martes, mayo 27, 2008

Glondris, Ñiñi… y Ñasis.

¿Por qué?

De un día para otro me he convertido en la Madre Teresa de Calcuta de los gatos. Como ya sabéis llevaba varios días con mono de gato y con ganas de comenzar de nuevo la ardua tarea de formar una familia gatuna de nuevo. El reto de esta ocasión era tener la posibilidad de educar a dos gatos, entre otras cosas porque había convivido con perro y gato y un gato solo y ahora me apetecía (nos apetecía) formar parte de una manada de mininos.

¿Comó?

No ha sido tarea fácil decidirse y mucho menos elegir qué tipo de micifuz queríamos que formase parte de la familia. Los sentimientos aun están muy tiernos y la primera opción era pillar uno de los gatos que tuviese semejanza a Chuskete o a Mince (que era atigrado y ambos de pelo largo) Pero claro al final nos dimos cuenta que el resultado final no iba a ser lo mismo… Cada gato es un mundo y como las personas no hay dos gatos con la misma personalidad (vamos ni clonándolos) La otra cuestión era si al final adoptaríamos a dos machos, dos hembras o un macho y una hembra. Al no haber tenido nunca una gata como que nos hacía cierta gracia por eso de probar algo nuevo (aparte que me habían asegurado que las gatas son mucho más cariñosas que los gatos) así que en este caso el objetivo era mucho más sencillo que en el punto anterior.

¿Dónde?

Otro de los puntos de debate en casa era donde iríamos a adoptar a los gatos. Descartamos ir a una tienda a comprarlos. No es que no nos interesasen gatos de raza o gatos de camada de un gato doméstico pero tuvimos muy presente que donde más nos iban a necesitar era en un refugio de animales. En Barcelona hay varios. Dos de ellos muy cerca de casa: uno es la liga de protección de animales y plantas justo al lado del funicular que conduce al parque de atracciones de El Tibidabo (situado casi al pie de casa) y el otro, más cercano, en la carretera de la Arrabassada (que conduce al susodicho parque de atracciones) Precisamente éste mismo lugar no lo tuve en consideración hasta al final, cuando descubrí que Roger (el amigo veterinario que durmió a Chuskete) conocía a la gente que lo llevaba. También miramos la posibilidad de adoptar dos gatos en el centro de acogida del Maresme donde Mónica (amiga de toda la vida) nos recomendó el día que Chuskete encargaba sus alitas de plata. Una cosa que nos tiró para atrás de dos de ellos era el tema precios. Claro que en estos sitios con lo que pagas te llevas al gato desparasitado por dentro y por fuera, con chip, y con castración incluida. Si el gato es muy joven te has de pasar cuando cumpla los 6 meses.

¿Cuándo?

Ayer por la tarde. Estaba en casa y tenia tal mono de gato que no podía más. No sé cómo será el mono de fumar pero el de gato es terrible. Me dio por mirar el lugar recomendado por Roger (el refugio del ayuntamiento) y vi que dentro de los requisitos no había precio por llevarte los bichillos. Pues nada, eran las 14:30 y faltaba media hora para abrir y yo pillando el coche y subiendo la Arabassada con una ansiedad y unas ganas de llegar que aquí te meneo. “Dos, sólo dos gatos” Me decía mientras mareaba el volante. Pero claro ¿qué pasaría si entraba y veía más y no podía contenerme?

“Dos, sólo dos… bueno aunque tres… ¡DOS SOLO DOS!”.

¿Quién? (en este caso ¿Quienes?)

Llegué a la denominada curva de la paella, una curva super redonda donde cientos de motoristas aficionados a las carreras ilegales se han dejado el cráneo incrustado (en el caso de que cuenten con ello) en uno de los peraltes de la misma. A medio camino de la misma me meto en un camino forestal y llego al refugio de animales. Me encuentro con una chica, voluntaria que venía a sacar a pasear perros. “Con la lluvia de ayer no han salido y están muy nerviosos y con ganas de trotar…” Lo cierto que el lugar es un paraíso para que los chuchos paseen a sus anchas. En mitad de la montaña, con rutas forestales para aburrirse…

