menos conocerlo un poco. Los polvos rápidos y anónimos no siempre han sido lo mío. Me gusta conocer a gente y más aun si va a haber algo de acercamiento intimo, que se le va a hacer, manías que tiene uno. Bueno, el sujeto en cuestión se me presentó curioso porque lo vi muy despistado. Hacía preguntas muy típicas de personas que no habían estado con otra persona de su propio sexo como “¿Me dolerá? Y que me harás? ¿Crees que puedo ser Gay?” y otras lindezas que ahora, a estas alturas no me acuerdo. En definitiva, lo vi muy perdido y ahí estaba yo para llevarlo hasta la luz. Como me aburría en casa y las hormonas estaban como bailando Hip Hop decidí quedar con él, entre otras cosas por las características que me proporcionó sobre su persona, una versión mejorada y más joven de ¡Charles Bronson! (El justiciero de la Ciudad mira por donde). El tío, constructor, tenía el despacho en Mataró, cerca de Barcelona pero en vez de quedar en el curro (aunque me lo propuso) quedamos en Granollers donde un amigo suyo le cedía (cual Jack Lemon en la película el Apartamento de Billy Wilder) su picadero privado. Nos citamos y apareció con su coche. Yo dejé el mío aparcado y me condujo hacia el nidito de amor. Hay cosas curiosas en esto de las citas a ciegas. En un porcentaje alto sabes que vas a mojar. Si te subes al coche con la otra persona las probabilidades suben un tanto por ciento más y si entras en la casa donde se va a consumar el acto aun mucho más. Entonces, ¿Por qué cojones y por mucho que lo intentes tu compañero no dice apenas ni pío en el momento que te presentas? Puede que sea tímido, se entiende, pero también puede que sea un psicokiller y no seas más que una de sus nuevas víctimas… en mi caso no fue así, menos mal. El tío en cuestión era novato pero supino, luego descubrí que se trataba de la versión autóctona del inspector Closseau y no lo digo porque fuese un policía camuflado, que no es el caso, sino porque era torpe hasta la risa. Cuesta creer que un tipo de cincuenta años casado y con hijos sea patoso en el tema del sexo, pero claro, no era lo mismos ligar con una mujer, donde el rol masculino es, (y en la mayoría de los casos) él que lleva la batuta y rompe el hielo que con otro hombre donde (y según como) los roles no están del todo definidos y la cosa puede terminar en una especia de lucha libre torpe y digna del circo de los payasos Tonetti. El lugar donde me llevó era algo así como el ático del moroso 13 Rue del Percebe. Una cama, un baño, una cocina office y un salón todo integrado. El típico picadero. El tío estaba nervioso. No sabía cómo empezar. Así que yo le sugerí que pasáramos por la ducha primero, nos relajásemos y luego lo que fuera surgiendo. Normalmente y en estos casos las duchas son compartidas, ya os podéis imaginar, yo te froto la espalda tu me la frotas a mí y lo que viene a continuacuión es coser y cantar. Pero no, el tío le daba corte ducharse con otro tío, manda huevos. Uno piensa “¿Te da corte, si dentro de unos minutos vamos a estar refregándonos y toqueteándonos como lombrices en celo?” pero bueno, hay gente tiquis miquis y yo no lo iba a juzgar mal por eso. Me duché yo primero (y pensé varias veces en la escena cumbre de psicosis) y cuando salí del baño no me encontré a Norman Bates, (menos mal), sino en la versión romántica de Charles Bronson. El tipo había ambientado la habitación atenuando la iluminación y encendiendo velas, un buen comienzo. Eso sí aun seguía nervioso. Después de tranquilizarlo un poco lo mandé a la ducha (mirando de reojo para ver más detalles de él a ver si mi cita a ciegas merecía la pena) cosa que de la que me alegré tras una rápida comprobación. Se duchó y cuando iba a salir se quedó encerrado en el baño. El picaporte se había desprendido y estaba en la palma de su mano. Tras varias intentonas conseguimos abrir la puerta. Bueno al apartamento le hacía falta un poco de mantenimiento, que se le iba a hacer. ¿Pero qué sucede cuando el CD de