viernes, abril 25, 2008

Rosas.

Ayer fuimos los niños y yo a ver a su madre. Mi sobrino le llevaba una rosa. En el coche Laura me comentó que estaba apenada. No habían elegido su carta de amor, es más su profesor le había dicho que era demasiado corta pero que le daba un 5. Estaba frustrada. Le dije que no se preocupase que había mucha gente que ya la había leído y que les gustaba mucho. Se animó un poco. Pero aun y así la notaba muy apagada.

Llegamos al hospital "Duran i Reynals". Subimos a la planta 7 donde se encuentra psiquiatría. Picamos a la puerta de seguridad. No nos abrían. Vi a mi hermana acercarse a la puerta, con su pijama manchado (cuando come su puré y por culpa de los temblores acaba llena de salpicaduras), su botella de agua con su cañita para no ahogarse al tragar y algo que no puede apreciar y que escondía como un pequeño tesoro. Apareció tras de ella una enfermera. Una tipa que se me atravesó desde el primer día. Muy meticosa, puñetitas y siempre con la queja detrás de la boca. Nos abrió la puerta. Mi hermana salió a abrazar a sus hijos. Se pone muy feliz cuando los ve, llora, los abraza y los llena de besos sonoros. Cuando nos la vamos a llevar a la salita donde nos reunimos, lejos del aquel lugar tan lleno de locura veo asomarse una cabeza. Es la enfermera. “Oye te recuerdo que las visitas son hasta las seis, ya es tarde.” Me replica bajo un dulce acento sudamericano. Pero todo son apariencias. No hay nada de dulzura en sus palabras. Yo la miro, como cuando suelo mirar a alguien cabreado. Le digo: “He tenido que ir a buscar a sus hijos al colegio y entre eso y que estamos un poco alejados no puedo llegar pronto.” La mujer me mira con ganas de decirme algo más en plan recriminatorio. Pero tras ver mis ojos como que se echa para atrás. Prefiere no discutir conmigo. Yo si de caso espero unos segundo a que lo hiciese. Más le valía que no se atreviese evitar que mi hermana pudiese ver a sus hijos. Después de esa se le iban a quitar las ganas de verme o encontrarme en el pasillo del hospital. Mi mente ya tenía preparada una buena reprimenda para ella. Ganas tenía de ello. No era el primer encontronazo que tenia con ella.

Ya, tiempo atrás me dio la murga con que me llevase toda la ropa de mi hermana. Cada día que iba la misma cantinela. Y en el fondo no es que le molestase. Yo había preguntado a otras enfermeras sobre el tema y me dijeron que no me preocupase que no había necesidad de llevarse la ropa de momento. Pero a esta parecía afectarle. Tanto me dio por saco que al final, bajo muto acuerdo con mi hermana, le dije que tirase la ropa. Que si le molestaba que se encargase ella de deshacerse de la dichosa bolsa. Yo ya tenía suficientes problemas como preocuparme por ello. En otra ocasión me dio la tabarra con el desodorante que le había llevado a mi hermana. Esta vez le recriminé por no me había especificado que tipo de desodorante podía entrar en el recinto.

Cerró la puerta. Nos dejó solos en el pasillo. Fuimos renqueando hasta la salita de visitas y nos sentamos como hacemos cada vez que vamos a hablar un rato. Mi sobrino le dio la rosa a su madre. Ella se puso muy contenta. Sacó la mano del bolsillo y le entrego a mi sobrina una rosa muy especial. La había hecho ella con papel rojo y alambre en el taller de actividades en el hospital. Recordé como el año anterior le ayudé a hacer rosas de papel. Como le costaba hacerlas, como el papel se le escapaba de las manos que no paraban de temblar. Había mucho esfuerzo y mucho amor en ese pequeño detalle. La niña sonrió, todas las penas se le fueron al instante. Le gustó mucho. Se la miraba y la tocaba con delicadeza y ternura. Aquel detalle de su madre le había impresionado. Mi hermana se la miraba con los ojos llorosos. Sé que por un lado estaba feliz de que a su hija le hubiera gustado su regalo. Pero por otro lado estaba triste de no poder disfrutar de ella como lo deseaba.

Hace tiempo que veo observando un cambio entre la relación de la niña con su madre. Del desprecio y asco (mucho veneno tenía en la sangre inyectado por sus queridas tías) ha pasado a ser su pequeño bastón en los cortos recorridos desde la salita a la puerta del pabellón. Ahora andan juntas, cogidas del brazo. Las dos igual de altas. Ayer iban delante nuestro cada una con su rosa. Felices como madre e hija. Me acordé mucho de mi madre cuando las vi caminar así. Desee que desde donde estuviera las pudiera contemplar y sentirse orgullosa de ellas.