Entro en la sala de inscripción. Me atiende una chica joven. Le digo que quiero adoptar dos gatitos. Me da un cuestionario para que lo rellene. Lo típico. Si te gustan los animales, si tu piso es grande o pequeño, si hay niños en casa, si no te importa llevarte un gato con alguna dificultad… es curioso que marque que sí cuando luego voy y cambio de opinión. Le entrego el cuestionario a la chica. Alrededor mío hay unos cuantos perros que los sacan a pasear. Están con unas ganas lo pobres… Dentro de la sala hay una pareja que lleva dos perros grandotes, para adoptar y una gatera llena de cachorritos. Bultitos sollozantes que se mueven torpemente protegidos con una manta. Me atiende una mujer con el pelo corto y teñido de color amarillo pollo. Me pregunta que preferencias tengo. Le digo que queremos gatitos jóvenes para reeducarlos y empezar prácticamente de cero. Ya hace demasiado que llevo viviendo la vejez gatuna y necesito nueva vitalidad. Me saca una especie de Book con fotos de gatitos. En vez de enseñármelo me invita a entrar a una sala dentro del mismo edificio. Cuando abre la puerta veo un montón de jaulas llenas de mininos “maullantes”… No puedo evitarlo, me emociono mucho, hace una semana que estamos sin gato pero para es como si hubiesen pasado meses, no años… Comienzo a hablarles y meter las manos entre los barrotes. La mujer piensa que debo estar “pirao” o algo por el estilo. Le explico mi ansiedad. Entonces lo comprende. Me lleva a una jaula. Yo no quito la mirada de un precioso gato persa negro con unos ojazos miel. Uno de ellos entornado debido a una conjuntivitis. Me enseña un enano atigrado que salta en mis brazos como si le diese la corriente. Claro mi idea era tener dos gatos y ese color no era uno de los elegidos (aunque me recordase mucho a Mince) La mujer mira la ficha. Me dice que no está aun disponible para adoptar, tiene como su compañero un ojo enfermito. Veo más gatos. Hay uno naranja, impresionante, más grande que mientras hace caca se pone a vomitar al unísono. La señora del pelo pollo me dice que está malito.

Me lleva a otra sala más pequeña. Hay varios grupos de gatos. Veo un grupito de 5 o 6 gatitos negros. Encima suyo hay dos monadas, uno naranja y otro blanco con pintas anaranjadas (que me recuerda mucho Chuskete) La mujer saca uno de los de abajo. Una bola de pelo negra con alguna pinta blanca. Me saca más. Una de ellas una gata completamente negra atigrada con una mirada que me decía “Llevame contigo” sin parar. “¿No querías un gato negro?” Me pregunta la mujer. Yo le digo que sí. “Pues agarra a este a ver si es el que buscas”. Tomo en brazos al minino. Se agarra a mí y comienza a ronronear. Me lo quedo al instante. Le pregunto a la mujer si es niño o niña. La pelo pollo lo pilla y lo pone panza abajo “Es niña.” Me dice. “Además es un terrón de azúcar ¿verdad?” Yo le digo que si, emocionado. Me fijo en la jaula de arriba. Hay dos gatitos, uno de ellos diminuto, color naranja. “Ahí está”.Digo sin soltar a la minina. “Este me lo llevo seguro.” La mujer abre la jaula. De repente el otro minino, blanco con pintas naranjas se levanta y cojeando un poco se acerca a mí. No hace más que llamarme la atención y ronronear sin parar. Noto algo dentro mío. Recuerdo lo que me dijo Dani días atrás cuando le hablaba de la adopción. “Es el gato el que te elije a ti no tu a ellos”. Me vuelvo a emocionar pero quería dos gatos… ¡NO TRES! “Este es un amor, lo que pasa que vino con un golpe en la cadera y va un pelo cojo, pero se está recuperando, el otro cuando vino tenía un golpe en el hocico y llevaba sangre. Están en observación pero ya están prácticamente recuperados. Me imagino por un momento el panorama. Alguien los había golpeado con mala saña o se les había caído. Aquello me toca la fibra y me hace decir. “Va venga… ¡Me llevo los tres!” La mujer sonríe. “Déjame consultar si te los puedes llevar hoy o te esperas a que el veterinario les haga una observación. Además no están chipeados aun ni vacunados…”

Salimos fuera. A la gatita negra la mete en su jaula. Ella si tiene chip por lo que no habrá problema en localizarla luego entre su cuadrilla de hermanos. En la sala mira la ficha de los dos mininos. Yo estoy cavilando a ver cómo le cuento a Miguel que en vez de dos van a ser tres. “Ya se me ocurrirá algo en el camino” pienso emulando a “Scarlett O´hara”.

