domingo, septiembre 10, 2006

Fóbias

Hay gente que tiene miedo a las alturas, los hay que temen a las arañas o las serpientes, a los perros o a las palomas… Yo de niño sufría de “Escotofóbia” (miedo irracional a la oscuridad). Debido a ello padecía de terrores nocturnos. Mi madre me llevó a psicólogos, un par de años de terapia pero nunca arreglaron el problema. Así pues dormí con la luz abierta hasta los veintiún años. Un día, no recuerdo bien cuando, decidí afrontar mi miedo. Me levanté de la cama apague la luz y mandé a “Doña Escotofóbia” al garete. Eso sí, hoy en día necesito dormir con algo de luz en mi habitación por lo que nunca suelo bajar la persiana a tope. Entre otras cosas por que necesito ver cuando me levanto para ir al baño. Los muebles por mucho que conozcas su ubicación, suelen jugar malas pasadas en una habitación completamente a oscuras.En la actualidad padezco de varios miedos, algunos con mas o menor medida. Por ejemplo no me gustan nada los objetos punzantes (Aicmofóbia) sobre todo aquellos con forma de cuchillo o tijeras. Tampoco me gustan los insectos (Ictiofóbia) en especial los saltamontes, no puedo con ellos. Pero el peor de mis miedos lleva conmigo desde que tengo uso de conciencia. Es incluso más antiguo que el miedo a la oscuridad. El hecho de enfrentarme a él me produce palpitaciones y la angustia se apodera de mí. Guarda relación con el miedo al mar (Talasofóbia) pero no tiene que ver con el miedo al agua. No siento pavor cuando veo el mar, ni siquiera cuando estoy nadando en él. Mi terror guarda relación con lo que está debajo de él, en especial con la fotografía submarina. No me gusta el azul de sus profundidades, ni cuando en la tele oigo el ruido de los respiradores de las bombonas de los submarinistas, las imágenes de hombres rana o de animales subacuáticos me superan. Es más me está costando escribir sobre ello. Curiosamente tengo una habilidad extraña para percibir si en una revista (que no sea de temática subacuatica se entiende) hay o no una imagen submarina. Es algo muy extraño. Desde que agarro la publicación noto que hay dentro una cosa que no me va a gustar. Es un hormigueo extraño, como un leve escalofrío. Entonces comienzo a pasar las paginas con mucho cuidado, siempre por las puntas. A veces logro encontrar la maldita imagen. Lo que suelo hacer en ese momento es saltar la página, a veces la arranco o la doblo por la mitad. Siempre sin tratar de ver lo menos posible. Pero sucede que a veces no me da tiempo y, confiado que en la misma revista no hay otra imagen submarina paso las paginas de forma normal. Entonces ahí aparece, escondida, al acecho sin tregua alguna. Bien grandota y a todo color.

Lo que sucede a continuación es lo siguiente (todo ello como en décimas de segundo):

1. Grito mientras me llega el pánico a todo galope.
2. Mi corazón se acelera y golpea la paredes de mi pecho como queriendo salir huyendo.
3. La revista sale volando de mi vista, lo más lejos posible.
4. Angustiado me seco las manos contra la ropa como si hubiese tocado algo inmundo y tuviese los dedos manchados mientras mi cuerpo tiembla y se me seca la boca.

