martes, mayo 06, 2008

¿Necesitamos mesías?

Esta es una pregunta que ha surgido esta mañana mientras hablaba, a través del Messenger, con Centollita (amiga del bolo de Mercedes Milá). La pregunta ha surgido de forma espontánea pero aun y así venía relacionada con esa falta de seguridad que reina ahora por doquier y que hace que mucha gente parezca necesitar un algo o a un alguien para que les guie en la vida. Como que hay muchos ciegos y muy pocos bastones.

Por regla general el ser humano, dentro de su propio egoísmo, siempre necesita el amparo de otro humano a su alrededor, ya sea para apoyarse, como para discutir, amar, odiar, criticar o reírse con él o de sus desgracias, propias o ajenas… La soledad es triste si se lleva mal. A mucha gente le da miedo simplemente la propia palabra. Pero tiene su lado positivo como todas las cosas, aunque parezca difícil o imposible. Un buen momento de soledad a veces acompaña más que estar rodeado de gente. Permite reflexionar, hablar con uno mismo, comerse el tarro pero en definitiva conocerse. Pocas veces tenemos tiempo de estar a solas con nosotros mismos.

¿Pero qué sucede cuando esa soledad se traslada a todo un colectivo? Es decir, cuándo millones de personas juntas y muy apretaditas se sienten terriblemente solas… Que en vez de escucharse en silencio lo unos con los otros buscan desesperadamente la presencia de un mesías. Alguien que les guie y les diga lo que tienen que hacer, o decir, o actuar, o otorgar, o sacrificar… Sí, porque los mesías tienen también su doble cara.

Entonces… ¿Existe un verdadero mesías? Mi respuesta es sí. Rotundo y no se trata de un dios todopoderoso, ni de un político falsamente amigable y prometedor (en todo el sentido amplio de la palabra), ni en una forma de vida que nos haga sentir cómodos… El propio mesías lo llevamos todos dentro. Sólo sirve para ayudarnos a nosotros mismos y a nadie más. El principal problema es que en muchos de los casos ese ser se encuentra eternamente dormido o incluso perdido, sin una simple luz donde guiarse dentro de un laberinto oscuro y aparentemente sin fin. ¿Y qué sucede cuando nuestro propio mesías se pierde?¿Cuándo simplemente nosotros nos limitamos a esperarle al final del túnel y no hacemos nada para ayudarlo? Nos cansamos al no verlo aparecer perdiendo la fe en nosotros mismo y buscamos un mesías en otra persona o en un tipo de situación que aparentemente lo sustituya.

Mucha gente tiene la propiedad de saber utilizar los gestos y las palabras para manipular a los que se encuentran ciegos o perdidos. Saben disfrazarse de mesías. También saben hacerse necesitar y así poder moldearlos y pisotearnos a su antojo, mostrándoles una realidad que se aleja (aunque aparentemente se aproxime) a lo que se busca o se cree estar buscando. En realidad muchas de estas personas que andan perdidas desconocen que aquellos a los que siguen están aun más perdidos que ellos. Pero aún hay más. Entre tanto ciego se esconde algún tuerto que a sabiendas de que sigue a otro ciego no hace nada para evitarlo. Simplemente espera agazapado entre la multitud esperando que el falso mesías se estrelle contra un muro (o caiga al fondo de un precipicio) para rápidamente tomar las riendas de la situación y sacar del miedo su propio provecho. Cuando hay muchos tuertos siguiendo a un mesías ciego se crean ideologías, religiones, modas y un largo etcétera.

¿Vivimos entonces en un engaño? ¿Nos dejamos engañar para ser felices? ¿Somos tan conscientes de ello que no actuamos porque nos sentimos tan simples que no podemos permitirnos el lujo de creer en nosotros mismos, algo que tenemos por derecho? ¿Necesitamos realmente un mesías?¿A nuestro propio mesías?

Dedicado con cariño a Centollita que ha sido, en esta ocasión, mi fuente de inspiración.

5 comentarios:

atropina dijo...

Tengo la intuición de que cuando hablabas con Centollita, lo hacías sobre algo/alguien concreto.
Después con esa capacidad de abstracción lo as convertido en una hipótesis.
"Yo y Superyo", esa es la cuestión.
Hay gente que es gregaria por naturaleza y otros que necesitamos la individualidad como el comer.

mari carmen dijo...

Hola, llevo varios dias sin poder ni tocar el ordenador, pero esta tarde-noche e conseguido ponerme al día de todo lo que me había perdido.

En cuanto al mesías, yo creo que si lo necesitamos y no solo por soledad, sino por miedo también, tenemos muchos miedos y no sabemos hacerles frente. Creo que el ser humano siempre ha buscado a alguien en quien confiar ciegamente, a quien pedirle protección,amparo,compañia,etc.

Se me ha venido a la mente una oración que aprendí de niña y que seguramente recordaras:
Angel de la guarda dulce compañía no me dejes nunca, ni de noche , ni de día.
Igual es algo que nos inculcan desde pequeños y que nos impulsa a buscar una guía en nuestro camino.

No me hagas mucho caso que creo que me estoy volviendo majareta.

Por cierto, muy buenas las dos entregas de Las Crónicas de las Paraciencias.

Perdona la chapa y los desvarios, pero despues de pasar ocho horas seguidas con mis "fierrecillas" no doy golpe con bola.
UN BESO

Anónimo dijo...

Muchas gracias ,me siento halagada.
A mi cuando era pequeña esa oracion me daba miedo,no me gustaba pensar que alguien que no conocia estaba a mi espalda siempre,parecera una bobada pero es verdad,la idea no me gustaba nada y la verdad sigue sin gustarme.
Un beso Richard,eres graaaande.
Centollita.

foscardo dijo...

Yo tambien recuerdo esa oración. A mi la imagen de angeles guardianes que velan por nosotros no me daba miedo pero me impresionaba mucho. Los imaginaba altos, languidos casi como los elfos de El señor de los Anillos pero con alas y cabellos muy largos.

KAMELUCHA--MELA dijo...

Va a ser que a lo largo de la vida que ya tengo, me he ido volviendo algo incredula, mas bien creo que mucho, a mis hijos les he enseñado a rezar, pero al dia de hoy cada uno por su cuenta, no son creyentes y claro con la iglesia que tenemos , poco saben acercar a la gente, sabes,?? quizas cuando ivas de peque a la iglesia te daba como miedo siiii,,aquella oscuridad y ademas de los curas si me has leido alguna vez,,,no tengo buenos recuerdos, Jesus es aparte.

un abrazo..mela