“No están chipeados ni vacunados aun… “ Me comunica. “Si vienes mañana por la mañana te los puedes llevar que entonces estará el veterinario. De momento llévate la negrita y mañana subes a por los otros dos…” Eso decido.

Me toman los datos. Entonces les pregunto si he de pagar algo. Me dicen que 45 €. Yo encantado de la vida. ¡En los otros refugios casi me pedían el doble! Rellenan la ficha veterinaria de la gata. “¿Cómo se va a llamar?” Buff… Buena pregunta. Días atrás habíamos pensados mil y un nombre para los peques. Había desde nombres abstractos, hasta nombres de científicos, filósofos, músicos o directores de cine (Truffaut y Bergman eran nuestros favoritos) Pero al final nos decidimos en poner nombres abstractos que además fueran unisex. Los niños habían sugeridos nombres muy mañidos como: Maca, Mishina, Mishino y varios por el estilo)

“Ñiñi” le digo a la mujer. “¿Cómo?...” “Ñiñi con dos eñes. “La pelo pollo me mira divertida. Lo apunta en la ficha. Pago y tras el recibo me dice que va a por la gatita. Espero un par de minutos. Me llega la mujer con una caja de cartón agujereada que no para de maullar. Yo la agarro y me marcho despidiéndome hasta mañana.

Bajo la rampa hasta el coche hablándole a la caja de cartón. Me siento un poco imbécil pero se que adentro hay un gato. Me acuerdo de la paradoja de Schrödinger (la del gato dentro de la caja y el veneno y si está vivo o muerto bla, bla , bla…) Se que este está vivo porque la pobre maulla atemorizada.

Bajo la Arabassada tratando de calmar a la gata. Meto un dedo en uno de los agujeros y algo me muerde y me araña asustado. De repente me acuerdo de lo afilados que tienen los colmillos los gatitos pequeños… Emito un quejido. La gata deja de morder. Me acerco con el bicho al colegio de los niños. Falta media hora para acabar las clases, mi sobrina tiene educación física y el niño se había ido al auditórium a cantar. Aparece mi sobrina en lo alto de las escaleras. Me mira sorprendida. “¿Qué pasa?” me pregunta. “Nada” Le digo yo desde abajo sonriendo. La cría no entiende ni jota. “Me tienes que ayudar con una cosa. Anda pilla la cartera.” Si hubiese tenido clases normales no habría ido a buscarla tan pronto, pero con Educación Física había una excepción”

Espero un par o tres de minutos y la niña baja corriendo las escaleras. “¿Qué sucede?” Me pregunta. “Naaaaada. Mira . Le digo enseñándole el dedo. “Me he hecho daño”. La niña se lo mira. “Eso es un arañazo de gato.” Me dice. “¿Has ido a ver gatos?” Me pregunta cada vez más emocionada. “Pues sí… “Le digo. ”¿Has pillado alguno?” Me interrumpe emocionada. “Si” Le contesto. “¿Dónde está?” Vuelve a preguntar. “En el coche” le digo. Laura sale corriendo afuera y se acerca al coche. Ve la cajita. “Abre, vaaaa abre”. “Tranquiiiila que no se va a escapar.”

La niña sube al coche. Yo agarro la caja. Por un momento me asusto porque no oigo nada en su interior “Eso te pasa por reírte de Schrödinger” Me digo algo preocupado. De repente oigo un maullido. Respiro tranquilo. Entrego la caja a la niña. Por una de las ranuras se asoma una patita negra peluda. Laura lanza un gritito de alegría. Está ansiosa por llegar a casa y ver el resto del animal. Le comento lo del tercer gato y le digo que no diga nada a Miguel todavía. “Ni al Adam” añade. El niño no llegara a casa hasta las 18:00 quedamos en no decirle nada, ni que hay gato nuevo en casa. La sorpresa va a ser inmensa. Me encanta este juego de las sopresas. Me lo paso bomba.