música, de repente, parece empecinado en repetir un tono musical hasta la saciedad? Pues que o bien la casa tiene Poltergeist o bien compraron el reproductor en un mercadillo del todo a un Euro. Le quité importancia al asunto pese que él se empecinó en buscar música romántica para su “iniciación” a la cultura gay. Al final consiguió música, pero de romántica nada, qué más daba. ¿Qué sucede cuando te encuentras a un señor casado que nunca ha tenido relaciones sexuales con otro hombre y se muere de ganas y de miedo? Pues lo que me pasó a mí. En un principio el tipo fue reacio a besar, no fue el primero que me encontré con esa manía, es como si la boca fuese sagrada y al no besarlo no fuese a cometer infidelidad, pero si uno se mete un pene en la boca o deja que otro meta el suyo en su orificio bucal ahí no hay remordimientos. A ver, un polvo sin morreo no es un polvo, aunque no es fundamental pero corta un poco el rollo. Si el tipo es manejable hasta puedes forzar un poco la situación pero si el señor es recio y algo más alto que tu mejor no intentarlo. Ya habría otros momentos para ello (durante el coito por ejemplo que es cuando se ponen muy tontorrones y se dejan hacer de todo). Nos fuimos a al cuadrilátero. El tío me preguntaba todo el rato que es lo que tenía que hacer, yo flipaba, ¿me estaría tomando el pelo? Nooooorrrrl el tío era novatooooo. Se tumbó boca arriba sobre el colchón y ahí estaba yo preparado para echarme un revolcón con la versión mejorada de Charles Bronson (ya sé que a muchos de vosotros/as el arquetipo “Justiciero” hasta os producirá urticaria pero os aseguro que a mí no) Charles Bronson molaba y ahí lo tenía yo despelotado y todo para mí. Me coloqué encima suyo en plan “vamos a cabalgar por la pradera Silver” pensaba hacer unos masajes de iniciación y eso que siempre funciona. El tío estaba animadillo, vamos, se le veía con ganas de marcha, así que la etapa nervios se había esfumado por completo. Se había cumplido su sueño. Estaba en la cama con otro tío y se iba a estrenar... ¡Hasta que se rompió la cama! Uno que es muy bruto (y pesado) apoyé su rodilla sobre uno de los listones del somier y con el peso y la presión acabó saliéndose de su base. Charles Bronson y yo quedamos medio descalabrados. En un principio pensé (y le dije) que pasáramos del somier pero él me insistió que mejor lo arregláramos o trasladásemos el colchón al suelo (en ningún momento me habló de dejar lo otro, cosa que agradecí, al parecer todo aquello le estaba gustando) Así que trasladamos el colchón al centro de la sala (en un momento estuve casi de pedirle que apagase todas las velas no fuese que en un accidente sobrenatural se prendiesen las cortinas y no pudiéramos llegar a consumar el accidentado romance) pero no. Pasé de todo y comencé a meterle caña (ya que si no tomaba la iniciativa aquello no terminaba nunca y lo único que conseguiría era un dolor de cataplines). Os aseguro que me costó un pelo y todo debido a temas generacionales. Psicológicamente cuando en una pareja uno es el más joven siempre deja que el mayor tome la iniciativa pero, insisto, volví a olvidarme del factor experiencia y aquel señor no tenía ni zorra idea de qué hacer con el cuerpo de otro hombre. Otra de las cosas que me di cuenta (y que suele suceder con la mayoría de casados con tendencias bisexuales) es que en el momento del coito los “casados“ se vuelven más pasivos que una momia Etrusca de la Tercera Generación. Y si lo piensas bien es lógico. La cultura del macho hispánico pesa mucho y parece ser que cansa ser la parte dominante de la pareja. Éste, por ejemplo se moría de ganas por practicar el coito anal. Pero también sucedía otra cosa. Cuando más se excitaba más se desinhibía y su lengua soltaba manadas de improperios obscenos (que no es lo mismo que humillantes) llenos de lascivia y lujuria canina. Era curioso ver que el tío torpe y tímido que tenía unos minutos antes ante mis ojos se había vuelto un verraco salido de una