12 comentarios:

LaRambla dijo...

Joder tio.... eres genial... he visto todo lo que contabas y me he emocionado otra vez contigo...

foscardo dijo...

Imaginate yo que lo he escrito llorando. En serio a veces me sorpendo de mi mismo esto del blog es mejor que una terapia de spicoanalistas.

me alegra que te emocionases. Eso significa que estas viva.

Besotes

mari carmen dijo...

Tienes que ser muy fuerte para poder sobrellevar la enfermedad de tu hermana y al mismo tiempo educar y sacar adelante a tus sobrinos.
Esos niños han tenido mucha suerte de tenerte como tío, padre y madre al mismo tiempo.
Te admiro tío!

Anónimo dijo...

Bueno, no tengo palabras para definir lo que tu relato me ha hecho sentir, hoy he llorado contigo.

Besos
soydemar

foscardo dijo...

Muchas gracias. Esta siendo una batalla muy dura llevarlo todo a su cauce, pero merece la pena. hacia un año escribía en este blog que no veía el final del tunel. O por lo menos un final satisfactorio. Teníamos todo en contra incluso a mis sobrina. He aprendido a creer en los milagros. Se que existen pero el problema es que no hay que pedirlos te los envian, si quieremn y con correo certificado.

Ahora soy yo el que lloro.
Gracias de nuevo.

Riesgho dijo...

¡Felicidades por ser tan valiente!

Por encargarte de tus sobrinos y sobretodo por tratarlos y educarlos como a unos hijos que te han llegado ya creciditos. Porque los sobrinos, aunque tengas mucho trato con ellos, al final los educan sus padres y los tios estamos para consentirlos... pero tú estas haciendo algo realmente extraordinario.
Además cuidas y velas por el bienestar de tu hermana, y lo cuentas por aquí con un sentimiento que has echo que se me resbale un mar de lágrimas por las mejillas.

Tú madre no sólo estaría orgullosas de ellas sino estaría orgullosisima de tí, por lo bien que lo estas haciendo.

Muchos besinos.

Anónimo dijo...

Hola foscado, te sigo desde el bolg de Mercedes, y no sabia que tenias una tuya, desde ahora tendras una nueva compañera.
Te admiro porque creo que has tenido que ser muy fuerte para poder sobrellebarlo y tambien creo que tienes una gran bolsa de amor para ofrecer sigue asi, un beso HISTORIA

foscardo dijo...

Ya sabes entra cuando quieras. Bienvenida y gracias.

atropina dijo...

Querido TIOHERMANOYDEMASHIERBASSSS:

Cuando he leido tu entrada se me ha encogido el corazon. Mi cabeza ha volado hasta el recinto hospitalario, me he imaginado a una madre rota de dolor, enferma,indefensa y con el solo anhelo de ver que sus hijos estan bien,"SIN ELLA",pero bien, que es lo que cuenta.

Me indigna, que ella este en un lugar que no le corresponde, me duele que el problema sea el dinero,me duele que nadie y aun menos las instituciones publicas os hechen una mano.

¿DONDE ESTA BIENESTAR SOCIAL?
Y TODAS LAS DEMAS INSTITUCIONES PUBLICAS!!!!

¿La gente pasa...mira... y no veee?
NO ENTIENDO NADA

Desde aqui solo puedo decirte que
animo y a por los SORDOS,CIEGOS Y MUDOS.

Besitos.

foscardo dijo...

Las instituciones sólo estan por que han de estar. Mi caso no es único. He podido ver muchos de todas las formas y colores. Ojala contase yo con los medios suficientes para denunciarlos a los medios. Solo escribo sobre cine y sobre tecnologia del hogar.

kamelucha dijo...

Hojala supiera expresarme mejor y escribir mejor amigo Foscardo, a veces no se expresar todo lo que mi corazòn siente, al leerte y yo creo que al ver a tu sobrina y tu hermana que son felices en ese momento el corazòn se te deve llenar de emociòn y alegria, que hermoso amigo mio, que lindo, sobretodo para mi sabes,?? despues de haber perdido mi niña, he hecho lo que he podido siempre por algunos.,en fin...
te felicito, eres un gran tio,..
nunca mejor dicho no.???
un abrazo fuerte..

foscardo dijo...

Déjame decirte algo. Tu niña nunca la has perdido. Sigue a tu lado en todo momento, dandote fuerzas y tratando de inspirarte en aquellos momentos más dificiles. No importa la distancia está allí siempre. Sobre todo mientras la recuerdes tanto en sus buenos como en sus malos momentos.