Llegamos a casa y antes de entrar le enseñamos algo de gato a Olga, la portera que le gustan tanto los gatos como a la niña. Laura me mete prisas. Abro la puerta de casa y depositamos la caja con la gata en el sofá. “Saca un cuchillo para abrir la caja” me sugiere la niña. “Que cuchillo ni que leches, ¿qué quieres asustar al animal?” le increpo mientras despego la cinta de papel adhesivo de la caja. Al abrir la caja aparece la bola de pelo negra. Laura suelta un nuevo gritito y agarra la gatita y la abraza y la llena de besos. Le encanta. La dejamos en el suelo para que se acostumbre a la casa. La tipa corre que se las pela y se lo pasa bomba con todos los objetos de la habitación, sobre todo con la televisión y más tarde con el teclado del ordenador portátil.

Llama Miguel. Le digo que ya tenemos gato (en este caso gata) y le comunico que mañana iré a buscar al otro (jejeje). Me dice que se acercará al centro a comprar el “kit de supervivencia para gatos” que consiste en cagadero, comida para gatitos y cazos para agua y comida.

Jugamos un rato con Ñiñi. Es una polvorilla de gata. Ademas seductora como ella misma. Nos roba el corazón al instante y eso que en la sala de las jaulas me había hecho un leve refunfuño que se saldo con un par de golpecitos leves en la cabeza con un boli por parte de la mujer del pelo color pollo. Me encanta ver cómo juega. Todo vitalidad es un boceto de gato. Diez veces más pequeña que el pobre Chuskete. Me encanta acariciarla y la tía ronronea de gusto.

A la 18:00 voy a buscar a mi sobrino. Le digo a Olga que no le diga nada del gato que es una sorpresa. Llegamos a casa. La gata está en la habitación de Miguel y mía. Medio escondida entre los zapatos y un par de calcetines. El niño no la ve y se va a su habitación. Eso sí antes de meterse en su cuarto mira la cama. Se acuerda mucho de Chuskete. Como veo que no se percata le llamo. Viene. “¿No ves nada raro?” le pregunto. El niño comienza a mirar en la habitación. Descubre la gata y se le llenan los ojos de lágrimas. La toma en brazos y llora de moción. Le da muchos besos y caricias. Está que no se lo cree.

A las 20:00 llega Miguel. Hay “feeling” con la gata. No deja de mirarlo, extasiada. Miguel se pone el pijama y se echa en el sofá. La gata se le acerca y se le duerme a su lado. Si se levanta lo sigue con la mirada. Con Chuskete pasaba lo mismo.

Antes de dormir la gata se me sube al sofá y se me tumba frente al ordenador (y a veces se sienta sobre las teclas) ya sabe donde debe hacer caca y pis (y eso que nada más llegar Miguel con el kit de supervivencia la gatita se hizo pis sobre la bolsa de Mister Guau…) y donde están los comederos. Me pongo a ver la tele y la gata hace lo mismo. Le fascinan las imágenes en movimiento. Mueve los ojos pero no la cabeza. Está como hipnotizada.

La dejo en el sofá arropada con una manta y me marcho a dormir. Mañana he de ir a por la sorpresa y la no tan sorpresa…

Esta mañana me he despertado a eso de las 7:30. He salido al comedor y lo primero que he hecho era ver dónde estaba la gata. No le he visto entre las mantas. La he comenzado a llamar y a buscarla. He ido a ver si estaba en la habitación de mi sobrina. Pero no estaba allí. He descartado la del niño al estar la puerta cerrada. Cuando he ido a ver si por casualidad estaba en nuestra habitación la he visto salir de debajo del sofá. Ha venido corriendo a verme. La he tomado en brazos y se la he llevado un ratito con Laura. La niña la ha abrazado y mimado un poco y luego se ha vuelto a dormir. La gata y yo nos hemos ido al sofá un ratillo. Para jugar. A las 8:00 se han levantado los dos niños y enseguida se han puesto a jugar con la gatita. Estaban excitados con la idea de la llegada de un nuevo miembro a la familia (Laura por partida doble jajaja) Se han ido al cole y Miguel se la levantado. Antes de ducharse ha jugado con la gata un poco. La tía estaba encantada y no quería soltar a Miguel ni un solo momento.