peli porno “hardcore”. He de decir que en un principio me extrañó que Charles Bronson había pasado a Mr Haid del sexo, un registro jamás visto en su tocayo de la pantalla. Pero mira por donde hasta me hizo gracia. La radio poniendo música ratonera y aquel tipo corpulento diciéndome cosas como: “Quiero tu trozo de carne dentro (os juro que cuando me dijo eso por un momento me imaginé que mi pene era una barra de Jamón York curado) o ¿Te gusta follarme? ¿Te gustaría estar en mi culo? A mí me encantaría follarte” y unas cuantas lindezas más que ahora tampoco recuerdo. No si cuando se rompe el hielo ríete tu del calentamiento global… Entonces llegó el momento más esperado por él. Su primera penetración. Ya sé que el tema es un poco delicado (en todo el sentido de la palabra) sobre todo para aquellos que no hayan explorado la experiencia. Como yo estaba ya muy pasado de vueltas y con las feromonas revolucionadas como hinchas del Barça en una final con el Madrid (y ganando) no me di cuenta que Charles Bronson no estaba puesto al día con el tema (y eso que se moría de ganas) así que entré en él como un toro cuando sale a ser toreado a la plaza. Creo que su grito se escuchó a varios kilómetros a la redonda, (para mí que hasta lo escuchó la santa de su señora esposa y sus retoños) y yo entonces voy y pienso (¡Joderrrr! ¿Qué has hechooo? y ¡Alaaa que brutoo eresss!) Bueno, por lo menos el tío ya se había estrenado y por todo lo alto. Después de esta le podía entrar hasta el ferry Palma/Barcelona, de Trasmediterranea con coches y pasajeros incluidos. Pensé, “Este ahora se levanta y te manda al carajo y de paso te mete un puñetazo en toda la boca como en las pelis de su “hermano” gemelo.” Pero no. Al tipo le había impresionado (a quien no con semejante embestida de su contrincante y con cero experiencia por su parte) o eso o le había roto la columna y no podía moverse de donde estaba. Me disculpé. Le dije que lo sentía en todos los idiomas que conocía (incluido el Élfico, El esperanto, el Klingon y varias lenguas muertas) Y le sugerí volver a intentarlo pero siendo él quien controlase la penetración. Yo más quieto que una estatua de Las Ramblas y él reculando, reculando hasta llegar acostumbrarse a mi presencia. Aunque a esas alturas creo que el dolor ya no significaba nada para él, como si lo enviabas de misión secreta a la jungla y, una vez capturado y ni con mil torturas malayas, llegaría a inmutarse, vamos ni la típica gotita de sudor resbalando por su sien. He de decir que de esta forma la cosa fue mejor y que nos lo pasamos bien (pese a que se negaba a besar o ser besado y eso que lo intenté en un par de ocasiones y casi lo llego a conseguir) Probamos diferentes juegos y posiciones (con y sin penetración) y llegado un tiempo me preguntó “¿Me he de correr?” A lo que yo contesto ¿Pues tú sabrás?, pero te lo recomiendo. Cosa que hizo muy efusivamente, por supuesto con mi ayuda. Cuando el polvo se acabó nos duchamos (separados de nuevo) Hablamos un poco, tampoco para echar cohetes y nos fuimos cada uno a su casa. Eso sí el verraco había desaparecido otra vez tenía ante mí al constructor trajeado y de buena vida que había conocido un par de horas antes. El "Family Man"… Una semana más tarde volvimos a coincidir por el chat, el me recordaba todo lo que habíamos hecho (Hyde volvía a veces) , sobre todo la embestida. Me dijo que le había gustado mucho pero que le había costado sentarse durante unos días. (Uno que sabe dejar huella jijiji) En agradecimiento me dijo que su culo era mío y solo mío que cuando yo quisiera podríamos volver a quedar y hacer más cosas juntos, pero no volvimos a vernos más. Ahora y desde entonces tengo dos culos, uno lo llevo puesto el otro no sé exactamente donde lo he metido, igual un día haciendo limpieza aparece lleno de polvo en algún rincón de casa. Entonces me plantearé si tirarlo al "Container" o colgarlo como trofeo sobre la chimenea. Pero ahora que pienso, no tengo chimenea...

