domingo, mayo 04, 2008

Solidaridad.

- ¿Qué es lo que más deseáis en este momento? - Les preguntó el Hada Azul.

Paula y Celia se miraron a los ojos. Lo tenían muy claro.

- ¡Queremos que sea siempre verano! - Dijo Paula entusiasmada.

- ¡Sí!¡Y que podamos ir cuando queramos al campamento! - Añadió Celia.

- ¿Estáis seguras? - Le preguntó el Hada mientras extraía su varita de la nada y ante la mirada atónita de las dos niñas.

- ¡Sí! ¡Nos encanta nadar en la piscina! ¡A partir de ahora vamos a pasarnos todo el día en el agua jugando con nuestras amigas! - Contestaron las dos a la vez mientras no dejaban de abrazarse llenas de felicidad.

- Está bien. - Dijo el Hada - Pero antes de todo dejadme comentaros una cosa.

- ¿Qué cosa?- Preguntó Celia anticipándose a su hermana.

- Si elegís que aquí sea verano para siempre tendré que compensar las cosas y dejar que en otra parte del mundo se sumerja en un eterno invierno.

- ¿Qué quieres decir? - Le preguntó Paula.

- Que allí nunca jamás sería verano. Como aquí nunca sería invierno. – Contestó el Hada.

- Si, pero igual que a nosotras nos gustaría que fuese siempre verano igual allí hay niños que les gustaría que siempre fuese invierno. ¿Te imaginas Celia? ¡Allí siempre sería navidad!

- Si, pero a mí también me gusta la Navidad. - Replicó su hermana.

- Y a mí...

Hubo en largo segundo de silencio.

- Entonces... - musitó Celia. - ¿Si aquí vamos a estar siempre en verano no habrá nunca turrones, ni pesebres?

- Ni Papá Noel, ni reyes Magos, ni regalos. - Contestó el Hada.

Las niñas se pusieron de repente muy tristes.

- ¿Y qué creéis que sucederá a los niños que, como a vosotras, les encanta también el verano?

- Pues que no podrían ir a la playa, ni a la piscina. - Respondió Paula.

- Ni al campamento. - Apuntó su hermana.

- Bueno sería un campamento de invierno con mucha nieve... - Les contestó el Hada.

- Pero no podrían bañarse en la piscina... Ni disfrutar del sol... Y como oscurecería tan pronto tendrían que irse muy pronto a dormir. – Replicó Celia.

- Pero a los que les gustase el sol y la piscina podrían venir en avión a visitarnos... – Trató de solucionar Paula.

-...y nosotras hacer lo mismo cuando queramos celebrar la Navidad. – incluyó su hermana.

Por un momento se atisbó una cierta luz de esperanza.

- Pero no sería lo mismo. – Dijeron las dos niñas al Hada.

- No. - Respondió ésta. - No todos los niños podrían viajar y tampoco podrían dejar a sus padres y amigos en su casa para poder disfrutar de vuestro verano sin fin.

- No es justo. – Comentaron las niñas.

- No. No lo es. – Les dijo el Hada. – ¿Por qué no hacéis una cosa?

- ¿Qué cosa? – Preguntaron.

- Por qué no pedís que todos los niños del mundo seais siempre muy felices ya sea en verano otoño, primavera o invierno.

- ¡Sí! Nos parece perfecto. – Exclamaron las dos niñas. - ¿Por qué no se nos había ocurrido antes?

- ¡Entonces que así sea! - Anunció el Hada.

El Hada alzó su varita al aire y la hizo girar sobre su cabeza, gracil pero de forma rápida. Las niñas se entusiasmaron mucho cuando vieron como del extremo de dicha varita comenzaban a surgir pequeñas chispas cargadas de magia. De la magia de los deseos. De repente la habitación se llenó de una intensa luz azul.

Inmediatamente el deseo se cumplió.

Dedicado especialmente para Paula y Celia, con todo mi cariño. Que todos sus sueños y el de millones de niños (grandes y pequeños) se hagan por siempre realidad.

©Richard Archer.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonito, que bonito es soñar y que poco cuesta, que todo el mundo sea feliz en su medida y con los suyos , solamente pedimos eso, er felices con los nuestros, y asi por mucho tiempo.
Gracias por soñar con nosotros.
HISTORIA

foscardo dijo...

De nada :) y vosotros por incitarme a hacerlo.

KAMELUCHA--MELA dijo...

Que razòn tiene historia, porque los humanos no nos ocupamos en ser solamente un poquitico mejores,?? costaria tan poco..no.??
lindo cuento amigo.
Que bonitos que son y ,como que contamos pocos.....