Nos hemos arreglado y he ido a llevar a Miguel al trabajo y luego a recoger a los nuevos huéspedes. Antes hemos pasado por el banco a sacar dinero para pagar a Paloma y saldar algo más de del divorcio de mi hermana (ya sólo quedan 636 €).

Antes de subir al refugio he ido a pagarle. Cuando he llegado a la perrera (gatera) me han devuelto el carnet de conducir que se había quedado allí olvidado y me han llevado con el veterinario. La mujer del pelo pollo tenía al gatito blanco con manchas naranjas en brazos. Estaba dócil y alucinado con lo que estaba pasando a su alrededor. Me ha encantado verlo de nuevo. Delante de mí le ha puesto el chip (ha sangrado un poquito) y lo han desinfectado con un jarabe y una colonia. El veterinario me ha contado que el bichín cojea un poco pero que ya se encuentra mejor. Días atrás hacia cacas con sangre por lo que el porrazo/patada había sido estremecedor. Ahora ya no sangraba y estaba más feliz que una perdiz. Me ha hecho la ficha veterinaria y tomado los datos. Me he asuntado un momento para ir a buscar caja de cartón que llevaba para transportarlos. Cuando he entrado en la sala del veterinario la bola blanca y naranja ahora era una bola color naranja intenso, chiquitina y con cara asustada. “El blanquito es gato” Me ha dicho el veterinario. “Pero este no se sabe muy bien aun, diría que es una hembra.” Bueno, no importa, sólo tendremos que esperar a ver si aparecen dos bolas a ambos lados. “Ja ja ja Tienes un gato Travesti en casa “ me dice la mujer. Me hace gracia y me rio con ella, no del pobre gato…

Me toman nota de nuevo. Me pregunta los nombres de los gatitos. “Glondris el chico y Ñasis el travesti” Le digo, volvemos a reírnos. Meten a los dos gatos en la diminuta caja. Me acuerdo de los falsos gatos bonsái (unos supuesto gatos que desde pequeños los criaban dentro de una botella y crecían comprimidos en su interior). Llego a casa. Llamo a Ñiñis. La tipa aparece corriendo como una loca. Se sube al sofá donde dejo la caja y comienzo a abrirla. Veo unos ojillo asomándose por uno de los agujeros que les han hecho para respirar. Abro la caja y se asoman los dos nuevos habitantes de la casa del Gran Gatuno. Ñiñi se acerca a ello y los huele. De momento se aceptan. Los otros dos salen de la caja como astronautas de un módulo lunar. Glondris salta al suelo y comienza a corretear. Cojea un poco pero se defiende muy bien sobre terreno. Ñiñi le sigue, el otro se la mira y tratan de jugar pero sueltan algún que otro bufido: Se han de acostumbrar aun los unos a los otros.

Juego con ellos un buen rato. Los acaricio a los tres. Glondris es un amor, agradecido hasta el límite pero se nota que es el macho del grupo. Tiene en jaque a la loca de Ñiñi que no hace más que perseguirle y jugar a darle golpes a su colita. Ñasis es tan tímida y tan frágil que los observa ensimismada, a distancia. Es una gata(o gato) tan diminuta, tan peludilla que parece un peluche. Ayer le vi los ojos azules y al final los tiene verdes. Un amor. Como Glondris ha compartido jaula con ella (él) la cuida y la mima mucho.

Tanto Glondris como Ñasis han descubierto su baño y ya lo han utilizado. Ñiñi les ha acompañado. A media mañana los he puesto los tres a dormir a base de caricias. Han dormido los tres juntos. Miguel ha descubierto la existencia del otro gato. “¿Otro?” Me ha dicho. “¿Y por qué no?” le he contestado. Me ha pedido que le envíe fotos y así lo he hecho. Estaba tan impaciente que me ha llamado dos veces. Son las fotos que podéis ver aquí.

Han dormido un buen rato juntos. Ahora andan haciendo el burro por casa. Están a punto de llegar los niños. Vamos a ver qué tal la sorpresa. Sobre todo a la parte correspondiente a Adam.

Ah, por cierto. Dos de ellos son Aries, el otro creo que es Tauro.