lunes, febrero 26, 2007

Últimamente me siento un poco como el personaje Carrie Bradshaw…

…de la estupenda serie Sex in the City (Sexo en Nueva York)

¿Alguien ha tenido la suficiente franqueza de hablar de sexo en su blog contando experiencias personales divertidas (o no) sin tener por ello que llegar a contar detalles que puedan herir la sensibilidad del público? ¿Cuánto de miedo hay de hablar de una cosa tan intima como el sexo en un medio como internet de cara a un público que te lee casi todos los días? ¿Las experiencias sexuales, contadas de una forma más anecdótica debe ser algo que guardemos en lo más intimo (se entiende con ello que no hace falta dar nombres y detalles reveladores sobre la otra persona) de nuestro ser? ¿Se puede hablar de sexo de forma franca, amena y con cierto aire de voyeaurismo? Yo ya me lo estoy planteando, os lo aseguro, sin miedo ni vergüenza (ya que de lo segundo no tengo).

domingo, febrero 25, 2007

Donde hay pelo hay un oso... aunque sea cochambroso.

Anoche a última hora Miguel, Mae (amigo de años) y yo salimos de fiesta. Decidimos que, ya que los tres somos gays ex juerguistas salir a ver que nuevo se cocía en el "ambiente". Pero claro, las cosas cuando tienes ocho o nueve años menos no son lo mismo que ahora, que uno, a estas alturas ya va un poco más asentado y pasa de ver los tics, filias y fobias del mundillo del ambiente como algo divertido o caricaturesco por no decir bizarro. Como no nos va ver niñatas (me refiero a pubertos encoloniados hasta las cejas y repeinados como si acabasen de salir de un pase superfhashionguays de Llongueras) nos fuimos a ver osos, que es más lo nuestro. Para quien no lo sepa los osos son aquellos gays que no parecen gays (aunque luego son los más arquetipos llevan a cuestas) suelen ser señores grandotes (aunque los hay tipo Hobbit), peludotes y machotes (eso sí, habría que decir que más de uno cuando abre la boca suelta más plumón que una funda nórdica del IKEA). Pero bueno, por lo menos no vimos engendros indefinidos y más tontos que Picio que solo saben menear el culo y estar todo el día pegados al móvil porque al estar tan buenos buenísimos tienen la agenda llena a rebosar de pollas con patas que desean conocer su lado más oscuro). A ver, no quiero decir con ello que los Osos sean aquí eminencias dignas de la Real Academia de la Lengua Española o foránea. Hay tontos y creídos en todas partes pero por lo menos estos (no todos) son agradables para la vista (la mía y la de quienes me acompañan) se entiende. Eso sí, no os vayáis a pensar que todo es juerga y alegría. Decadencia y mohosidad hay en todas partes y los osos tampoco se libran de ello, es más creo que en este sector se nota aun mucho más. En primer lugar fuimos a un sitio llamado Bacón, en el que no se come platos derivados del cerdo aunque el que quiera comerse algo para eso ya tiene el cuarto oscuro. Es un bar de esos tipo “Punto de Encuentro” donde peludos y ballenatos se dan cita para tomar algo, charlar y luego hacer la ruta osuna que en unos líneas más abajo os voy a contar. Allí nos encontramos con gente conocida. Vestigios del pasado que, como estatuas etruscas de tercera generación, aún permanecen adheridos a las paredes en espera a que cualquier día un arqueólogo despechugado y con barba de tres días los descubra y se los lleva a su museo particular . Basta decir que por lo menos uno de los encuentros fue agradable, se trata de Ramón un colgado muy divertido que, de esmirriado y barbilampiño, ha terminado ganando algo de peso, barriga y aspecto un poco más osuno. El tipo es divertido y con una risa contagiosa. Hablamos con él un ratillo y luego lo dejamos pulular por el local porque al ser muy popular entre la clientela tenía a muchísima más gente a la que saludar. Es curioso pero por regla general en estos de lugares de encuentro, cuando no eres habitual sueles sentirte muy observado. Aunque sea de reojo. Son esas miradas dubitativas, que se preguntan cosas como: “¿Quién es este tipo?, ¿Le conozco? ¿Me lo habré follado ya?” y otro tipo de lindezas. Si hay algo bueno que tienen los locales de osos es que no hay mucho prejuicios. Puedes tener una barriga o lorzas que te las pisas que nadie te mirará con asco, no escucharas cuchicheos o incluso amagos de arcadas descomunales. Pero tampoco es la panacea, que de creídas y diosas el mundo (y los cementerios) están llenos. El otro personaje que nos encontramos (aunque sólo fue de refilón) fue a una oso tonta que tiempo atrás iba de supermegaguaysdelmundomundial y que ahora se había encontrado que era uno más del montón. No sé si os pasa a vosotros, pero yo tengo como un sexto sentido para pillar mezquinos con el disfraz de encantos con patas. Este, en cuestión, había venido al mundo a por lo menos a ser el Jesucristo de los osos. Todo el mundo tenía que adorarlo, todos los culos y pollas peludos del mundo tenían que pasar por su beneplácito, él era lo más. Por suerte la cosa se quedó en nada, aunque al principio reconozco que el muchacho pisaba con fuerza aunque a menudo con zancadas más torpes que las de Frankestein. Ahora (como me comentó Ramón) era uno más, como él habían aparecido ciento y su madre y el muchacho ya estaba bastante Gagá. Su espejito de Blancanieves ya no le consideraba el más chupiguays del momento. Estaba más sobado que la flauta de Bartolo y la nueva carne tiraba mucho más. Ya no era el oso más bello del mundo, aunque él aun lo pensase. Bueno, después de darle a la sin hueso durante un rato, los tres (Miguel , Mae y un servidor) nos fuimos al Bear Factory, una discoteca de osos donde tras mear, tomar algo sentirse observados y sobre todo (accidentalmente) refregados por algún que otro “miembro” del respetable nos fuimos al antro más decadente de la ciudad conocido como Martins, ahora catedral de los osos que no pillan mosca y que van más pasados de vueltas que el engranaje de una noria. Fuimos allí en cierta forma recomendados por el omnipresente Ramón (al final nos lo encontrábamos en todos lados)que fue quienes nos sugirió la ruta osuna por excelencia. Porque uno ya conoce el ambiente que si es la primera vez me creo que estoy en las entrañas del pasaje del terror del Tibidabo. Ya por sí el sitio es como caduco y guarro, estrecho y lleno de escaleras donde se amontonaba botellas y vasos de tubo a medio vaciar. La parte de arriba del local creo que sirvió a Doré para recrear uno de los infiernos de La Divina Comedia de Dante. La parte de debajo, donde se encontraba la pista de baile, estaba a hasta los topes de gente meneándose al unísono, aunque perfectamente podrían haber sido almas en pena esperando que los demonios les arrojasen calderas de aceite hirviendo. El sitio olía a mustio y sudor, con muchos rostros con la mirada como perdidos más allá de las paredes. Vamos a ver, Martins nunca había sido el súmmum de la alegría y la higiene pero ahora aquello se parecía más a la madriguera de una manada de Trolls de las Cavernas. Después de dar una vuelta con refregones (involuntarios e innecesarios) Mae nos llevó a Miguel y a mí a casa. Fue en el coche cuando nos divertimos mucho más cantando y gritando los temas que escupía el CD insertado en el Radio/CD de la guantera. La gran moraleja que sacamos esta noche es que ya todo no es lo que era, o que tal vez ya vemos las cosas con otros ojos.