Como veis nada agradable. Resulta curioso que sienta más miedo con imágenes estáticas que con películas o documentales o incluso cuando visito el acuario. Eso sí no me siento cómodo tampoco y mucho menos me gusta acercarme a la pantalla del televisor o al cristal de la pecera cuando me encuentro ante ellas, pero sorprendentemente el miedo es menor y mucho más controlable. También sucede que cuando he visto una imagen submarina luego puedo enfrentarme más o menos a ella. Puedo abrir la pagina donde se encuentra y contemplarla a cierta distancia. Con imágenes subacuaticas de ríos no me sucede lo mismo. No me gustan pero no me producen tanta aprensión, eso sí, a no ser que vengan acompañadas de la silueta de un submarinista. No puedo tocar los trajes de neopreno, ni las bombonas de oxigeno, ni siquiera las aletas de buceo. Otras imágenes que me dan miedo son los cascos de los barcos vistos desde abajo, los naufragios, las algas y las rocas sumergidas.
Altratar de ilustrar este artículo con fotografías submarinas (elegidas desde Internet) lo he pasado francamente muy mal. Pero siempre dicen que si escribes sobre lo que te asusta (y lo ilustras) al compartirlo con mucha más gente el miedo se hace muy pequeñito. Y eso es lo que he intentado dejarlo en ridículo y verle la cara cada vez que entre en el blog.
Por cierto, una anécdota. Hace catorce años fui de viaje al Caribe. No se por que motivo me apunté a un "Seafary" es decir, pasar un día en un barco en alta mar con todo tipo de actividades acuáticas, entre las que incluía contemplar la fauna y flora de las profundidades. ¿Os pensáis que me libré de ello? ¡Ja!, tuve que hacerlo, casi obligado. Fue el capitán del barco quien me acompaño personalmente en tan “gratificante” experiencia. Nos alejamos del barco a nado y llegado a un punto me invitó a sumergir la cabeza para contemplar que estaba sucediendo bajo mis pies. Así como media docena de veces. En cada cabezazo pensaba que me moría, aun así he de reconocer esa mañana el mar estaba tan bello como pletórico de vida. Vi peces tropicales de todos los colores nadando en bancos, vi corales de formas espectaculares y grupos de peces resguardándose a su sombra. Vinieron como dos docenas de peces, de todos los tamaños, por que al capitán se le ocurrió que igual me gustaba verles comer de mi mano. Mientras tanto yo me decía: " Es media hora, nada más. Con que sólo lo hagas una vez en tu vida es más que suficiente. Piensa que si te entra el pánico te ahogas, y si te ahogas te mueres y mientras te rescatan te vas a quedar un buen rato allá abajo donde no te gusta estar, así que aguanta como un jabato y disfruta lo poco que puedas de lo que estas viendo". Y aguanté. Y disfruté. Pero nunca más.

6 comentarios:

SisterBoy dijo...

Esto me recuerda a un telefilme en el que un grupo de personas esta dentro de un ascensor, uno de ellos empieza a mostrar un gran nerviosismo y se produce esta conversación entre el individuo y una señora:

Señora: ¿Que le pasa a usted?

Hombre: Es que tengo miedo a los sitios cerrados

Señora: Vaya mi marido también tenia claustrofobia pero lo resolvió.

Hombre: Vaya ¿y como lo hizo?

Señora: Evitando los lugares cerrados

foscardo dijo...

juaujaujaujauja

Aun gracias que mi fobia es limitada. Pero cuando el miedo es a algo tan cotidiano es la hostia.
Tenia unja amiga que era agorofobica y se había pasdo cinco años sin salir de casa. Eso si tenia a to kiski en casa, a todas las horas del dia. Compraba por telefono o con catalogo hasta ligaba y todo.

Eva dijo...

Yo tenía la fobia de la oscuridad al revés, en la noche, si dormía en otra habitación, la recorría a oscuras, palpando todo por si ocurría algo en la noche y tenía que huir de ahí.
Aún ahora me encanta la oscuridad y no soporto la luz intensa.

SisterBoy dijo...

Desde luego es mejor tener fobia a algo que puedes evitar tan fácilmente. Yo por ejemplo tengo fobia a ir de pasajero en un coche, eso sí que es jodido.

En cambio una amiga que tiene fobia a los payasos (literalmente si ve uno se larga corriendo) no ve demasiado limitada su vida, salvo en Carnavales, época en la que no sale de casa.

foscardo dijo...

Pues otra colega tenia fobia a los gatos. Un dia vino adormir a casa me dijo que era capaz de tirarse por la ventana si veia que se acercaba.

La caminante dijo...

Como pa haber ido en el Titanic..
Me ha encantado encntrarte a ti, a Miguel y a Eva por aquí.
Me gusta tu blog.
Todos los que tenemos fobias somos unos ansiosos.