13 comentarios:

Anónimo dijo...

FELICIDAES.
buen trabajo..
eres un tio con suerte..
sabes hacer sonreir a los tuyos.
por eso se te quiere foscardo
no lo olvides
que grande eres,para tus chicos
un besazo
hormiga meggan

Velvetina dijo...

¿Sabes una cosa?, aunque yo sea alergíca a los gatitos sólo por razones médicas, ¡me han dado unas ganas tremendas de meterme dentro de esas fotos, de jugar con ellos y de abrazarlos!... Aunque después tuvieses que acompañarme al hospital con los ojos hinchados y a que me inyectaran cortisona ja, ja, ja...

La verdadera felicidad de la vida, está en los pequeños detalles... Y tú eres todo un DETALLISTA.

Por cierto, y ya que no encuentro una manera más "secreta" para decirtelo, se me ha ocurrido un regalo para Laura en su cumpleaños, ¡yo se lo pienso obsequiar a mi hija!. Una camiseta en la que ponga: "DISCULPEN LAS MOLESTIAS!, estoy madurando"... Eso sí, el díseño es de tu elección.

¡Ah! y yo también soy Aries je, je...

Un beso muy fuerte

foscardo dijo...

ajjaja muy buena la camisietaaaaaaaaaaaaa

KAMELUCHA--MELA dijo...

jjajaja huyyy que cosa mas riquiñaa
por favorr,,
estan de comerrselos ,,huy ya pondre yo a mi figaro que es hermosote, cuanto me alegro ya lo creo que si,
Me imagino la carita de esos niños que a ellos le fascinan uff ,no sabes como me siento de bien joo
son de huuyy comeeerrselos ,,bueno no..eso va a ser que noo,,jajajaja
un abrazo fuertee,,

Anónimo dijo...

Vaya tres diablillos que tenemos...son moníiiiiisimos, aunque a mi también me dan alergia.
Me alegro mucho de esta adopción, por Miguel, Adam, Laura y nuestro Richard.
Un beso para los 4 diablillos de 2 patas que cuidan y miman a los 3 diablillos de 4 patas.
Besukis
Begus

Monica dijo...

Olee!! que alegria madre mia,son monisimos dela muerte.Me alegro muchisimo por vosotros y tambien por ellos,que seran muy queridos.
Jajajajajaj,un gato travesti,no, si lo que no te pase a ti......

SimpleAngela dijo...

Yo soy alérgica a los gatos y a los perros. Pero tengo perro, así es que entiendo tus sentimientos. Hasta me he emocionado al leerte.
Buena suerte con ellos.

b-lego dijo...

¡Qué guapos son!

Fíjate qué casualidad, con lo poco que me muevo últimamente por dentro de Barcelona, que el lunes por la tarde me encontré con Miguel en la calle justo cuando iba a buscar el equipo para los nuevos miembros de la familia.

Intentaré pasarme mañana a última hora de la tarde para conocerlos a los tres en persona.

Ñiñis, Glondris y Ñasis, ¡...anda quéeee! ;·)

Marta dijo...

Enhorabuena de nuevo por el pequeño aumento de "family" y que disfruteis con vuestros
Marie
Tolouse
y Belioz..particulares

David dijo...

Cacho perro si un gato no me dejaba dormir en el sofá, tres aún menos, pues bueno cuando vaya a tu casa tendré que llevarme toda la noche viendo peliculas....que sacrificio. Por cierto enhorabuena por los felininos, y cuando vayamos al Caprabo, nos reiremos comprando latas de gato.

Anónimo dijo...

Richard, pero tan enGATUSADO estás que hasta te has olvidado de actualizar??

ayssss(jajaja)por Dios cuentanos algo de las cronicas paranormales que me tienes en un sin vivir!!!!

Besazos,
Soydemar

foscardo dijo...

Siii jajaj es cierto en parte. me pongo hoy a escribir ademas le debo Isa (laRambla ya Begus) una que va a ser divertida.

Salegna dijo...

¿Tres? Que fantástico, una semana sin leerte y de repente me encuentro que sois familia numerosa, estoy deseosa de saber que dijeron los niños, esperare a que nos sigas contando.

Enhorabona i molta sort amb els gats, o moixets com ho diem a Mallorca.