A escasos metros de mi corazón

Ayer por la noche me llamó una vecina, amiga de toda la vida tanto de mi madre como mía y me dijo: “¿Richard sabes que tus sobrinos están abajo jugando en la calle?” Yo le contesté como si nada. “Si, es que ahora viven aquí cerca.” Pues sí agraciado publico el capullo ya se ha instalado a vivir a escasos metros de mi casa. Ahora tendremos que encontrárnoslo hasta en la sopa. El problema está con los niños. No es que yo no quiera verlos, en absoluto, es que no puedo. Por un lado, y creo que este debe de ser un sentimiento muy común y muy humano, uno desearía que los niños tuviesen más contacto conmigo, pero mientras vivan con el imbécil de su padre mejor me abstengo de relacionarme con ellos. Por otro lado también parece que ellos no quieren saber nada de mí, ya sé, o entiendo, que debe ser algo inculcado como una larva por su padre y la zorra asquerosa y repugnante de la Sargento de Hierro pero hay cosas que a veces se me escapan al entendimiento. Será porque no puedo ser ecuánime en estos momentos y más cuando estoy involucrado en ellos. Ahora, si por un casual les da por llamar a mi puerta yo no puedo (aunque quiera) dejarles entrar e incluso diría hablar con ellos. Cualquier tontería emotiva que pueda hacer yo su puto padre puede aprovecharlo para joderme la vida, aunque como es mas burro que cagar de rodillas dudo mucho que hiciese algo. Pero por si acaso así mejor que me abstengo de recibirles por si solos y, si mi hermana decide visitarme con ellos (y sin el capullo se entiende) no tendré ningún inconveniente en abrirles las puertas de mi casa. Eso sí, me gustaría poder tener una charla con ellos y aclarar las cosas de una vez, aunque luego corran a su padre y a su tía le cuenten todo lo que hemos conversado ya bien sea de forma voluntaria o bien a base de improperios, pellizcos y amenazas.

sábado, febrero 24, 2007

Bailandooooo recorro el mundo bailanndoooo...

Quitando los paisajes submarinos, me apunto a todos los sitios que visita este tipo.